En el último post específico sobre Cambio Climático señalé algunas expresiones de buena voluntad que se manifestaron durante la COP22 (Marrakech). Básicamente, traté de rescatar algo de lo (poco) bueno sucedido en esa reunión. Básicamente, me referí a los “planes” que asumieron algunos países para elevar el nivel de sus compromisos en vista a la necesidad de llegar al 2050 con chances de cumplir el Acuerdo de París.

Tal como en ese momento se preveía, el “efecto Trump” ha sido de enorme impacto en relación a tales compromisos. Debemos ser muy claros, sin un compromiso mayor en materia de reducción de emisiones al hasta ahora asumido por los países, los objetivos de París son muy difíciles de lograr.

Por decirlo en términos muy simplificados, la actual tendencia de las emisiones nos conducen a una suba de la temperatura global de, al menos, unos 4°C (catastrófico). Si todos los países cumplen con sus compromisos asumidos a través de sus NDC, la suba sería de unos 3°C (catástrofe aún). Por lo tanto, hay que hacer un esfuerzo enorme adicional al hasta ahora expresado para estar en el objetivo de París de no superar los 2°C (impactos máximos admisibles). Y sería mucho más importante aún ese esfuerzo para no superar el 1,5°C (impactos, llamémoslos “tolerables”). Estamos lejos, y lo que está ocurriendo en el mundo nos aleja cada vez más de esos objetivos.(1)

Recordemos que el trastorno climático que ya es posible percibir por estos días está vinculado con una suba de poco más de 1°C. Un pequeño anticipo de lo que se nos viene.

Para considerar las restricciones que tenemos por delante o, mejor dicho, cómo se nos cierra la ventana de oportunidad para actuar y evitar lo peor, veamos algunos números. El siguiente gráfico corresponde al informe “The emissions gap report 2016” publicado por ONU Ambiente (PNUMA). Allí podemos ver las tres principales trayectorias de emisiones hacia el 2030, una es la tendencial en base a las actuales políticas en marcha, “Current policy trajectory”. Esa trayectoria nos conduce a un aumento de  4°C aproximadamente. Tenemos luego 2 trayectorias vinculadas a los compromisos asumidos hasta ahora en el marco del Acuerdo de París, el caso de cumplimiento de las metas incondicionales, “Unconditional INDC case” y las metas comprometidas de modo condicional (a la ayuda externa), “conditional INDC case”. Esas tendencias nos llevarían a 3°C o un poco menos. Luego tenemos la trayectoria consistente con la meta de los 2°C (medium estimate of level consistent with 2°C) y la trayectoria consistente con el objetivo de los 1,5°C (medium estimate of level consistent with 1,5°C).

Las cifras junto a las flechas nos indican la “brecha” existente entre lo “comprometido” a hacer y lo que “deberíamos” hacer. Valores más elevados aún serían si lo comparamos con lo que “realmente” estamos haciendo.

Esos “gaps” están calculados para el año 2030. Si extendemos al año 2050 las curvas, tenemos las proyecciones del cuadro más chico, que extiende el período temporal abarcado.

Emisiones globales de gases de efecto invernadero bajo diferentes escenarios  y el “gap” de emisiones para el año 2030

El gap de emisiones para el año 2030 es de 12 a 14 GtCO2e comparado con los escenarios de 2°C, para 1,5°C el gap es 3 GtCO2e mayor. Aún cumpliendo absolutamente  con las NDC incondicionales estamos en una trayectoria que nos conduce a una temperatura de 3,2°C para el año 2100 y es de 3°C si se cumplen las metas condicionales. ¿Esta claro que lo comprometido dentro del Acuerdo de París no alcanza? (2)

Ahora, como lo he hecho en anteriores oportunidades, es preciso poner en perspectiva ese gap o traducir de dimensionar qué significan esas cantidades de emisiones que debemos reducir en poco menos que 15 años.

La reducción que hay que producir realmente  es la que va de la actual tendencia de emisiones y el nivel correspondiente a los objetivos climáticos del Acuerdo de París. Tenemos los siguientes datos, tal como se pueden ver en el gráfico:

Trayectoria actual (current policy trajectory) – 203059,4 GtCO2e
Trayectoria consistente objetivo 2°C –  203041,8 GtCO2e
Trayectoria consistente objetivo 1,5°C  – 203038,8 GtCO2e

 

Entonces, podemos ver que el gap para los 2°C es de 17,7 GtCO2e y para los 1,5°C es de 20,6 GtCO2e.

A los fines de dimensionar, algunas de las emisiones actuales significativas:

Unión Europea (2010)4,4 GtCO2e
Estados Unidos (2010)5,9 GtCO2e
China (2010)10,8 GtCO2e

 

Como se puede ver, y no difiere sustancialmente de cálculos hechos previamente, que la dimensión de  la brecha para estar  en la trayectoria de 1,5°C equivale a todas las emisiones de Estados Unidos, Europa y China sumadas! Es  decir que en menos de 15  años debemos recortar a  ese nivel las emisiones si queremos no poner en serio riesgo la supervivencia  de los pequeños países insulares, por ejemplo. Aún, procurando estar dentro de los 2°C, el recorte debería ser un poco más que la suma de las emisiones actuales de Estados Unidos y China!

