El tratamiento en el Congreso Nacional de la deuda externa y, específicamente, del arreglo con los holdouts, generó muchos y variados comentarios. Intenté exponer alguna reflexión preliminar al respecto en estas dos entradas: “Sobre deudas pendientes y futuras” y “Deuda Externa: la iniciativa de Alfonsín que no prosperó”.

Ahora me parece importante señalar algunas cuestiones que hacen al proyecto de ley que ahora está en tratamiento en el Senado Nacional y que ya aprobamos en la Cámara de Diputados.

Me parecen centrales las siguientes consideraciones:

  1. No se trata  de una iniciativa legislativa de la cual uno pueda sentirse orgulloso o que nos despierte entusiasmo. Se trata de tomar una medida que busca ordenar las deudas contraídas y tener que hacerlo en la peor de las condiciones, con juicios y penalidades que se nos agigantan día a día. Nos condujo a esta situación una mezcla de errores garrafales cometidos en el pasado y otros muchos, más recientes. Sumado a todo eso, un sistema financiero que no tiene piedad con quienes caen en situaciones como en las que cayó Argentina. Por eso, aprobar esta ley es un acto de responsabilidad y debe ser asumida como quien enfrenta un ingrato tratamiento para poder superar una dolencia. Nadie festejó su aprobación. Fue casi la contracara de aquel festejo irresponsable  ante el anuncio del default declarado en el 2001.
  2. Se cacarea hasta el cansancio sobre el “endeudamiento” que esto significa. No es verdad tal cosa. La emisión de bonos de deuda nos permitirá cerrar el litigio con los holdouts, pagar esa deuda y salir de la situación de irregularidad que nos margina del mundo de las finanzas. La deuda que implican los bonos, esta “nueva” deuda que reemplazará a la anterior,  no implicará penalidades ni arrastrará juicios. Además pagaremos por la misma un interés menor que los que acumulamos por mantener abierto el litigio con los “buitres” (de un 12% a un 7-8%). El lema “Patria o Buitres” es perfectamente funcional a los buitres, que prefieren la acumulación de deuda y que el deudor se encuentre en la mayor indefensión  posible. Detrás de la consigna “patria o buitres” hay una gesta “entreguista” como ninguna otra.
  3. La ley aprobada pone un límite de 12.500 millones de dólares para hacer efectiva esa emisión de bonos para saldar la deuda. Además ese monto que se pagará implica una quita importante sobre la deuda reclamada por los holdouts, Habrá quienes puedan especular con la obtención de quitas mayores. Acá vale reconocer que ningún analista medianamente razonable ha señalado que lo obtenido sea realmente mejorable. Los que opinan desde el FPV no pueden decir nada, ya que desde la caída de la clausula Rufo, a fines de 2014, durante todo el 2015 no lograron ningún acuerdo, y por supuesto, acumulándose más deuda.
  4. Esta operación le permitirá al país acceder al crédito internacional y a los propios inversores privados, que comenzarán a pagar tasas más razonables y acercarnos a los valores que hoy pagan países de la región. Esto implica que realizar obras de infraestructura nos saldrá más barato y que habrá inversiones que comenzarán a tener destino en la Argentina ates de irse hacia otros países. La tasa del financiamiento podrá llegar al 3 o 4%, como hoy paga Chile o México, en la medida que se ordene la economía, transparentemos el INDEC y bajemos el déficit
  5. Si bien quedará una porción, alrededor del 1,5% de tenedores de bonos de la deuda vieja, habremos salido del default y saldar esa deuda no tendrá inconvenientes.
  6. Finalmente, algo muy importante también, la ley aprobada en su Artículo 18 crea la Comisión Bicameral Permanente de Seguimiento y Control  de la Gestión de Contratación y de Pago de la Deuda Exterior de la Nación. Largamente reclamada, esta comisión tendrá por objeto hacer “el seguimiento de la evolución, gestión y pagos de la deuda exterior de la Nación. La Comisión podrá solicitar información, documentación o datos a organismos nacionales, provinciales o municipales, centralizados, descentralizados o autárquicos, como así también a entidades financieras nacionales e internacionales, privadas o públicas; y a cualquier otro organismo que fuere necesario para el cumplimiento de sus cometidos”.

En definitiva, un acto de responsabilidad, transparencia y diálogo maduro en el parlamente ha dado como resultado esta ley. Esperemos se apruebe prontamente en el Senado.

Cali

Written by Juan Carlos Villalonga