septiembre 6, 2015 Sala de Prensa No hay comentarios

La planta acuática Pistia stratiotes, discount conocida como repollito de agua, se reproduce libremente en la Cuenca Matanza – Riachuelo y habitualmente es considerada una plaga. Sin embargo, acaban de descubrir que, lejos de ser un estorbo, es muy beneficiosa para el agua gracias a su capacidad para hacerla más transparente y mejorar su calidad.

Este descubrimiento está contribuyendo a repensar el papel que esta especie nativa juega dentro del ecosistema. El hallazgo fue realizado por los técnicos y profesionales del Laboratorio de APrA, capsule quienes se encargan de efectuar monitoreos para determinar la calidad físico – química y microbiológica del agua de la zona Río de la Plata, del Riachuelo y del agua que toman en las escuelas y los hospitales, entre otras instituciones.

Durante una serie de controles sobre el Lago Lugano, ubicado dentro de la Cuenca, el equipo de APrA, a cargo de Carlos Nadra, gerente operativo de Determinaciones Ambientales y Laboratorio, encontró grandes colonias de repollitos; al extraer muestras del agua que las rodeaba, descubrió que la calidad del recurso hídrico presentaba mejoras considerables, pese a que los valores de oxígeno disuelto eran muy bajos en relación con la medida habitual.

A partir de estas evidencias, APrA comenzó a investigar el efecto de los repollitos sobre los sólidos en suspensión, responsables de que el agua se enturbie. La investigación se centró en la relación que existe entre los repollitos y las algas microscópicas del grupo Cianofita filamentosa, que enturbian el agua y disminuyen su calidad.

La Pistia stratiotes, o repollito de agua, es una planta acuática flotante que pertenece a la familia Araceae. Las hojas tienen forma de roseta, son de color verde opaco, peludas y estriadas. Las raíces cuelgan sumergidas debajo de las hojas flotantes. Se reproducen a través de propagación vegetativa por tallos cortos (estolones) que irradian desde la base para formar plantas hijas, aunque también pueden reproducirse por semillas. Se alimentan de los nutrientes que se encuentran en el agua.

«Para evaluar los parámetros del agua, armamos diferentes peceras; todas tenían agua del Lago Lugano, donde se encuentran en suspensión las algas fitoplantónicas que hacen que haya turbidez; pero en unas peceras cultivamos repollitos y en otras, no», explicó Andrea Paiz, licenciada en Ciencias Biológicas que forma parte del Programa Jóvenes Profesionales dentro de APrA. «Finalmente, pudimos ver que, en las peceras donde crecían los repollitos, la población de algas se había reducido de manera drástica, por lo que el agua estaba mucho más clara», concluyó.

Los especialistas creen que esto se debería a que la Pistia stratiotes, al verse obligada a competir por los nutrientes, utilizaría sustancias químicas denominadas alelopáticas, que inhiben el crecimiento de las algas. Como resultado, se reduciría la cantidad de sólidos en suspensión en el agua (las algas), haciendo que sea más transparente y de mejor calidad.

Una nueva perspectiva

De esta manera, se podría cambiar el enfoque actual sobre los repollitos de agua, considerados una plaga, para transformarlos, a través de un manejo adecuado, en una herramienta para la depuración de aguas contaminadas. Esta es la primera experiencia de un programa de investigación más ambicioso que apunta a desarrollar un plan de biorremediación integral utilizando estas plantas, junto con otros organismos de la biota nativa, como agentes depuradores de aguas contaminadas.

«Desde APrA venimos avanzando en estrategias de recomposición ambiental en la Cuenca Matanza – Riachuelo y en esta línea promovemos la investigación para generar proyectos como éste, que nos aseguran cada vez más herramientas de intervención. Es de vital importancia para nosotros fomentar e impulsar el trabajo de nuestros especialistas», aseguró Juan Carlos Villalonga, presidente de la Agencia de Protección Ambiental.

Fuente: La Nación

Written by Juan Carlos Villalonga