diagnosis they are preparing for conflict. This 2007 Russian TV channel grab shows a manipulator of the Mir-1 mini-submarine placing a Russian flag on the seabed of the Arctic Ocean at a depth of 4,261 metres or 13,980 feet below the North Pole.” style=”float: none; margin-left: auto; display: block; margin-right: auto” alt=”ALARMIST? The perception is that while the Arctic states may be talking cooperation, they are preparing for conflict. This 2007 Russian TV channel grab shows a manipulator of the Mir-1 mini-submarine placing a Russian flag on the seabed of the Arctic Ocean at a depth of 4,261 metres or 13,980 feet below the North Pole.” src=”http://calivillalonga.com/wp-content/uploads/2013/05/08TH-OPED-ARCTIC_688139f.jpg” /> Año 2007, TV rusa. Un brazo robótico de un submarino instalando una bandera de la Federación Rusa en el lecho marino bajo los hielos del Polo Norte, buy a 4.621 metros de profundidad.

 

Esta semana la Organización Meteorológica Mundial (OMM) emitió un extenso informe de prensa actualizando algunos datos acerca de lo que está ocurriendo con el clima global. Se trata del comunicado de prensa 972 emitido el jueves 2 de mayo donde se sintetiza la “Declaración sobre el estado del clima mundial de la Organización Meteorológica Mundial (OMM)”. Un resumen del mismo se puede ver aquí.

Se trata de un demoledor cuadro que nos muestra que estamos transitando el peor de los pronósticos. Los medios periodísticos registraron básicamente dos cosas: una, que el año 2012 es el noveno más cálido de la serie histórica que arranca a mediados del siglo IXX. El año pasado alcanzó esa posición a pesar de la influencia del fenómeno La Niña, que fue intenso durante el año, lo que contribuyó a “enfriar” el registro global. El otro aspecto destacado por los medios de prensa fue el récord histórico en la desaparición de los hielos del Ártico en el verano pasado en el hemisferio norte. Nunca, desde que el hombre transita la tierra, el Polo Norte tuvo menos hielo.

La cierto es que el ascenso sostenido de las temperaturas globales, y en particular, el dato del año 2012, ya se había conocido por algunas mediciones, como el registro  que vemos aquí tomado del Goddard Institute (NASA).

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La confirmación por parte de la OMM viene a consolidar la abrumadora evidencia científica que nos advierte sobre la peligrosa tendencia en que nos hallamos. También el dato acerca de la disminución récord del hielo que cubre de manera permanente el mar ártico es un dato que se conoció al año pasado cuando el 26 de agosto los satélites mostraron imágenes nunca antes vistas de un polo norte en su nivel más bajo de cobertura helada.

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La línea amarilla nos muestra el promedio de la superficie mínimas de hielo (veranos) durante el período 1979-2010. Cada verano el hielo ártico se derrite y alcanza su “mínimo” para luego, en el invierno, recuperar su superficie helada. El tamaño de la superficie reducida del verano viene disminuyendo progresivamente. La extensión del 26 de agosto de 2012 rompió el record mínimo del 18 de septiembre de 2007. (Imagen: Scientific Visualization Studio, NASA Goddard Space Flight Center).

Hasta los años 60, el hielo Ártico cubría de 14 a 16 millones de km2 al final del invierno y de 7 a 9 millones de km2 al final del verano. Desde finales de los años 60, la capa de hielo del Ártico muestra una reducción sistemática, tanto en extensión como grosor. En el periodo de 2005 a 2010 se registraron las cinco extensiones más reducidas durante el mes de septiembre, siendo en 2007 cuando se registró la extensión mínima, que batió el record con 4,28 millones de km2, es decir, un 39% inferior a la media a largo plazo. A finales de la década, la velocidad de disminución del hielo ártico al final del verano se ha estimado en 700.000 – 800.000 km2 por década.

