A comienzos de este mes el Postdam Institute for Climate Research (PIK) de Alemania publicó un trabajo titulado «Mid-Pleistocene transition in glacial cycles explained by declining CO2 and regolith removal». Los datos aportados por este trabajo tuvieron amplia repercusión en la prensa especializada, en agencias de noticias y medios masivos.

Según dicho estudio, a través de nuevos métodos de simulación por computadora, los investigadores encontraron que la última vez que la atmósfera terrestre tuvo una concentración de CO2 tan alta como la que hoy tenemos fue durante la época del Plioceno, período geológico que se ubica entre los 2,6 y 5,3 millones de años atrás.

Para ubicar este período dentro de los 4.600 millones de años de evolución de la Tierra, podemos utilizar este cuadro:


Las primeras especies antecedentes a los seres humanos aparecen en el Plioceno. Para el inicio del Holoceno, luego de la última gran glaciación, ya es el Homo Sapiens la especie preponderante de los homínidos y comienza un período de 10.000 años en la que se configura la civilización tal cual hoy la conocemos.

Lo anterior nos ayuda a visualizar la dimensión temporal del estudio del Postdam Institute, cuyo síntesis gráfica de algunos de sus hallazgos es la siguiente:

Si observamos la curva en color rosa en la que se grafica la concentración de CO2 en la atmósfera, medido en partes por millón (ppm), se puede ver en el extremo derecho la actual concentración de 410 ppm. Esa traza rosa representa los resultados que arroja el modelo de simulación. Hay una zona a la derecha en donde se superpone con una traza de color negro que representa los valores obtenidos por medición directa o indirecta. Se puede ver que el modelo coincide casi perfectamente con los valores observados en esa zona temporal. Luego continua hacia la izquierda hasta llegar a un pico de concentración de unos 350 ppm en el extremo izquierdo, aproximadamente unos 3 millones de años atrás.

Las mediciones del nivel de CO2 atmosférico en base a mediciones directas existen desde 1958 a la actualidad. Este es el resultado de esas mediciones:

Por medio de mediciones indirectas, en base a las burbujas de aire atrapadas en el hielo antiguo, se puede reconstruir hasta 800.000 años atrás, y allí podemos ver la diferencia de concentración del CO2 en cada era glacial (180 – 210 ppm) y en los períodos cálidos (280 – 300 ppm).

Al modelo del PIK se lo considera un salto de calidad en la reconstrucción del clima pasado del planeta. No es el primer estudio en sugerir que los niveles actuales de CO2 son los más altos desde el Plioceno, pero los investigadores de Potsdam señalan que su trabajo es el primero en combinar los datos de sedimentos del fondo oceánico con el análisis de volúmenes de hielo pasados, y es más sofisticado que otros estudios.

Algunos datos relevantes que surgen del estudio es que la última vez que los niveles de dióxido de carbono fueron tan altos, la temperatura media rozaba los 2°C respecto de los de mediados del 1800, Groenlandia era mayormente verde, los niveles del mar eran hasta 20 metros más altos y los árboles crecían en la Antártida.

Este estudio nos da una idea de la dimensión del cambio que está introduciendo el hombre en la atmósfera al incrementar los niveles de CO2. Estamos alterando la composición de la atmósfera tornándola comparable a la existente hace 3 millones de años atrás, cuando el hombre no existía y faltaba más de 2,5 millones de años para que sus antecesores caminaran por el planeta. Ahora, esa atmósfera configuraba un escenario completamente diferente al que el hombre conoció y en el cual desarrolló la civilización y las sociedad actual. Esto nos da una idea de la dimensión de los posibles cambios que pueden desencadenarse tan sólo observando lo que el Plioceno nos indica.

Pensar en un entorno donde los patrones climáticos son totalmente diferentes, el nivel de los océanos es varios metros por encima del actual, hacen pensar en un futuro donde las extensas áreas que hoy dedicamos al cultivo de alimentos se reducirán dramáticamente, los climas propicios para algunos de estos cultivos se trasladará a sitios con suelos que evolucionaron durante millones de años en otro tipo de entorno, el nivel del mar hará inhabitables a la mayoría de los conglomerados urbanos actuales, etc.

Que tengamos, por ejemplo, en un futuro las condiciones climáticas de la Pampa Húmeda en zonas de la Patagonia no nos permite suponer que se trasladará el potencial productivo actual a los suelos de la estepa patagónica, los mismo ocurrirá en todo el planeta. Esto configura un futuro con una drástica reducción de la disponibilidad de alimentos en un contexto de una población de 9.000 millones de seres humanos.

La inviabilidad de las grandes urbes por la suba del nivel del mar supone una masiva redistribución de la población humana en otras regiones, además en una superficie continental disponible menor a la actual. Los conflictos migratorios y por el acceso a los recursos naturales generarán tensiones políticas y sociales descomunales e inéditas.

Estas son algunas de las condiciones planetarias a las que el Plioceno nos remite. Nada que no sepamos ya. Nada distinto a los pronósticos que teníamos previamente, simplemente una corroboración más de la dimensión de lo que está en juego durante este siglo y que se define en los próximos 2 años.

Recordemos que las chances de permanecer por debajo de los 2°C depende si logramos torcer la curva de emisiones globales hacia una trayectoria descendente a los sumo el año que viene. Si, el año próximo.

Casi que no hay tiempo.

Written by Juan Carlos Villalonga