Con metas definidas para París

La Argentina presentó su contribución de reducción de emisiones de GEI, cialis de cara a la COP21. Un análisis de cuán apropiados son estos números.

El 1° de octubre fue la fecha límite para que los países presenten sus INDCs (Intended Nationally Determined Contributions) al Secretariado de la CMNUCC de cara a la COP21 que comenzará el 30 de noviembre en París, tadalafil en donde se espera se concrete un nuevo acuerdo vinculante global para combatir al cambio climático. Ese día, la Argentina se incluyó entre las más de 150 partes que hicieron lo propio.
De acuerdo al texto presentado, el país “propone una meta de reducción de sus emisiones de GEI del 15% en 2030 con respecto a las emisiones proyectadas en su BAU”. Esta podría ampliarse a 30% (contribución condicional) si se cuenta con fnanciamiento internacional, pills y apoyo tanto a la transferencia, la innovación y el desarrollo de tecnologías, como a la creación de capacidades.
Ahora bien, ¿es esta apropiada? “La meta tiene varias observaciones”, responde Enrique Maurtua Konstantinidis, de FARN. “Una es que la curva de emisiones nunca baja. El 15% menos va en la misma dirección que el BAU, pero un poquito más abajo. Si la Argentina cumpliera el 30% condicional, sí se ve que las emisiones llegan a un máximo y después bajan (ver gráfico). Lo que significa esto es que el país se compromete a seguir contaminando, aunque un poquito menos, y que su trayectoria no cambia a menos que le paguen para ello”, continúa.
Por otra parte, advierte, “el BAU está planteado como si no se hiciera nada desde 2005. Y, poco o mucho, se han hecho cosas. Al considerar un escenario en el que eso no está, se están inflando los números, lo cual va a hacer más fácil cumplir con cualquier meta”.
Tanto Juan Carlos Villalonga como Sergio Federovisky, referentes ambientales de Cambiemos y UNA, coinciden con la insuficiencia de los objetivos delineados.
“La meta debió haber sido del 20% o más”, apunta el primero, para quien una de las falencias de lo que se hizo es que no se compartió el ejercicio con otras fuerzas políticas. Para el segundo, por su parte, el problema no es el cálculo, sino la política: “Si las metas las desarrolla una secretaria que no tiene incidencia en el Estado nacional, el resultado es esto”.
Otro punto en que repara Maurtua Konstantinidis es en el de los plazos de elaboración. “Hicieron en tres meses lo que tendrían que haber hecho en mucho más tiempo. Eso no es acorde con presentar una propuesta realmente seria, bien fundada y con un buen trabajo de participación”, señala.
Paralelamente, parte del texto entra en contradicción con normativas nacionales. Ejemplo de ello es la meta de contar con 8 a 12% de energías renovables en la matriz para 2030 (20% condicional), cuando la Ley 26.190 recientemente modificada plantea un 20% para 2025.
“El INDC mete en la bolsa todo lo que está en marcha y no se cumple. Esa es la carencia de este planteo”, concluye Villalonga.

Fuente: Cronista

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