En el verano Ártico de 2012 los cambios fueron más dramáticos aún, con un mínimo histórico en la extensión cubierta por nieve en el hemisferio norte en junio, un mínimo histórico en la extensión de la capa de hielo sobre el mar en septiembre, un registro máximo de la temperatura del permafrost en el norte de Alaska y la mayor duración del deshielo de la manta de hielo de Groenlandia observada en los tiempos modernos, con un proceso anómalo de fusión superficial que afectó a casi toda la manta de hielo durante el mes de julio. Se registró la menor extensión anual del hielo marino del Ártico, de 3,41 millones de kilómetros cuadrados, desde que comenzaran los registros satelitales.

En su evaluación de dichos cambios, el informe “Arctic Report Card 2012” elaborado por la NOAA y otros asociados internacionales, señala que “Numerosas observaciones proporcionan una sólida evidencia de cambios muy extendidos y sostenidos que están transformando el medioambiente del Ártico hacia un nuevo estado… Los cambios en la capa de hielo marino, la capa de nieve, los glaciares y el manto de hielo de Groenlandia, están reduciendo la reflectividad global de la superficie, con la sustitución de superficies blancas y brillantes que reflejan la luz solar del verano por superficies más oscuras, como océanos y tierra, que absorben la luz solar. Estas condiciones aumentan la capacidad de almacenamiento de calor en el sistema Ártico, lo cual genera un mayor deshielo –una retroalimentación positiva… Por tanto, hemos llegado a la conclusión de que es muy probable que en los próximos años sigan ocurriendo cambios muy importantes en el Ártico, particularmente a la vista de las proyecciones que indican un calentamiento global continuado.”

La desaparición de los hielos en el Ártico es un termómetro bien visible del calentamiento global, pero también significa un impacto muy grande a escala global. Aunque no todos lo ven del mismo modo. A finales de 2011 escribí en En el 2012 no se acaba el mundo ¿Qué vas hacer? lo siguiente:

Este año el Ártico fue un sitio ampliamente navegable. Estas fotografías generaron corridas en diversos organismos estatales y una gran preocupación en muchísimas corporaciones del planeta. Pero la premura obedecía a que ahora era posible acceder al petróleo y minerales, tales como el oro, que se encuentran en el lecho marino y que hasta ahora estaba cubierto de hielo y por lo tanto inaccesible. Una nueva frontera de explotación de minerales de todo tipo se está abriendo y por ende movilizando recursos y decisiones políticas al más alto nivel.

Hace unos días atrás la Casa Blanca reunió un conjunto de científicos especializados en el Ártico para analizar las últimas novedades acerca de lo que está ocurriendo allí. Uno de ellos, el australiano Carlos Duarte, viene advirtiendo que el derretimiento de los hielos árticos están ocurriendo a una velocidad muy superior a la que se había pronosticado hasta ahora. Para Duarte, en el verano de 2015 es probable que yo no haya hielo, mucho antes que los pronósticos climáticos convencionales que ubicaban tal posibilidad hacia finales del presente siglo.

Son varias los voces que están advirtiendo que lo que sucede en el Ártico es demostrativo de que estamos ingresando en un punto de no retorno, donde el cambio climático deja de tener una respuesta lineal y comienzan a dispararse procesos de retroalimentación que acortan los tiempos disponibles. La reunión en la Casa Blanca no sólo representó el interés científico y ambiental por el destino del Ártico, también reunió a funcionarios del área de seguridad que viene advirtiendo que una aceleración del cambio climático implicará una serie de conflictos regionales y globales de proporciones difíciles de precisar y administrar.

Para septiembre de este año, cuando los hielos árticos vuelvan a mostrar su mínimo anual, se conocerá el esperado nuevo informe del IPCC actualizando los datos de la ciencia climática. Una pequeña y nueva oportunidad para que la política asuma su responsabilidad y actúe aprovechando los pocos años que nos quedan para evitar el peor escenario.  

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Written by Juan Echeverria