A la espera de una ley nacional de generación distribuida de energía de fuentes renovables

Como lo demostró la Ronda-1 del programa RenovAr, destinado a incorporar fuentes renovables de energía en la matriz energética argentina, el país ofrece un escenario prometedor para el desarrollo de las renovables a gran escala, pero aún se encuentra muy demorado en la promoción de la generación de energía de manera distribuida, necesaria también para desplegar el potencial existente en todo el país. Así lo señala el informe “Renovables. Generación Eléctrica Distribuida. Energía Limpia desde los Propios Usuarios”,  de la agrupación Los Verdes, que impulsa el debate por la microgeneración desde hace algunos años.

El reporte, que resalta que la incorporación de esta posibilidad abre un camino para la descentralización del sistema eléctrico en un país con una estructura de abastecimiento altamente concentrado, lo que genera una barrera para la incorporación de nuevas fuentes y tecnologías, es una actualización del ya publicado en el año 2014.

“Que existan sistemas de generación cercanos a los centros de consumo supone una mejora ambiental y energética, ya que se disminuyen las pérdidas en el transporte. Por otro lado, la eficiencia del sistema de generación distribuida disminuye los costos económicos, ya que optimiza el uso de los recursos, reduce el tamaño de las plantas y favorece el desarrollo de las energías renovables”, señala el informe.

La organización resalta que en Alemania, país a la vanguardia en este tipo de generación, sólo la potencia instalada de la tecnología fotovoltaica supera a la potencia total de nuestro país para la generación de energía eléctrica, siendo esta en su mayoría microgeneración distribuida. “Si se comparan los mapas de irradiación horizontal de la Argentina y Alemania, puede verse que nuestro país, en parte de sus zonas menos favorecidas, cuenta con la misma irradiación que el estado de Brandemburgo, considerada una de las zonas más óptimas de ese país (1200 kWh/m2), mientras que hacia el norte de su territorio, la Argentina supera ampliamente la insolación de Alemania, llegando a duplicarla”.

Los ecologistas señalan además que, en los últimos años, la competitividad de costes de la tecnología fotovoltaica –la más desarrollada en la generación distribuida– ha experimentado una evolución considerable que ha llevado a una disminución significativa de los costes de esta tecnología.

Conjuntamente con la reducción de los costos de la tecnología para generar energía fotovoltaica y el constante aumento de los precios de la electricidad se ha logrado la “paridad de red fotovoltaica”, es decir que el costo de generación de energía para un consumidor, es igual al precio que debe pagar por la energía que consume de la red eléctrica.

En lo que se refiere al avance de la tecnología y la baja de sus costos, el informe retoma la segunda edición del estudio “PV Grid Parity Monitor”  del año 2015, que demuestra que la paridad de red fotovoltaica ha avanzado para el segmento residencial, principalmente gracias a la disminución de los costos de instalación. Allí se pone de manifiesto que en el segmento residencial la tecnología fotovoltaica ya es competitiva frente a los precios minoristas de electricidad en muchas ciudades como sucede en Sidney, México D.F., así como en Roma o Palermo, Madrid y algunas regiones de Chile.

En este contexto, la Argentina adeuda una regulación a nivel nacional que permita e incentive la generación de energía renovable distribuida para pequeños sistemas conectados a la red. A pesar de ello, algunos estados provinciales han avanzado en legislación local para promover este tipo de generación en sus territorios. Los casos no abundan, pero han resultado ser el paso inicial para despertar el interés en otros gobiernos locales.

Por otro lado, en algunos países vecinos como Chile o Brasil, ya existen diferentes tipos de regulaciones que autorizan a los generadores residenciales a inyectar a la red la energía que producen a partir de fuentes renovables en la modalidad de generación distribuida.

A pesar de los grandes avances de las provincias y los esfuerzos por incentivar la generación distribuida a partir de fuentes renovables, los ecologistas sostienen que una ley nacional es necesaria.

“Solo mediante una legislación de alcance nacional se pueden armonizar los criterios técnicos y administrativos para que las empresas distribuidoras, tanto privadas como gubernamentales, faciliten la integración de microgeneración renovable a sus redes de distribución y, a su vez, establecer criterios técnicos comunes para los diferentes entes regulatorios eléctricos de cada jurisdicción”, concluye el informe.

17 Octubre 2016

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