Los debates televisivos de los candidatos a lo que fuere, treatment generan gran expectativa y suponen una clarificación de sus propuestas de gobierno.  La corrección política y periodística abona este concepto. Podría suscribirlo automáticamente, store el debate siempre es oportuno y necesario. Pero también debo señalar las limitaciones que para mí tienen.

En relación a las propuestas de gobierno, es  poco lo que uno puede saber, health sólo títulos y frases genéricas acerca de las mismas. Quien me diga que entendió cabalmente una propuesta de gobierno en serio en un debate, me parece que exagera un poquito. Por lo general, la valoración de los debates tiene poco que ver con lo que dijo sino más bien en «cómo estuvo?».

El «cómo estuvo» tiene más que ver con la gestualidad, el lenguaje no verbal, la esgrima dialéctica, el manejo de las cámaras, la administración de la racionalidad y el temperamento que hay que mostrar y, a su vez, cómo se maneja bajo una situación de alto stress y soportando una discusión de pendencieros.

Es decir, para mí los debates tienen más que ver con lo teatral y gestual que con las  ideas y propuestas políticas. ¿Puede ser útil eso para elegir a un gobernante?. Me parece que no, ya que todo lo que se pone en juego en un debate televisivo guarda poca relación con la capacidad de gestión, correcta evaluación de los contextos en los que deberá tomar medidas de gobierno y otras cualidades que hacen a un buen gobernante.

De allí que existan candidatos extremadamente diestros en el manejo de lo televisivo o con una alta experiencia en cámara y otros que no. Eso nada tiene que ver con los atributos que «el debate» se supone que tiene.

Así que yo no suscribio mucho con eso de la necesidad de que haya «debate» entre los candidatos. Me parece un show mediático que interesa mucho a los canales de TV y tiene mucho de circo. Poco de debate de ideas en serio.

Pero estoy dispuesto a ver los debates  y acepto a los que opinan lo contrario que yo. Es una simple percepción íntima y personal.

 

Written by Juan Carlos Villalonga