Así lo asegura Steve Sawyer, Secretario General del Global Wind Energy Council, en una charla exclusiva durante su visita a la Argentina, acompañado de una delegación interesada en invertir en energías renovables en el país latinoamericano. Posibilidades y desafíos, según la mirada de un hombre que se formó en el activismo ambiental y hoy promueve las renovables en contacto con los sectores público y privado.

 

Tais Gadea Lara

“Argentina no estaba en nuestros pronósticos hasta que vimos una oportunidad en el cambio de gobierno”. Entusiasmado, alentado y tranquilo a la vez, así se expresa el estadounidense originario de los campos de New Hampshire (Estados Unidos), hoy europeizado en la tranquila Ámsterdam (Países Bajos) Steve Sawyer, en el medio de una agenda llena de compromisos y reuniones. Sawyer es, desde abril de 2007, el Secretario General del Global Wind Energy Council (GWEC), es decir, el Consejo Mundial de Energía Eólica que representa a las principales asociaciones de la energía eólica a nivel internacional y a las compañías involucradas en dicha industria.

Su visita a la que considera como “bella” Argentina no es casual ni solitaria. Su pasado en común en Greenpeace, lo vinculaba desde hace más de 20años a Juan Carlos Villalonga -representante del gobierno de Mauricio Macri en las negociaciones climáticas y actual diputado nacional por Cambienos-, y en su reencuentro en la 21° edición de la Conferencia de las Partes (COP21) en París en diciembre pasado, vieron la oportunidad para concretar una visita del GWEC al país para analizar posibles trabajos conjuntos. Así fue como este lunes desembarcó una comitiva liderada por Sawyer y compuesta por representantes de más de 30 empresas. ¿El objetivo? Analizar la situación local y actual, e iniciar el diálogo con los actores protagónicos para que las inversiones en desarrollo de energía eólica sea posible, en un contexto, donde el sector crece de manera notable en países en desarrollo como Filipinas, Indonesia y Marruecos, entre otros.

Luego de varias reuniones que calificó de “positivas y entusiastas”, Sawyer asegura que el gran primer próximo paso para garantizar un contexto apropiado para el apoyo financiero en renovables es arreglar la situación macroeconómica del país. “Arreglar la situación económica tiene que ocurrir antes que cualquier otra cosa puedas suceder. Hay que reconocer que el actual sistema de energía aquí no es sustentable, tanto desde un punto de vista ambiental como, más importante en el corto plazo, desde el punto de vista económico”. A ese contexto nacional de irregularidades y nuevas políticas, se suma una situación económica propia dentro del sector que también requiere de una solución: la responsable del sistema de operación, Cammesa se encuentra en dificultades financieras.

Con desafíos económicos por delante, Sawyer considera que, de superarlos y de poder garantizar los financiamientos bilaterales, luego sólo queda empezar a apostar por las energías renovables. “Hace un año Argentina no era considerada siquiera entre los países a invertir, y hoy está siendo uno de los principales mercados emergentes de interés”, asegura. Y para ello, el país no presenta dificultades en términos de potencial: “Argentina cuenta con el mejor recurso eólico en el mundo. Un estudio de los ’90 demostraba que Argentina podría llegar a abastecer a gran parte de América Latina. Lugares como La Patagonia y La Pampa son potencialmente ricos en vientos extremos”. Lejos de tratarse sólo de instalar paneles eólicos, el experto destaca la eficiencia energética como un paso complementario e igualmente importante a trabajar en el país y que requiere del compromiso de todos los sectores, incluyendo la propia ciudadanía.

Luego de esta semana intensa de reuniones y exposiciones, la comitiva volverá a su país para, como explica Sawyer, “digerir todo lo aprendido y conversado, y realizar más reuniones posteriores para continuar analizando  las inversiones”. Además, espera expectante la regulación de la nueva ley de energías renovables que será un complemento normativo y jurídico de apoyo para la instalación de eólica en el país.

Expectante de lo que aún signifique el Acuerdo de París en su puesta en práctica, Sawyer considera que el verdadero y gran impacto que este acuerdo frente al cambio climático representa es de otro nivel: “un impacto psicológico”. Es ese efecto y ese documento el que, según el experto, ha dado un mensaje fundamental al mundo: “La era de los combustibles fósiles está llegando a su fin”.

Activista de ayer y de hoy

El actual hombre de saco y corbata que se reúne con empresarios, representantes de alto nivel y funcionarios de gobierno, tiene detrás de sí a un joven inquieto y comprometido que luchó contra las grandes corporaciones. Algo que a muchos le llama la atención y hasta le sorprende, él lo describe con la mayor de las simplezas: “Considero que fue un proceso natural”.

Sus numerosos años en Greenpeace desde 1978 lo formaron en la lucha por las cuestiones climáticas, especialmente en campañas en contra de la energía nuclear y acciones que vinculaban el cambio climático y la energía. Fue gracias a esa misma lucha que decidió ir más allá: “Me dí cuenta, tempranamente, que la verdadera debilidad del problema se encontraba en lo económico. Todo el mundo se preocupa por los residuos de la energía y las fuentes, pero al final del día, lo económico simplemente no funciona. Y 40 años después uno sigue viendo que el problema continúa”.

En una relación con Greenpeace que describe como “un ir y venir varias veces”, fue un hecho en particular el que lo llevó a decir basta con ese tipo de acciones y realizar su aporte “activo” al cuidado del planeta desde otro lugar: Sawyer fue parte de la tripulación del buque Rainbow Warrior que el 10 de julio de 1985 fue bombardeado por agentes del servicio secreto de Francia en Auckland (Nueva Zelanda) para evitar las protestas de la organización activista en contra de las pruebas nucleares que el país europeo realizaría en el Océano Pacífico. El hecho significó la muerte del camarógrafo Fernando Pereira. Trayendo a la conversación ese recuerdo, el hoy promotor de las renovables y, en especial, de la eólica, se expresa respecto del activismo: “Es genial. Es necesario. Yo lo hice durante muchos años. Mi cumpleaños número 29 fue cuando el gobierno francés decidió explotar nuestro barco. Eso fue algo muy serio que te hacía pensar que estabas en algo importante porque alguien intentaba matarnos. Ese fue uno de los motivos que me hizo pensar en salir de eso”.

Desde este nuevo rol, Sawyer deja a un costado las reuniones formales, para expresar las sensaciones que la lucha frente al cambio climático genera y para también reconocer los sentimientos que produce aportar, cada uno desde su lugar al mundo: “A veces trabajar en temas de clima puede ser realmente deprimente. En cambio, trabajar en las energías renovables es positivo. Estoy intentando crear algo positivo; eso es lo que hago cada día. El 90% de mi energía lo dedico no a decir ‘dejá de hacer esto’ sino a decir ‘por favor haz esto, que es una oportunidad increíble’. Fue un gran cambio, y mi mujer y mis hijos hoy me lo agradecen”.

Fuente: Sustentador.com

Written by Juan Carlos Villalonga