Eterno dilema en el ejercicio de la política, en cualquiera de sus variantes -organizaciones sociales, partidos políticos, función pública-, ¿cómo y con quiénes hacer avanzar una agenda verde y que allane el camino hacia una progresiva transformación de la sociedad?.

Si dimensionamos de manera realista la situación por la que transitamos y el caracter de la crisis ambiental y de recursos que se avecina de manera inexorable, podemos darnos cuenta que no hay demasiado espacio para seguir aguardando las “condiciones ideales”. Nunca en política la condiciones son “ideales”, pero en estas décadas iniciales del siglo XXI, el margen de maniobra es pequeñísimo.

Todos, quienes hemos dedicado años a esta tarea, nos hemos encontrado ante este dilema una y otra vez. En la medida en que prima la generosidad y la visión, la confluencia, la búsqueda de apoyos y consensos es la práctica cotidiana, casi constante. Claro que uno pone en riesgo cosas que no dependen de uno mismo. Pero, por sobre todo, pone a prueba mucha cosas que tienen que ver con la propia capacidad de ejecución, de ser convincentes y su propia integridad. Es el desafío.

Hace unos días, Elba Stancich, me pasó un fantástico párrafo escrito por un diputado español en el que reflexiona acerca de la necesidad de realizar coaliciones y acuerdos políticos . Allí dice: “Avanzar por este camino requiere, al menos, tres premisas: entender que las organizaciones políticas no son un fin en sí mismo sino un medio para intentar desde las instituciones contribuir a la lucha de la sociedad para transformar la realidad. Asumir que sin confluencia no existe ninguna posibilidad ni siquiera de intentarlo. Y aceptar que en política, como en la vida, pactar no es una traición sino una condición imprescindible para avanzar en tus objetivos”.

Concluye su reflexión señalando que “quien diga lo contrario miente a los ciudadanos o se engaña a sí mismo”.

Cali

Written by Juan Carlos Villalonga