Cuando el arte ataca el periodismo está desorientado. Una reseña de los diarios de Buenos Aires del Domingo 16 de marzo, el día después, se puede comprobar que la visita de Luis Palau fue más importante para algunos diarios que el demoledor concierto de Bob Dylan en Vélez. Ninguna tapa lo refleja, excepto La Nación, que lo colocó allí, donde debe estar.

La visita más importante que tuvo Argentina y tendrá por mucho tiempo, no fue bien resuelta por los principales diarios argentinos. No sólo Palau fue más importante en Página/12, por ejemplo, cuya única preocupación últimamente es acallar o distraer de cualquier crítica al matrimonio Kirchner. Años atrás, esto no hubiera sido posible en Página, pero bueh!, ese es el problema de los intelectuales y periodistas “orgánicos”. Clarín se apenó por la muerte del hincha de fútbol, maquinaria asesina que todas las semanas alimenta con ganas ese diario en lugar de colocar las cosas en su justa dimensión y aplacar ánimos. Perfil, nada. Crítica, dos días después, ninguna tapa. Cuando el arte ataca, sólo La Nación se sintió aludido. En fin, así estamos.

Concierto memorable. No puedo decir si en la popular de campo se escuchó mal como dicen algunos cronistas, sólo puedo decir que desde platea lateral el sonido era estremecedoramente claro y potente. Una banda que abundó en simples arreglos geniales y una potencia increíble, un viaje por las rutas en las que Dylan sólo puede hacernos viajar. Bob Dylan, simplemente, no podía estar mejor. Desde una voz allá abajo, pero muy allá, a lo Cohen, hasta ese tono nasal que de defectuosa, resulta hechizante.

Casi en todo el concierto Dylan estuvo a cargo de un teclado y, eso sí, todos los medios lo destacaron: no habló con el público (de qué tendría que hablar?), no hubo demagogia alguna (pensarían que haría alguna payasada tratando a la gente de idiota?), no hubo luces de colores, ni pantallas ni ejercicios de aerobismo arriba del escenario. Hubo música, poesía y la presencia gigantesca de uno de los hombres más importantes que habitan actualmente el planeta.

No puedo decir mucho, que las versiones de los temas más conocidos resultaron irreconocibles por la deformación a las que Dylan los somete resultando en nuevos temas, ya lo sabemos, lo viene haciendo hace tiempo. Ah, también los medios se ocuparon bastante de que estaba vestido de negro y algunas que otras bobadas por el estilo. Pero eso habla bastante de nosotros. Dylan se fue y nosotros seguimos siendo un país rolinga, Chau, God Dylan!.

A la salida busqué al fiscal de mesa para que me sellara el documento. Pero no había presidentes de mesa ni fiscales, una lástima, había cumplido con una de mis mayores responsabilidades civiles. Me tuve que conformar con comprar dos remeras y luego compartir un asado con Alberto en Liniers (embotellamiento mediante) para terminar de digerirlo todo.

Entre las canciones que cantó estuvo “Masters of War” (Ver entrada del 8 de marzo). Aquí va la letra (si, por supuesto, no tiene estribillo):

Masters of War

First Release: The Freewheelin’ Bob Dylan (1963)

Come you masters of war
You that build all the guns
You that build the death planes
You that build the big bombs
You that hide behind walls
You that hide behind desks
I just want you to know
I can see through your masks

You that never done nothin’
But build to destroy
You play with my world
Like it’s your little toy
You put a gun in my hand
And you hide from my eyes
And you turn and run farther
When the fast bullets fly

Like Judas of old
You lie and deceive
A world war can be won
You want me to believe
But I see through your eyes
And I see through your brain
Like I see through the water
That runs down my drain

You fasten the triggers
For the others to fire
Then you set back and watch
When the death count gets higher
You hide in your mansion
As young people’s blood
Flows out of their bodies
And is buried in the mud

You’ve thrown the worst fear
That can ever be hurled
Fear to bring children
Into the world
For threatening my baby
Unborn and unnamed
You ain’t worth the blood
That runs in your veins

How much do I know
To talk out of turn
You might say that I’m young
You might say I’m unlearned
But there’s one thing I know
Though I’m younger than you
Even Jesus would never
Forgive what you do

Let me ask you one question
Is your money that good
Will it buy you forgiveness
Do you think that it could
I think you will find
When your death takes its toll
All the money you made
Will never buy back your soul

And I hope that you die
And your death’ll come soon
I will follow your casket
In the pale afternoon
And I’ll watch while you’re lowered
Down to your deathbed
And I’ll stand o’er your grave
‘Til I’m sure that you’re dead

Written by Juan Echeverria