Agrego unas líneas más sobre la cuestión YPF que amplían mi nota original “Hace falta una nueva visión energética”.

Unas semanas atrás, en el marco de la inauguración del canal TV Tecnópolis, la presidenta se refirió a algunas críticas recibidas por el proceso de nacionalización de YPF. Sus dichos fueron en respuesta a quienes cuestionan el “¿Por qué ahora?”, haciendo referencia a la contradictoria política energética seguida en los últimos años, durante los cuales, no se tomaron medidas en la dirección que ahora se considera correcta.

La respuesta de la presidente está en este video, entre los minutos 08:00 a 09:15.

La respuesta es, retóricamente, brillante. Ciertamente, las decisiones políticas se van adoptando en un contexto de posibilidades que se construye paso a paso, y no es un mero acto de voluntarismo. Impecable.

Pero ocurre en este caso, como ya ha sucedido en otras ocasiones, que el salto hacia adelante que propone el gobierno encubre sus flagrantes contradicciones, presentes y pasadas.

¿Son esas contradicciones relevantes?

Si. Tener ahora una mirada crítica y casi ajena para con la política hidrocarburífera de estos últimos años es un gran acto de prestidigitación. En su tercer mandato consecutivo, el kirchnerismo reconoce ahora que la debacle de las reservas es un problema severo, que el agujero que se ha ido agrandando año tras año no es sustentable cubrirlo con importaciones crecientes, por más épica que se le hayan puesto a las primeras importaciones de combustibles desde Venezuela. La ceguera con la que se actuó en estos 10 años de gestión los hacen absolutos responsables de lo que ha sucedido. 

La inmensa cantidad de dinero destinada a subsidios a la energía, algo así como u$s 50.000 millones desde el año 2005 para acá, han servido de poco. La benevolente relación que mantuvo el Gobierno todos estos años con la empresa Repsol lo hace socio del vaciamiento y la desinversión de esa empresa. Situación que se extiende, además, a todo el sector de hidrocarburos.

¿Había un contexto para “otra cosa”?

Por supuesto. Todo esto sucedía en un contexto en donde las alarmas se encendían constantemente. Pero la sistemática actitud fue ignorarlas, criticarlas y, si eso era posible, amedrentar toda expresión crítica dentro del sector energético.

Nada, absolutamente nada de lo que ocurrió (o dejó de ocurrir) en el sector de la energía durante los últimos 10 años se debió a un Gobierno Nacional indefenso, sin posibilidades de control o sin margen de maniobra. Fueron todas decisiones de un gobierno que, por las razones que fuere, decidió, a plena conciencia de lo que sucedía, sostener una gestión que ahora hace agua por todos lados. No faltó información, no faltaron opiniones de advertencias ni faltaron recursos económicos para actuar. Pensemos en el pobre rol que ha jugado ENARSA todos estos años.

Por supuesto, es contra-factico, pero fueron años con posibilidades de una gestión diferente, quizás sin tanta épica, puede ser, pero ganando tiempo y dinero.

Podría también referirme al rol que ha jugado en los 90 el elenco gubernamental, y que no fue un rol secundario precisamente. De eso se han publicado y documentado infinitas pruebas que los incriminan. A pesar de sus acusaciones vehementes a los 90, esa década tuvo a las principales figuras de este gobierno como impulsores o testigos silenciosos de privatizaciones y despojos.

Debo recordar que en esa década, cuando YPF dejó de ser una empresa estatal, se alzaron voces desde todas las sectores políticos, incluso dentro del PJ (grupo de los 8) y también hubo voces desde el sindicalismo que no fueron parte de esa comparsa. Es decir, hubo espacio para el disenso y el debate. La vehemencia de hoy contrasta con los silencios de ayer.

“Algunos dicen por qué no lo hicieron antes. Pero la historia se construye como se puede, no como se quiere, la historia no es un camino recto, sin tropiezos y caídas, es con altibajos y obstáculos que hay que sortearlos” (CFK)

Absolutamente cierto. Pero una cosa es reconocer que es necesario aguardar las mejores oportunidades, momentos propicios o coyunturas favorables para tomar ciertas decisiones, y otra cosa es haber avalado o actuado en el sentido opuesto a las convicciones que hoy se expresan.

Insisto, no son sólo contradicciones respecto de lo ocurrido hace 20 años atrás, hace menos de un año el relato decía otra cosa sobre YPF-Repsol y sus directivos.

En fin. Es cierto, en política se hace lo que se puede, si, pero dentro de un contexto de lo que se debe o se cree que debe hacerse. Si eso no ocurre, estamos ante un posibilismo errático, de ideales flexibles y carente de un proyecto político claro.

 

Diciembre 2010. Anuncio del descubrimiento de YPF de los yacimientos de gas no convencional en Neuquén. La caída de reservas en petróleo y gas eran ya estrepitosas. Los gráficos que la presidenta mostró en el Congreso de la Nación en marzo de 2012 mostraban su punto más bajo precisamente en el 2009/2010.

Written by Juan Echeverria