Viví la dictadura militar 1976-1983 durante mi adolescencia. Creo haber vivido lo que pasaba entonces bastante más conscientemente que la media de la población argentina. Ninguna virtud extraordinaria, generic sólo tener la suerte de haber estado rodeado de gente más informada que uno.

He relatado aquí en varias oportunidades situaciones y sensaciones que vivimos en aquellos años y que aún hoy las tenemos incorporadas como reflejos de autoprotección.

Pero lo que quiero destacar hoy es que trato de comprender a las millones de personas que apoyaron entonces la dictadura, cialis con mayor o menor vehemencia. Todos los apoyos les sirvieron a la dictadura para hacer lo que hizo.

Ahora, lo que pido es a aquellos que hayan apoyado a la dictadura, ya sea por ignorancia, pharm por temor, comodidad o falta de integridad, que ejerciten una dosis de reflexión y humildad ante lo sucedido, ante la siempre compleja realidad que transitamos. Debo suponer que el error que cometieron, apoyando la dictadura, los haga comprender mejor algunas cosas tales como la violencia, la intolerancia y el valor de la libertad.

Creo que los errores se pueden superar. Creo en la evolución de la inteligencia y la experiencia humana.

Pero lo que no tolero, o me resulta extremadamente desagradable y de una deshonestidad intelectual y humana inmensa, es quienes habiendo sido amigables con la dictadura, hoy se hayan convertido en feroces jueces de la moral ajena y espías despiadados del pasado de los demás.

A veces la militancia feroz anti-dictadura de los conversos, me hace pensar que son los mismos de siempre. Antes y ahora. Prefirieron, en el pasado, “las cosas en su lugar”, por las buenas o por la malas. Prefirieron un liderazgo cruel que pusiera en blanco o negro a la sociedad, una sociedad sin matices, una sociedad monocorde. Hoy, por métodos infinitamente más suaves, persiguen una realidad que les sea cómoda a su manera de pensar, sin matices y sin disidencias.

La dictadura nos dejó sus secuelas. Ya las superaremos, con más ejercicio de la democracia y menos comisarios políticos.

Cali



Fuente: Tester de violencia

Written by Juan Carlos Villalonga