Acuarela 4. Contra todos los males de este mundo (parte 4)

Sigo con el repaso de la edición número 4 de Acuarela. Hace una semana nos encontramos un grupo de amigos de aquel equipo. Además de comprobar cómo el tiempo hace estragos en la vista del ser humano y pasar una noche bien rosarina, con calor y amigos, pude traerme (en préstamo) el registro fotográfico de un fin de semana de “retiro” que hicimos en el camping de Carcarañá en agosto de 1981. Estábamos en ese momento con la producción de este número. El camping de Carcarañá, a unos 45 kms de Rosario, era en los ´70s una especie de “woodstock” donde se hacían festivales de rock (pesado), el lugar tiene su historia (de trifulcas varias!) y aún hoy sigue siendo polo de atracción para el heavy. Aquellos días estaban cargados de mucha música que compartíamos, entre lo que no parábamos de hacer sonar estaba el segundo de Spinetta Jade:







Algunas de esas fotos de Carcarañá aparecerán en ésta y próximas entradas. Retomo el recorrido del contenido del número, para empezar, el equipo que lo realizó estuvo formado por: Dirección General: Juan C. Villalonga y Benito M. Vicioso (foto). Consejo de Dirección: Lelio Acetti; Carlos Francalanza; Claudio Joison; Guillermo Solé. Diseño Gráfico: Raúl Woollands. Administración: Ricardo Tarditti. Colaboradores: Héctor Escobar; Myrian Valeriani; Oscar Bondaz; María S. Ruiz; María Cossatto; Omar Rechia; Pablo Grasso; Eugenio Filipelli; Miguel Jane; Sergio Gandolfo; Osvaldo Branchesi; Celia B. de Machado; Sandra Silva; Pamela Perone. Dibujos: Pág.23, Alejandro Betati; Pág.24, Pamela Perone; Tapa, Raúl Woollands. Así comienza el contenido del número que salió a la calle en diciembre de 1981.

Editorial “Instancias del porvenir”: Otra vez, con mayor extensión, aparecen las urgencias para encontrar salidas al infierno que se vivía y los interrogantes acerca de cómo hacerlo. “Las continuas búsquedas de algunos, el fracaso de muchos otros. Nuestra situación de generación maniatada, con un pasado que nos abruma y nos castiga, y el futuro allí adelante que seguramente nos está esperando”.

“Ningún lugar está lejos”: una concesión o una pequeña señal de no agresión para con la cultura de superficie. Una nota sobre el “best seller” de Richard Bach realizada por dos amigas que daban cursos de historia del arte en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia, un espacio que el despliegue impúdico del Mundial 78 dejó para la ciudad. El Centro Cultural fue el centro de Prensa del Mundial, en esos días era un pequeño oasis y lo era más aún con la gestión de Alberto Natale en la Ciudad, cuya área cultural no pertenecía al riñón de la cultura castrense, y eso era mucho. Con esos funcionarios debíamos dialogar con bastante frecuencia para lograr permisos y demás gestiones para cada actividad pública que realizáramos, dese peñas, conferencias, hasta espacios en Radio Nacional Rosario. El valor de la nota, en su simpleza, era reforzar el refugio de sentirnos libres a pesar de lo que veíamos alrededor “En tanto hombres, somos seres duales: A nivel objetivo nuestro cuerpo y nuestra realidad circundante nos imponen diversos condicionamientos; pero a nivel subjetivo, somos esencialmente libres, ilimitados, eternos.”

Teatro Abierto: La nota describe el origen y desarrollo de uno de los eventos artísticos y culturales más relevantes de ese año, “teatro abierto”. Una maratón de obras de teatro que desde finales de julio de 1981 se pusieron en escena haciendo emerger el importante movimiento de teatro “under” que existía. Teatro Abierto se convirtió en una grieta fenomenal para la dictadura y el público lo adoptó de esa manera. La respuesta fue inmediata, el teatro del Picadero de Buenos Aires se incendió “misteriosamente” en la madrugada del 6 de agosto de ese año. Eso generó una mayor adhesión aún a la movida generada por Teatro Abierto y experiencias similares se replicaron en varios sitios, incluido Rosario. Sobre el incendio se cuenta que “este siniestro destruyó totalmente escenografías, vestuarios y otra gran cantidad de bienes no sólo pertenecientes al Teatro Abierto, sino también a otras compañías allí establecidas. Produjo un desconcierto total. No obstante la reacción fue estupenda. A los dos días se hizo una asamblea en el teatro Lasalle a la que asistieron personalidades de los distintos sectores artísticos, literarios, empresarios, entre otros. Allí se recibieron colaboraciones y adhesiones de todo tipo. Entre los presentes estaban nada más ni nada menos que el Premio Nobel de la Paz, Pérez Esquivel, los escritores Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato, éste último dijo una frase que se hizo célebre ‘el teatro argentino con dos incendios como éste se salva’.”



Para leer un cachito más sobre la iniciativa de Teatro Abierto recomiendo entrar aquí.



