Cuatro meses para lograr un acuerdo climático fundamental

Por: Juan Carlos Villalonga*

Tenemos por delante cuatro meses, de aquí a la llegada de la COP21 de París. Estos son momentos cruciales para definir las características que tendrá el acuerdo global que se firmará allí el 11 de diciembre de este año.

Es un acuerdo que, vale la pena recordarlo, tiene que ser global, porque va a involucrar a todos los países del mundo, y tiene el objetivo de generar obligaciones de reducción de emisiones, por lo menos, desde ahora hasta el 2030, en consonancia con el objetivo de mantener el aumento de la temperatura del planeta por debajo de los 2° C durante este siglo.

Hay mucha tensión a nivel internacional por el voltaje político que tiene esta reunión. Es muy importante, porque cuando un país fija metas de emisiones con miras al 2030, fija, de algún modo, cuáles van a ser sus parámetros y sus características de desarrollo. No solo determina cuál va a ser su actividad energética, sino también marca los lineamientos de su actividad industrial, agropecuaria, la conservación de sus bosques y un largo etcétera. En otras palabras, configura o reconfigura el modelo de desarrollo que ese país va a seguir en las próximas décadas. Las reducciones tienen que ser importantes, por lo tanto, el cambio en los modelos de desarrollo tendrán que serlo también.

En el caso de la Argentina, lo que ha venido haciendo en este contexto en los últimos años ha sido bastante pobre, e incluso en las negociaciones juega con aquellos actores más conservadores, que tienen menor entusiasmo para que la agenda avance. Estoy hablando de países como China o Venezuela. El Gobierno argentino tiene, básicamente, una actitud escéptica hacia la ciencia climática.

Esta actitud hace que nuestro país haya hecho poco y nada para explicitar cuáles son los compromisos (o Intended Nationally Determined Contributions, INDC) que propone para el acuerdo de diciembre y, sumado a los compromisos de todos los países, se pueda verificar si configura un compromiso global equilibrado y a la altura de las necesidades. Tampoco hay un proceso participativo para conocer o hacer un chequeo de cuál es la calidad de lo que Argentina va a presentar. Nada de eso existe.

En el contexto internacional hay enormes dudas y muchas expectativas para que algunas cosas ocurran. En este sentido, la irrupción de la encíclica Laudato si’ y la voz del papa Francisco hablando de estos temas marcan un hito de importancia. Es uno de los personajes o líderes mundiales cuya voz es escuchada por millones y millones de personas, entre ellas líderes políticos. Para todos quienes seguimos de cerca lo que sucede con las negociaciones climáticas, la aparición de este mensaje resulta muy relevante.

Es que desde que se publicó la encíclica, el papa participa de sucesivas reuniones sectoriales y con líderes de opinión para que de esta forma su prédica escale. La reunión en el Vaticano de la cual participó la ciudad de Buenos Aires hace 15 días fue un evento de envergadura, donde el papa quiso compatibilizar y coordinar la agenda social y ambiental con 65 ciudades del mundo.

Un paso muy importante, quizás el más importante, es el que llegará en septiembre, cuando Francisco participe de la Asamblea General de Naciones Unidas, que será también muy climática. Por supuesto, será un lugar donde estarán presentes todos los presidentes y los líderes mundiales, a días de iniciarse la convención de París.

Los próximos son cuatro meses donde van a ocurrir muchas cosas. Donde hay que estar atentos a todas. Siempre digo que no hay que esperar a ver cuál es el resultado de la COP21 por lo que sucede en los quince días de su desarrollo formal. La cumbre climática ya comenzó y el resultado lo estamos determinando con cada acción que los países van desarrollando en estos días.

Es muy importante también lo que hizo Barack Obama esta semana al presentar un plan más ambicioso de lo que ya había presentado como INDC, como es de importancia negativa lo que no está haciendo Argentina.

Todos estos movimientos, grandes y pequeños, son los que van preconfigurando el resultado de los 15 días de negociación que terminarán el 11 de diciembre. No podemos ser espectadores pasivos hasta que llegue ese momento. La COP21 ya se está decidiendo hoy con cada uno de estos pasos.

* El autor es presidente de la Agencia de Control Ambiental (APrA) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Fuente: Infobae

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