Acuarela 4. El vértigo de la vida (Parte 5, final)

Me apareció entre una parva de archivos bajados de Internet, seek de búsquedas que había iniciado hacía más de un año atrás. Se trata de Spinetta en vivo en el programa “Cuál es”, de Mario Pergolini, en junio de 2007. Ni recordaba haberlo buscado y días atrás lo descubrí ya completo. La sorpresa es más grata ya que allí hace el tema “contra todos los males de este mundo” (tema nada frecuente en su repertorio). Había dicho que el segundo disco de Spinetta Jade era todo un amuleto por allá en los finales del 81. Entonces, antes de continuar, comparto este hallazgo cuyo titulo usé en la entrada anterior.


Hacer este recorrido por los números de Acuarela me hizo volver sobre cuadernos, sobres, cajones, archivos y fotografías que habían quedado cerrados y olvidados. Este ejercicio me motivó, cada vez más, a revisar un montón de papeles y documentos que habían quedado atrás y darles ahora un significado renovado. Estos días, sick en uno de esos bares de playa que ponen a disposición de los clientes libros y revistas, me encontré con un texto de Tomás Eloy Martínez (“El poder y la historia”, 1996) donde dice “nada refleja tanto el vértigo de la vida como la exhumación de papeles viejos”. Bien.

Con la convicción de que algo de lo que dice Tomás Eloy Martínez realmente sucede, sigo con el contenido del número 4 de Acuarela.

Luego de la nota ya comentada con Paco de Lucía vienen agrupadas una serie de poesías:

“Resolución del instante” de Willy Harvey. “Vienes a mi como un silencio blanco” de Miguel Gomez Drummel. Luego una poesía sin nombre de Mario Perone y la infaltable de Rubén Vedovaldi:


Irene (suelta gorriones a la puesta del sol)

Irene teje y llueve

sus manos viejas

secas de amor

se caen otra vez.

Irene

es el último otoño

su cara está muerta

contra la ventana;



Una blanca y callada

tijera de penas

esta tarde ha cortado

el hilo de su respiración…



Y esa lluvia llama en el cristal

esa lluvia llora en el cristal

esa lluvia rota de esperar



es la tarde final

suelta gorriones a la puesta del sol

suelta dolores a la puesta del sol.

(escrita en el verano de 1975).



Ecología Humana II (Parte 2): Continuando la serie de notas publicadas sobre este tema, recipe que queríamos ubicar en un sitio destacado, quiero citar un fragmento que muestra, por un lado, la fragilidad de nuestro conocimiento en ese momento pero, por otro lado, el temprano alerta que dábamos sobre varios temas, en particular sobre el cambio climático, hoy reconocido como la más grande amenaza ambiental de la humanidad. Repasando el impacto producto de diversas emisiones, la nota dice: “el monóxido de carbono, producido abundantemente por automotores y responsable de la teoría del efecto invernadero, la cual postula el calentamiento terráqueo ya que este óxido impide la salida de calor desde la Tierra al espacio”. Todo bien, excepto que se trata del dióxido de carbono y no el monóxido de carbono! De todos modos, vale señalar que el tema, completamente desconocido entonces, era aún una teoría que apenas había convocado a una reunión en 1980, en el marco de la ONU, sin mayor trascendencia. Recién en 1988 se creó por la Organización Metereológica Mundial (OMM) y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático), panel de expertos científicos sobre el tema, y recién en los ´90s llegarán la convención, protocolos y todo lo que hoy conocemos.

El gráfico muestra que las temperaturas medias globales a comienzos de los ´80 estaban en el rango medio de las temperaturas de la segunda mitad del siglo produciéndose un rápido ascenso durante la década siguiente y continuando de manera imparable hasta hoy.



Esta serie de notas sobre ecología estuvieron a cargo de Lelio Acetti (en la foto, enseñándole a armar a Guillermo, siguiendo con la serie de fotos de Carcarañá)



Reunión con Litto Nebbia: Una de las notas más importantes de este número, una entrevista a Litto Nebbia quien había llegado a Rosario como parte de su reencuentro con el público argentino luego de su exilio en México. Nebbia había estado dando una serie de conciertos en La Trastienda y por el interior del país apenas bajado del avión que lo trajo de vuelta a la Argentina. Con su característica hiper-productividad, ese año edita 4 discos, mucho material era parte de grabaciones realizadas en México y Estados Unidos.





Una de las nuevas canciones compuestas en México y que estaba estrenando por aquel año era “sólo se trata de vivir”:




Durante 1981 se produce el regreso al país de varios artistas que se habían exiliado, algunos de manera forzosa, otros, empujados por las malas condiciones de trabajo existentes durante esos años. El retorno de muchos de ellos muestra la ínfima, pero aún así, notoria flexibilidad que ese año tuvo el régimen. La nostalgia y la necesidad de volver al país de muchos de ellos fueron, en realidad, factores más poderosos que el real cambio de circunstancias en el país.

