Con las ratificaciones al Acuerdo de París producidas esta última semana: Portugal, Nepal, Nueva Zelanda, Malta, India, Hungría, Alemania, Francia, Canadá, Bolivia y Austria se ha alcanzado las dos condiciones necesarias para su entrada en vigor. Estas condiciones son que el mismo debe ser ratificado por al menos 55 países y que en su conjunto sumen al menos el 55% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI).

Al día de hoy, el estado de ratificación se puede graficar del siguiente modo:

parisratification

Con estos números, ya el Secretario General de la ONU indicó que el 4 de noviembre el Acuerdo de París entra en vigor. Realmente las cosas han sucedido a lo largo de este año como uno podría haberlo soñado, en menos de un año el Acuerdo ya es un Acuerdo en vigencia y legalmente vinculante. Sólo como comparación, el Protocolo de Kyoto demoró unos 8 años en su entrada en vigencia. Esto nos habla de dos cosas: por un lado, el sentido de urgencia que hoy impera en la comunidad internacional alrededor de la agenda climática, producto del aceleramiento de los peores diagnósticos en cuanto a evolución de las temperaturas globales, y por otro lado, la enorme voluntad política que parece finalmente expresarse en los principales líderes políticos a nivel global. Por supuesto, ambas variables son dos caras de la misma moneda.

Lo que podía esperarse que ocurra durante el 2016 ya ha ocurrido, sólo basta esperar ahora que no haya malas noticias en las elecciones de Estados Unidos; un triunfo de Trump y todo esto se reducirá a papel inútil.

Marruecos cumplirá su ritual, esta vez teniendo que constituirse también en reunión de los miembros del Acuerdo de París. Comenzarán a conformarse los cuerpos burocráticos y técnicos y comenzará a prepararse y a evaluarse seriamente los números de reducción de emisiones comprometidos y aquellos que serán necesarios realizar para cumplir con el objetivo climático de París.

Comienza otra etapa. Una historia nueva comienza para la política global. El Acuerdo de París traccionará como ningún otro acuerdo internacional la agenda global en los próximos 15 años. El mundo deberá comenzar una acción colectiva para iniciar el descenso rápido de las emisiones de GEI. Toda la economía mundial deberá adaptarse a esta premisa. Todos los países deberán ser parte de este esfuerzo.

La agenda global de ahora en más comenzará a transitar por un camino muy diferente al seguido hasta ahora. Aún en aquellos países como el nuestro, donde la política de desarrollo se discute en los mismos términos que desde hace  décadas, deberemos comenzar a tener en cuenta los “límites”, nuestro propios “límites” que deberemos adoptar en materia de emisiones. Sobre esto luego profundizaré.

Nada de lo que ha sido hasta ahora válido en materia de desarrollo económico quedará exento de tener que re-diseñarse y tener que adaptarse al nuevo marco regulatorio que representa el Acuerdo de París.

Comienza otra etapa de la historia.

Cali

 

Written by Juan Carlos Villalonga