noviembre 29, 2010 Publicaciones 1 comentario

image

Podría exagerar y titular esto como “el verdadero fracaso de Copenhague”, pero por ahí es demasiado, entonces el “otro fracaso”.

Todos sabemos que hace un año los ojos del mundo estaban puestos en Copenhague a la expectativa de un acuerdo global para los próximos años en relación al cambio climático. Eso no sucedió. En cambio, un grupo de países firmó una simple promesa llamada “Acuerdo de Copenhague”. Un fracaso.

A un año de esa reunión en Copenhague (COP15) puedo señalar otro aspecto de ese fracaso.

El extravío y el todo vale climático.

Ahora que estamos a pocas horas de iniciada la deslucida reunión en Cancún (COP16) me doy cuenta que el impacto que tuvieron los misiles disparados sobre el IPCC durante el 2009 fueron, esta vez, muy eficaces. La parálisis política en la COP15 hizo el resto. Resultado: cualquiera puede ensayar la explicación que quiera para el cambio climático, total, mas o menos, “algo de razón tendrá”.

Desde hace un año, pero con particular intensidad en estas últimas semanas, previas a Cancún, veo como crece el extravío. Todo tiene lugar para explicar qué hay detrás y a los costados del cambio climático. Insisto, estas cosas, antes de Copenhague, casi no existían. Los “negacionistas” del cambio climático, por ejemplo, antes eran gente que intentaba parecer racional y competente, aunque fueran empleados de petroleras y automotrices.

Al ganar peso en los medios las más absurdas críticas al IPCC (la ciencia, lo siento, no tengo otro modo de decirlo) parece que estamos ante algo que puede ser o no, y si no se sabe si es o no es, caben en el medio cualquier delirio. Por otro lado, al perder peso las negociaciones en torno a la Convención de la ONU sobre el Cambio Climático parece ser que, en términos políticos, cualquier explicación viene bien.

Así, crecen discursos, como el que expone Martín Caparrós en su último libro, en el que a partir de sospechar que todo es un invento, suponer que todo es un gran negocio de gente como Al Gore y que entonces, todo parece ser una maniobra de marketing. Nada se explica ni se prueba, se sospecha. Se tiran hipótesis. Cualquier cosa. image

Están los que no ponen en duda el cambio climático, pero que descreen de la “política” climática. Tampoco se explica mucho y cuando se explica algo, lo hacen con fenomenales errores conceptuales y técnicos. Entonces se dan ideas y se replican mails que contienen errores garrafales acerca de los mercados de carbono, el Protocolo de Kioto, la Carta de las Naciones Unidas y lo que sea.

En el terreno político-ideológico, una recurrente explicación es decir que la culpa del cambio climático es del… capitalismo!. Es una trivialidad porque todos, absolutamente todos, los problemas que tengan una connotación económica, y éste más aún, serán producto del capitalismo puesto que es el sistema económico dominante en el mundo. Entonces, está claro que si existen problemas de distribución de la riqueza, hambre, destrucción de ecosistemas y de países, todo esos problemas son perfectamente atribuibles al capitalismo y es una explicación cierta e inapelable. El punto es reconocer la trama del problema y diseñar los cambios, en la profundidad que se necesite. Si lo que se necesita es una reformulación completa de la economía tal cual hoy la conocemos, entonces habrá que diseñar esa reformulación, desde sus primeros pasos.

Hay quienes están intentando que el sistema económico actual pueda adaptarse de tal modo que responda al desafío de reducir drásticamente las emisiones, hay quienes creen que esa tarea es imposible. No alcanza señalarlo, porque eso ya está ocurriendo, como lo hacen economistas liberales como Jeffrey Sachs. Ambos tienen que mostrar un plan de acción creíble a corto y mediano plazo, al menos. De otro modo es una simple invocación, casi mística. 

Hablando de mística, eso es lo que faltaba. Si le ponemos a esta discusión un poco de Biblia, GAIA, Pacha Mama y lo que venga, entonces la ensalada es cada vez más grande. Hay en escena santurrones y predicadores, bajo la vestimenta de antiguas y nuevas creencias. Un caso que me llamó la atención es el de la Fundación Códigos. Veamos este caso, realmente, estrambólico.

Fundación Códigos se llama así porque procura mostrarnos y revelar los códigos secretos de la Biblia en torno al cambio climático. Lugar de origen: Punta del Este. Su página: imperdible.

Quiero poner un par de videos aquí:image

1) Luis Seguessa, el presidente de Fundación Códigos, en el programa de Nancy Pasos. Hay algunas brutalidades aquí, tales como decir que el hielo del Artico está sobre tierra, cosa que no es así, el hielo ártico es hielo flotante, su derretimiento  no contribuirá al aumento del nivel del mar. Su teoría sobre “el problema del tsunami” es original y por último, lanza que “nos estamos quedando sin oxígeno”. Todo en 1’ 20’’ 

2) En este video institucional explica que el problema del cambio climático es que estamos “quemando” oxígeno cuando quemamos combustibles. Jamás había oído hablar que era posible quemar oxígeno!. Siendo ese el problema, la solución es autos eléctricos. Por supuesto nada dice sobre cómo se producirá esa electricidad. El asunto es no “quemar oxígeno” con “combustión cero”. Alguien pensará que Seguessa está haciendo una campaña pagada por la Toyota para ganar mercado para su “Prius”. No creo. Francamente creo que Toyota tiene mejores argumentos.

Dejo para la investigación de los lectores ver los videos sobre los códigos secretos de la Biblia, porque allí está la clave de toda esta sabiduría desconocida que nos revela sobre el cambio climático la Fundación Códigos.

Para refrescar la sabiduría, no tan novedosa, y aquellos códigos, no tan secretos, que les ayudarán a transitar por estos temas sin tanto desvaríos, ver: oxígeno, combustión, ciclo del oxígeno, cambio climático, IPCC, en wikipedia, es sencillo y no se dice macanazos.

Cali

Written by Juan Echeverria