Musicales. 3 Comentarios 3:
2 páginas con comentarios sobre la movida musical rosarina, el primero hace referencia al “Encuentro de Música Popular Argentina” en Buenos Aires (7, 8 y 9 de agosto). Allí se registra una de las primeras presentaciones importantes (sino la primera!) de Baglietto en Baires. Un festival donde se fusionaba básicamente rock y folklore. Luego un comentario destacando la evolución que por esos meses estaban teniendo las trayectorias artísticas de Juan Carlos Baglietto y Enrique Llopis. Finalmente, se comenta el festival realizado por las revistas universitarias de Rosario en octubre en la sala Luz y Fuerza. Los artistas en ese encuentro iban desde Madrigal, Los trovadores, Fito Páez, Baglietto, Ethel Koffmann, etc. En este caso, como en los anteriores, nos resultaba de gran valor destacar la ausencia de barreras de estilo y la apertura mental y artística que había en el escenario y público. Ese festival era una buena muestra de eso.



El panorama musical era de ebullición y transición, varias cosas pasaban al mismo tiempo. Los ´70s se terminaban, aunque todavía seguían fuertes en la Argentina, dictadura mediante, los ’80s comenzaban a tomar forma, ejemplo, en los mismos días de nuestro campamento en Carcarañá, en Buenos Aires hacían su primera presentación en un miniteatro Los Abuelos de la Nada, y recién grabarían el año siguiente. La trova rosarina cabalgaba en varias olas al mismo tiempo y creo que más allá de las virtudes individuales, hizo escuela de una apertura mental importante. Baglietto cantó esa noche, y en esa época solía incluirla en su repertorio, “Para Victoria” de Roque Narvaja, quien por ese entonces se encontraba exiliado en España, el tema pertenecía al disco “Chimango” (1974), prohibido por esos años. Tema maravilloso y que sólo me era posible escucharlo cuando Baglietto lo hacía.



LSD. La búsqueda de la inefable:
Un extensa nota que extrajimos de la revista rosarina Runa, de 1970. Una historia química, artística y humana del tópico por excelencia en materia de sustancias alucinógenas. Para ese entonces las drogas sólo cabían ser pensadas como instrumentos, válidos o no (esa era la cuestión), para la creación y desarrollo personal. No existían en el horizonte las drogas destinadas a colocar a la gente en posición de reproducir lo peor de la sociedad, las drogas del “poder”, como les diríamos luego. Pasaron los años, hoy la cocaína es reina, las “suaves”, como la marihuana, mostraron que nada podían hacer para evitar que seamos tan tarados como siempre. Las “dulces”, como el clonazepan, permiten tan sólo que no nos angustiemos demasiado por lo que no fuimos y las de “diseño”… aún no entiendo para qué se toman (yo creía que la única utilidad de la efedrina era hacer correr a Maradona en el ´94!).

Comenté antes que por aquellos días un muy jovencito Calamaro se unía a Miguel Abuelo para darle forma a la segunda encarnación de “Los Abuelos de la Nada”. Vale escuchar una canción del Calamaro exitoso de hoy sobre el tema en cuestión:



Charlando sobre artes plásticas:
una nota que pretendía iniciar una serie sobre el tema, pero creo que su principal función era enmarcar una vital publicidad del “Café de las Artes”, reducto amigo que nos venía acompañando. La nota hace referencia a una encuesta que dice que “entre la innovación creadora y su aceptación, media una distancia de cincuenta años”.

(Obra de Daniel García)

Paco de Lucía. Música del Alma: breve nota en base a un reportaje que le hicimos a Paco de Lucía cuando había estado en Rosario ese año. El flamenco estaba siendo descubierto por todo el mundo de la mano de De Lucía y en esos años especialmente, con los discos y las giras hechas junto a Al Di Meola y John McLaughlin y otros músicos de jazz. De esa bola, el flamenco alcanzó un nivel de reconocimiento internacional increíble.



Recuerdo la noche del concierto, a la salida, los comentarios de los guitarristas que lo vieron tocar y no podían dar crédito a lo visto y oído. Nosotros ya veníamos gastando el disco “fuente y caudal” (1973) donde venía el tema “Entre dos aguas”. Pero ese año Paco de Lucía sacaría dos discos fundamentales, el primero “Friday Night in San Francisco” en trío con Al Di Meola y McLaughlin, un disco de esos que no se paraban de escuchar por entonces, y luego saca con su sexteto “Sólo quiero caminar”. Este disco vino a presentar a Rosario en 1981. La nota en la revista “concluye” con Paco de Lucía señalando “quiero seguir caminando, sin concluir”.

Lo que sigue es un video de ese año de Paco de Lucia y Al Di Meola en Alemania como parte de la gira del trío de guitarras.

Cierro esta parte aquí, luego sigo con el número. Hasta luego

Cali

2 Comentarios

  • Victoria, impresionante. El día que te amé. Vacío de tí. ¿Cómo los bajo?
    ¿Drexler? Bueno, todos tenemos una banda gay en el ropero…
    Feliz año

    Alejandro 7 enero, 2009
  • Alejandro,

    en realidad la trilogía de discos de Roque Narvaja antes de su partida hacia España: “Octubre mes de cambios”, “Primavera para un valle de lágrimas” y “Chimango” están editados. “Primavera..” hace poco lo editó Página/12, era el único que no existía en CD. De todos modos se los consigue en varias páginas donde es posible bajarlos. Tenés las dos opciones, es tu decisión… je.

    Sobre Drexler, vos escuchalo, no vas a perder el tiempo, te lo recomiendo. Como verás, saco bastante del ropero.

    Chau, buen año!

    Cali 10 enero, 2009