(Al final de la nota hay una actualización 22/7/16)

Hay una constante en la prédica de algunos medios que rezongan por la política energética del gobierno y que consiste en teñir todas las decisiones de una pátina de sospecha y de beneficios oscuros para las empresas. Encima, tener como ministro de Energía a alguien que proviene de una empresa como Shell, les resulta a muchos comunicadores extremadamente tentador e irresistible establecer vínculos caprichosos y conspirativos en la materia. Es bien difícil no caer en esa tentación puesto que siempre hay oídos para ese tipo de cuentos. Es aquí donde se diferencian verdaderos periodistas o dirigentes sociales genuinos de los que buscan siempre la provocación pública, al costo que fuese.

De este modo, veo que se repite con insistencia en los medios que se compró gas “más caro” en Chile para “beneficiar a Shell”. Esto lo hace un gobierno que tiene por ministro de energía a Juan José Aranguren (ex-CEO de Shell) y la historia es fantástica.

Vamos a algunos datos. Argentina compra gas por dos vías:

Una tradicional, desde hace muchos años, se compra gas a Bolivia, vía gasoductos. Actualmente ese gas se lo compra al valor de 3 dólares el millón de BTU.

En los últimos años han ido creciendo espectacularmente las importaciones de gas en forma de Gas Natural Licuado (GNL) por vía de barcos metaneros que regasifican en el puerto de Bahía Blanca o en el puerto de Escobar. El promedio de este gas es de 6,5 dólares el millón de BTU.

Como la demanda de gas continúa creciendo y ambos suministros o fuentes de gas no son suficientes para cubrir nuestra demanda, desde hace varios años se realizan cortes de gas programados para el sector industrial durante la temporada invernal.

Este año el gobierno fue a comprar a un tercer proveedor que es Chile, cuyo gas es también traído por barcos de GNL, pero en este caso, tienen capacidad ociosa de regasificación. Entonces se compro también gas allí a 7 dólares el millón de BTU. Aquí es donde aparece que la empresa Shell ganó la provisión de gas vía Chile.

Entonces el sesudo análisis que se nos hace es “Aranguren compró gas más caro para beneficiar a Shell!”

No es gas más caro, es gas que ni Bolivia ni nuestras plantas de Escobar o Bahía Blanca nos pueden brindar. Es recurrir a un nuevo proveedor, y que obviamente, es más caro.

Como golpe bajo, dicen “le compramos a Shell a 7 dólares lo que los hermanos bolivianos nos venden a 3”. Tremenda estupidez, los contratos con Bolivia no se han podido expandir a pesar de que la necesidad que Argentina tiene de gas es desde hace  años. ¿Para qué compramos a 6 dólares traído por barcos desde hace  años si Bolivia puede vendernos a 3? porque Bolivia no nos puede vender más, así de sencillo.

Recientemente, Página/12 hizo una nota titulada “En Bolivia desmintieron a Aranguren” (10/5/16) y le arrancaron una declaración al ministro de energía de Bolivia de este modo:

…el ministro boliviano aclaró que ellos están cumpliendo con los envíos pautados y agregó que hasta el momento no existe una propuesta para incrementar los volúmenes de gas a ese país. “Estamos abiertos a analizar nuevas propuestas de volúmenes con los hermanos argentinos. Obviamente la prioridad es el mercado interno, con tantos proyectos que se están desarrollando en Bolivia, como el Mutún, litio, cementeras, amoniaco urea, propileno, polipropileno y generación de energía eléctrica”, remarcó.

De esta declaraciones queda más que claro que la venta de mayores cantidades por parte de Bolivia no son ciertas ni mucho menos, pero así se construye una buena “historia”, aunque no sea una verdadera noticia.

Uno puede abrir decenas de interrogantes ante operaciones comerciales de esta magnitud. Pero la acusación de que se compra caro, muchachos, necesita una explicación mejor.

Cali

 

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ACTUALIZACION 22/7/16

Estado de la inyección de gas de Bolivia

Jueves 21 de julio de 2016

A partir de hoy, el Ministerio de Energía y Minería de la Nación informa semanalmente los valores de inyección correspondiente al contrato de suministro de gas natural entre Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y ENARSA.

Como se puede ver, la capacidad de cumplimiento de los contratos vigentes con Bolivia vienen mal. Esta es parte de la realidad que ignoran los que dicen que comprar gas a Chile es pagar más “caro” que a Bolivia. Bolivia no nos puede vender más.

 

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Written by Juan Carlos Villalonga