No estamos mejor que hace unos años atrás y para procurar un cambio de dirección deberíamos estar en estos momentos revisando las obligaciones de todos los países para cumplir colectivamente con los números presentados ante el Acuerdo de París. Eso  no está ocurriendo, ni nada indica que el actual clima político del mundo nos permita pensar que hay grandes chances de que eso ocurra.

Ahora bien, el recorte de emisiones es un dato relevante, pero la verdad es que hablamos de “trayectorias” de emisiones, es decir, la evolución de las emisiones año tras año, para poder estimar el volumen total de lo emitido a lo largo de un período de terminado. Lo que importa es el volumen total de GEI que se acumulan en la atmósfera, de allí que surjan  las “trayectorias” o curvas de emisión. Esas trayectorias se construyen teniendo en cuenta que impliquen cambios  lo más económica y tecnológicamente viables y cuyo volumen total de emisiones sea compatible con la concentración de GEI en la atmósfera para poder permanecer dentro de los objetivos climáticos trazados.

Cada objetivo climático (2°C o 1,5°C) está asociado a determinada concentración máxima de GEI en la atmósfera y esa concentración se alcanzará por una determinada cantidad de GEI emitidos para cada caso. Eso lo he desarrollado en otro post específico sobre esto. Esa cantidad limitada de GEI que se pueden emitir se le suele  llamara “carbon budget”.

Este gráfico del IPCC es bastante claro sobre esto:

Es decir que para mantenernos dentro de los 2°C nos quedan 1.000 CtCO2. Esta  es la cantidad de emisiones que podemos distribuir a lo largo de los próximos años, y de allí surgen las “trayectorias” de emisiones posibles. Un simple cálculo, si seguimos emitiendo como hasta ahora, aproximadamente 50 GtCO2 por año, agotamos el budget en tan sólo 20 años, contados desde 2012, eso significa que para el 2031 el budget se habrá agotado. Para que dure más, hay que reducir emisiones desde ahora.

Pero veamos qué posibilidades tenemos. A la derecha tenemos un gráfico que coloca en el eje vertical la cantidad de emisión asociada a diferentes escenarios. Cada escenario corresponde a una barra: de izquierda a derecha tenemos la cantidad de emisiones previstas de aquí al 2030 por los INDC condicionales, luego la cantidad de emisiones previstas al 2030 en el escenario de las INDC  incondicionales y a la derecha las emisiones asociadas a las actuales tendencias.

Desde 2011 hasta el 2015 (momento de realización del informe del PNUMA) ya se había consumido una parte del budget de 1000 GtCO2e, alrededor de 150 GtCO2.

Así como para no superar los 2°C se calcula un budget  de 1.000  GtCO2, para no superar el 1,5°C se estima un buget de 550 GtCO2. Esas son las dos marcas horizontales: 1,5°C a  la altura de 550 GtCO2 y la de 2°C en 1.000 GtCO2.

Podemos ver que las emisiones en los tres escenarios, tendencial, INDC incondicionales y condicionales, en los tres se supera la marca de los 550 GtCO2e. Es decir, que con lo que tenemos hasta ahora comprometido, aún en el mejor de los casos, superaremos holgadamente el 1,5°C.

Con el agravante que han pasado casi dos años de emisiones y por lo tanto se ha elevado el nivel que marca lo ya emitido.

En cualquier caso, al año 2030 llegaremos con un “sobrante” de aproximadamente 200 GtCO2 para el post-2030. Con lo que tenemos comprometido en las INDC, no sólo superaremos holgadamente el 1,5°C, sino que además superaremos los 2°C y estaremos a fin de siglo entre 3 y 4 grados por encima de los niveles industriales.

Recientemente el CarbonBrief publicó una nota donde se indica que en los actuales niveles de emisiones se supera el nivel de carbono para superar el límite de 1,5°C en tan sólo 4 años.

 

¿Cuál es el pronóstico?

De no ocurrir un rápido y fuerte proceso de revisión de las NDC de aquí a 2020, inexorablemente superaremos el budget de emisiones para el 1,5°C en los primeros años de la próxima década. Recordemos que el año 2016 fue récord de temperaturas en un nivel que superó 1°C. Para mediados de la próxima década ya la temperatura global estará en 1,5°C. Acorde a la situación global en que hoy estamos, los 1,5°C son inevitables. Excepto un milagro.

Depende de cuán rápido se recupere el ímpetu de París, estaremos en condiciones de demorar el consumo del carbon budget como para que lleguemos al 2030 con un poco más de margen que apenas unos 200 GtCO2. Si eso no ocurre, es inevitable que vamos a una suba de 3°C, lamentablemente. Para evitarlo, también dependemos de un milagro.

 

Notas:

(1) NDC: National Determined Contribution

(2) GtCO2e: Giga toneladas de CO2 equivalente.

 

Written by Juan Carlos Villalonga