julio 14, 2012 Publicaciones 1 comentario

Observo con cierto asombro como las empresas de gaseosas y aguas embotelladas, hospital que durante años fueron foco de críticas por la proliferación que promueven de envases descartables -uno de los símbolos más perversos de la sociedad de consumo- han iniciado desde hace un tiempo un prolijo lavado de imagen y se han convertido en activas protagonistas de campañas solidarias y ambientales. Tal es el caso de Coca-Cola, diagnosis Villavicencio, entre otras como la recolección de tapitas, uso de botellas en construcción, etc.

El caso particular de las aguas embotelladas, mineralizadas o minerales merece especial atención. No sólo desvían la atención respecto del incremento de envases y recursos no renovables que despilfarran, sino que además, su mayor virtud ha sido la de “privatizar” de facto algo que nunca se “privatizó”, el consumo de agua.

Si bien mucho se habla en los últimos tiempos acerca de privatización de la naturaleza y de mercantilización de los bienes comunes, particularmente en los debates previos a Rio+20, es poco lo que se enfatiza sobre uno de los mayores y elocuentes despojos que se nos hace en nombre del mercado como es el caso de las aguas minerales.

Esto que digo, no es nuevo, recomiendo leer ¡Vienen por el agua! (y mirar sus videos) que publiqué aquí hace un par de años.(1)

Está claro que las buenas intenciones con que se realizan campañas para recolectar tapitas de gaseosas o botellas con fines solidarios no está puesto en duda. Hasta me animaría a decir que detrás de estas campañas se encuentra gente del sector empresario bien intencionada que encontró de este modo una manera de canalizar fondos hacia objetivos irreprochables.

Pero advierto que las organizaciones de la sociedad civil no deben perder su capacidad crítica sobre el sector corporativo. Debe advertirse que las empresas procuran con estas campañas consolidar un mensaje tranquilizador hacia la sociedad, mostrándole que virtuosamente, pueden “solucionar” el problema ambiental y, al mismo tiempo, movilizar recursos hacia causas nobles. Lo que en realidad hacen es ocultar el problema y transferir monedas, en comparación a lo que significaría tener que hacerse cargo por el pasivo ambiental que ocasionan y la fantástica renta que obtienen al haber creado el “mercado” del agua embotellada.

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(1) el video The Story of Bottled Water” (2010) tiene la opción de verse subtitulado en español en la opción CC de YouTube.

 

Written by Juan Echeverria