Recuerdo que hace 35 años o más, cuando señalábamos la necesidad de transformar la matriz energética, parecía una utopía irrealizable. Discutir el reinado de los combustibles fósiles y al optimismo nucleoeléctrico era toda una herejía anti-sistema.

Sabíamos de la necesidad de hacerlo por tres grandes  razones: las consecuencias ambientales de los mismos; la concentración del poder económico en torno a ese modelo energético; y porque tal modelo nunca alcanzaría a la mayoría o la totalidad de la población mundial.

Hoy estamos todos discutiendo la migración de ese modelo dominante hacia un modelo descentralizado y basado en fuentes renovables. Para el año 2050  la actividad energética, columna central de todo modelo de desarrollo, deberá ser radicalmente diferente a lo conocido hasta ahora..

Tuvieron que pasar muchos años de luchas, discusiones y pelear por cada decisión que representaba reforzar el paradigma dominante o, en cambio, una decisión que abonaba la transición energética. Muchas campañas desde la sociedad civil, muchos años transitando por caminos marginales de la política.

Pero los tiempos cambian y las evidencias en algún momento se tornan evidentes. A veces  porque la visión anticipa a los desastres, otras porque la realidad golpea las puertas cerradas.

Pero aquí estamos, discutiendo todos la transición energética. Algunos con total  convicción otros no tanto, pero el mundo sabe que vamos a una transición energética que no debe demorar mucho más que apenas 3 décadas.

Cuando miro hacia atrás, y recuerdo esas reuniones de soñadores y de pura resistencia,  no puedo menos que darme cuenta que en éste, como en otros campos, el ecologismo ha triunfado en su batalla cultural. Ojalá lo hayamos logrado con una suficiente ventana de oportunidad para evitar lo peor y los mayores daños.

La lucha continúa, hay que acelerar la transición para el bien de cada uno de los habitantes del planeta.

Cali

Written by Juan Carlos Villalonga