La pequeña polémica que se generó en torno al voto y sus posibles variantes (voto en blanco o el acto de desistir de votar) me ha sorprendido en alguna medida, porque considero que tal cosa, como lo dije en alguno de los comentarios, es parte de las legítimas decisiones personales y que entran en el terreno de las libertades de acción que se deben asegurar. Más aún, ese derecho ejercido libremente es el mejor modo de enriquecer a la democracia en el contexto del acto eleccionario. Me sorprende que tal cosa desconcierte.

Para que nadie se confunda y para evitar cualquier mal entendido. Estoy totalmente convencido que el único régimen y camino para alcanzar algún nivel de convivencia social mínimamente aceptable y que permite evolucionar a la sociedad, es la democracia. La democracia, aún en sus diversas expresiones, aún en sus más rudimentarias expresiones, es el único modo de gobierno aceptable y punto de partida para cualquier sueño. No hay dictadura proletaria, monárquica, militar, religiosa, étnica ni nada de los inventos que existieron y aún subsisten por ahí, que me parezcan regímenes aceptables. Cuando hablo de mi fe democrática no hablo desde una corrección política prêt-à-porter, lo digo desde la convicción ideológica-filosófica.

Dicho lo anterior, se darán cuenta que estoy bastante lejos de cualquier invento chino en materia revolucionaria. La única revolución permanente es la democracia. Todos los días empieza y se revalida, todos los días la debemos desafiar y despabilar. Todos los días le debemos recordar sus deudas. Todos los días debemos hacer oír la voz de quienes no pueden hacerse oír. Todos los días. Toda la vida.

Me resulta extraño que frente a lo que vivimos en estos tiempos, pulverización de discursos y de un total desparpajo de la dirigencia política para tomarle el pelo a la sociedad, la reacción sea, por ejemplo, de la juventud, tan poco explícita. Me preguntaba en estos días, “dónde están los chicos que molesten al status quo?”. Cuando me “retaban” en el blog por no haber ido a votar tuve un extraño deja vu, pero esta vez era gente más joven que yo la que asumía el rol de vigilantes del status quo!. Yo era el disfuncional!. Cuando tuve ese sentimiento, inmediatamente me pregunté ¿dónde están los “disfuncionales“ hoy?

Cuando escribí las notas sobre las elecciones hablaba del “corralito” en el que nos ponían en estas elecciones mentirosas. Conservo, algunos dirán, un reflejo pasado de moda, pero algo que mamé en mis años de juventud y rocanrol, un acto reflejo a desmarcarme y correrme apenas comienzo a sentir algún tipo de abuso. Recuerdo que en la apertura política, muy incipiente, en plena dictadura aún, cuando todos poníamos grandes expectativas en la salida democrática, Raúl Porchetto se despachó con “Che pibe vení votá” (1982), que fue un éxito masivo y despabiló a más de uno por si se estaba confundiendo. No era que se despreciaba la democracia, se despreciaba la manipulación. ¿Quién les tira hoy en la cara a la dirigencia un baldazo de agua así? (quizás, hasta debería decir, ¿quién nos tira un baldazo así?

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Mañana hay elecciones en México y entre las campañas políticas se destaca una campaña para anular el voto como mecanismo de protesta y hartazgo. No puedo emitir opiniones profundas sobre este proceso político en particular ni en la campaña misma, pero me parece más que elocuente este ejemplo de algunas cosas que he dicho. Vale la pena pegarle una leída y darle una mirada a los videos.

Cali

Mañana, comicios

México: una candidata virtual como protesta

«Esperanza Marchita» circula por la Red

Sábado 4 de julio de 2009 | Publicado en edición impresa

Natalia Fabeni
LA NACION

«Esperanza Marchita» es la candidata elegida por el creciente número de mexicanos que está desilusionado con sus políticos.

Ellos saben que si votan por ella se aseguran, al menos, que no los engañará. Esto es así porque se trata de una candidata virtual no registrada, lanzada a través de videos en YouTube y páginas web, que forma parte de un movimiento surgido en los últimos meses que alienta a anular el voto en las elecciones legislativas de mañana, como protesta en contra de los políticos que no representan dignamente a los ciudadanos.

Esta candidata virtual, con el apoyo de organizaciones civiles e intelectuales, se convirtió en símbolo del hastío y fue una de las protagonistas de una escéptica campaña para las elecciones en las que 77 millones de mexicanos deberán renovar los 500 escaños de la Cámara de Diputados y elegir a seis gobernadores, 568 alcaldes y algunos diputados locales.

Alberto Serdán es miembro de Propuesta Cívica, la asociación que promueve la candidatura de «Esperanza Marchita». Pide que voten por ella en caso de que no haya convicción sobre ningún otro candidato. «Nos propusimos iniciar un movimiento que lleve adelante iniciativas ciudadanas para mejorar el sistema de representación, con legisladores y gobernantes que estén al servicio de sus ciudadanos y no que respondan a burocracias partidistas», explicó a LA NACION.

Hay otros grupos que promueven el voto nulo: Tache a Todos, Vota x Papanatas, Vota en Blanco, Anula tu voto y Yo Voto por Quien Quiera. Sus armas son Facebook, Twitter, Hi5 y YouTube.

Todos tienen el mismo objetivo: protestar contra del abuso de los partidos políticos. Y, para hacerlo, existen dos maneras: tachar la boleta o anotar el nombre de una candidatura no registrada, como «Esperanza Marchita», «Papanatas» o «Fidel», un perro pit bull que hace campaña desde Guadalajara.

Quien también les pide a los mexicanos que acudan a las urnas para «votar y anular» es Gabriel Hinojosa, coordinador de Tache a Todos. Hinojosa dijo a LA NACION que el firme compromiso de promover la anulación del voto tiene como objetivo «lograr una mejor representación social».

Hinojosa y Serdán opinaron que se trata de «un voto válido, legal y legítimo», que se convirtió en una opción real para manifestar el descontento. El responsable de Tache a Todos explicó que las encuestas anticipan un 15% de aumento de votos nulos sobre la media, que es del 3%. «Nuestra meta era lograr el 8% para mandar un mensaje fuerte.»

Los sondeos publicados en medios mexicanos parecen darle la razón. Uno difundido por El Universal muestra que las preferencias por los partidos políticos disminuyeron en cinco meses y, por el contrario, que aumentó casi al doble el porcentaje de indecisos, de 16,3% en enero a 28,8% el mes pasado. Y el porcentaje de quienes estarían dispuestos a anular su sufragio aumentó tres puntos en los últimos dos meses, a 11,6%.

Pero no todos los sectores reaccionaron de forma positiva. La Iglesia Católica, organizaciones empresariales y las ocho fuerzas que compiten en las elecciones legislativas repudiaron este movimiento por «antidemocrático», «antipatriótico» e «inútil».

Para los principales promotores del voto nulo, se trata de un fenómeno social que generará conciencia sobre la crisis de representación que afecta al país.

Sin embargo, para conocer su verdadero alcance habrá que esperar el resultado y así evaluar si florecerá el cambio en México.

Written by Juan Echeverria