Juan L. Ortiz. Una puerta a la suprasensibilidad: nota dedicada a “juanele”, poeta que recién comenzaba a conocer y en eso me ayudó Oscar Bondaz. Esta nota es un aporte importante de Oscar, con algo de biografía y algunas claves sobre el valor de su obra. Juan L. Ortíz , un hombre que desarrolló su obra con humildad y en silencio, hoy valorado por fuera de toda tendencia o forma literaria “firmemente arraigado a su provincia entrerriana y en constante comunión con la naturaleza, vivió para la poesía a la que se entregó enteramente con una inclaudicable fidelidad”.

Una aproximación interesante a “juanele” es un reportaje realizado en 1972 y publicado en Crisis (1989). Hay un fragmento del mismo en el diario El Liberal (Santiago del Estero).



En parte, la genialidad de “juanele” y las historias de Oscar (foto abajo) nos decidieron a viajar, ese verano a Entre Ríos para ver si, aunque sea, por ósmosis, nos enriquecíamos de esa poesía y esa gente.


En el disco “Litoral” (2005) de Liliana Herrero se incluye “Fui al río” de Juan L. Ortiz.




“Cacho, el astronauta”: historieta de la cual ya conté la anécdota.


“Nos están diciendo”: una sección que responde a los mensajes que habían comenzado a llegar a partir de la distribución de la revista o referencias publicadas en revistas como “Pan Caliente” o “Expreso Imaginario”. En este caso, cartas desde Montevideo y San Lorenzo fueron las destacadas.



“Propuestas”: página final con los más variados ingredientes. Referencias a la aparición de los números 1 de las revisas rosarinas “Oscar y el reloj” (con ella conocimos a Reynaldo Sietecase), “Cráter” y “Gestus”. También saludamos el número 7 de “Invisible”, una referencia importante de la ciudad de Santa Fe. El circuito alternativo crecía en calidad y cantidad.


También hacemos un comentario sobre la trayectoria de un legendario grupo de rock de la ciudad, Oasis (nacidos en 1973). Editaban sus producciones independientes en cassettes. Aún hoy siguen haciendo sus cosas, una alegría saber que no paran.


En materia de radio, destaco la referencia a un programa entrañable realizado en la ciudad de Santa Fe (Radio Nacional Santa Fe), “La Pirámide”, donde se podía escuchar lo más avanzado y desconocido en materia de rock progresivo y experimental. “Jazz & Pop”, por Radio Nacional Rosario. Ciclo antológico de jazz los domingos por la tarde. Pasaron de ser un programa admirado, a ser amigos nuestros y terminamos haciendo programas con ellos. En ese ejercicio de eclecticismo que practicábamos, hicimos por esos días, en “Jazz & Pop” un programa especial por la aparición de “En tránsito” de Serrat. El disco no sólo era bueno e inaugura un nuevo sonido de Serrat, yo ya estaba medio loco armando una nota extensa sobre la obra de Serrat que comenzaría a publicarse en el número 5.



Finalmente entramos en el verano del 81/82 en un vértigo para nosotros inédito. En diciembre sale el número 4, ese enero comienza una serie de conciertos auspiciados por las revistas que durará todo el verano, otras actividades organizadas por Acuarela arrancarían en el mismo mes de enero y no se detendrían en el resto del año. No había tiempo que desperdiciar. Sentíamos que eran meses claves. La llegada de Galtieri a la presidencia había sido una respuesta de los militares a la agitación que había empezado a colarse por las grietas del régimen. El “se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar…” surgía de manera tímida pero cada vez más frecuente, podía ser en un recital, una obra de teatro, en un cine…


En la primera quincena de enero del ´82 realizamos un viaje “iniciático” a Entre Ríos, entre otras cosas, a conocer los pagos de Oscar Bondaz, como señalé antes. Un viaje inolvidable del que, por supuesto, no hay foto alguna!: Rosario, Santa Fe, Paraná, Villa Elisa, San José, Colón, Concepción del Uruguay, Gualeguay, haciendo campamento en Banco Pelay y en el camping del viejo molino en el arroyo Urquiza.

De toda lamúsica que sonaba durante esos días en Entre Ríos, entre chamamés, The Wall y otras yerbas, sobresale el trabajo de un, hasta ese momento, desconocido Raimundo Fagner, que se descolgó ese año con su disco “Traduzir-ce”. Una mezcla extraña que nos atrapó a todos durante esos meses.