septiembre 13, 2009 Publicaciones No hay comentarios

Voy cerrando con el contenido del “negro” número 5 de Acuarela. La última nota estaba dedicada a un reportaje a Antonio Tarragó Ros, pills realizada por Claudio Joison. En aquel momento Tarragó Ros (hijo) había aparecido en la escena folcklórica y rockera de forma increíble y en vivo era una aplanadora. En nuestro ejercicio de eclecticismo y apertura, no podía faltar en la revista. En la vacaciones que ya mencioné, en Entre Ríos ese enero, Tarragó Ros fue una rigurosa banda de sonido, desde sus discos más tradicionales hasta sus últimas colaboraciones con León Gieco.1981 tarragoseando

En ese momento, su último disco era “tarragoseando” (1981) un disco fantástico donde colaboraron músicos como León Gieco, Rubén Rada, Domingo Cura, Oscar Alem y más. Es un disco que se destaca aún hoy. León Gieco también acababa de editar “Pensar en Nada” (1981) y era también una inflexión en su carrera. El encuentro de ambos era muy convocante.

“Canción para Carito” , tema extremadamente trillado ya, aparece en ese disco en su versión original. Antonio Tarragó Ros sufrió de sobrexposición, no siempre por lo musical, pero su talento es fantástico.

Antonio Tarragó Ros me había pegado desde no hacía mucho, había un disco, “Un camino nuevo” (1977) que era toda una novedad para mí, allí aparecía la primera versión de “María Va” y la “Polkita de Don Verídico”, cortina musical de un delirante personaje de Julio Cesar Castro que hacía en esa época Luis Landriscina.

En la nota, Antonio Tarragó Ros relata el encuentro musical y de amistad que había nacido en esos meses con León Gieco. De ese encuentro nos cuenta algunas cosas en las que estaban trabajando, siguiendo la línea de “Carito”: “… y es sobre ese tema del desarraigo que estamos escribiendo con León. Por ejemplo, hicimos hace poco un rasguido doble con letra de los dos que habla de los hijos de gente del interior que viven en Buenos Aires, porque mis hijas son porteñas y quiero que lo sean a pesar de ser hijas de un correntino , quiero que amen a esta ciudad, a la música de esta ciudad, porque esto es lo que es de ellas; y creo que yo tengo que ayudarlas a que se encuentren con su propia identidad, por eso esta letra dice así:

  • Contento con mis hijos / yo sé que tengo suerte,
  • en su mirar descanso / porque miran de frente.
  • Ellos saben muy poco / del lugar donde he nacido,
  • pero sí saben cuidarse / en el lugar donde he querido
  • tantear un horizonte / repleto de sorpresas,
  • no tienen soledad / sus almitas sin tristeza.
  • Ellos no canta lo mismo, / por qué querer que lo canten;
  • ellos no sienten lo mismo, / por qué querer que lo sientan
  • ellos no sufren lo mismo, / por qué querer que lo sufran
  • contento con mis hijos / yo sé que tengo suerte,
  • en su mirar descanso / porque miran de frente.
  • Gurises bien templados / de esta selva de cemento.
  • que me pide doce horas / por cobijo, por sustento.
  • Yo quiero ser ser su amigo, / no juez, contrincante,
  • sentirme cerca de ellos, / dejar que el río cante.”

En ese momento, el tema aún no estaba grabado, lo incluiría en el disco “Confluencia” de ese año.

Las hijas a las que se refería en 1982 hoy son mayores e Irupé Ros, la mayor, es una artista indescifrable, folklorista, gótica y extraterrestre. De su disco Jazmín (2001) un tema dedicado a Santa María de los Buenos Aires.

irupé en jpg

Irupé parece que habla con objetos inanimados, los azules, las hadas y unas cuantas cosas más andan por su cabeza cuando toda el piano, compone y canta, como por ejemplo, en “Jazmín”.

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Written by Juan Echeverria