Cuando uno mira la matriz de energía primaria de la Argentina, cialis se pueden sacar varias conclusiones.

La matriz de energía primaria de 2014 muesta el consumo de energía (para todos los usos) desagregada por cada fuente energética. La misma surge del último Balance Energético Nacional publicado por la ex-Secretaría de Energía, find hoy Ministerio.

Una primera cuestión que salta con nitidez es la enorme dependencia de Argentina con los combustibles fósiles, un 86%. Este porcentaje llegó a estar cerca del 90% hace unos años.

Esta primera observación nos da un indicio de la magnitud de los cambios que tendremos que producir en los años venideros para hacer descender la curva de emisiones de gases de efecto invernadero. Este cambio debe comenzar a producirse indefectiblemente en los próximos 15 años.

Lo siguiente a comentar es que observando su composición general, sale 86% fósil; 2% nuclear; 4% hidro y 7% renovables (bioenergía+eólica+solar), es destacable que las fuentes renovables tengan esa proporción no habiendo recibido, prácticamente, ningún tipo de ayuda en cuanto a políticas de sustento por parte del Estado. Comparemos ese 7% con el 4% de la hidroeléctricas que han demandado enormes esfuerzos presupuestarios. Mucho peor aún es la comparación con el 2% de nuclear!

Me detengo en ese último dato, pensemos la cantidad de dinero y esfuerzos realizados por el Estado Nacional desde hace más de 60 años en materia de energía nuclear. Presupuestos fabulosos, enormes endeudamientos y un sitio siempre privilegiado dentro de las políticas estatales. Sin embargo, todo lo que se ha logrado es apenas cubrir un 2%  de la energía que el país consume. Esto nos da un indicio de la inviabilidad económica de la energía nuclear. También nos delata que muchas de las politicas emprendidas en estos últimos 60 años, en los que se privilegió a la energía nuclear, estuvieron motorizadas por razones extra-energéticas.

El biodiésel, en tan sólo 10 años de desarrollo del mercado, ya aporta el 3% de la energía total. La biomasa en base a leña y bagazo de la caña de azúcar representan un aporte del 2%, igual que la energía nuclear, sin presupuestos abultados y sin propaganda.

Son indicios que nos deben alentar, y nos permiten confiar, en la rápida respuesta que pueden ofrecer las fuentes renovables, como la biomasa, eólica y solar. En el balance vemos lo mucho que hay para cambiar y la incipiente aparición de los nuevos actores energéticos.

 

Nota: TEP (Tonelada Equivalente de Petróleo) es la unidad de medida utilizada en el balance energético nacional.

Written by Juan Carlos Villalonga