“Lo que sucede en Santa Rosa no difiere demasiado de lo que sucede en la mayoría de los municipios de Argentina; en todos lados el sistema de gestión de residuos es muy deficitario”, viagra dijo Juan Carlos Villalonga. 
En un trabajo mancomunado entre la Fundación Pensar La Pampa, la Juventud de Propuesta Federal y la Asociación Alihuen, Juan Carlos “Cali” Villalonga visitó las ciudades de Santa Rosa y Toay invitado por el Diputado Nacional Javier Mac Allister. Villalonga, quien es un reconocido referente ambientalista y actual presidente de la Asociación de Protección Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires, recibió a los periodistas en una conferencia de prensa donde habló de basura y reciclado, la importancia de la separación de residuos en origen, el conflicto por el Atuel y el uso de las bolsas.
“Lo importante es que hoy tenemos algunos buenos ejemplos para mostrar, especialmente para quienes estuvimos predicando durante mucho tiempo por una mejor gestión de los residuos, del reciclado y la recuperación”, indicó quien es conocido como uno de los más destacados representantes de Greenpeace Argentina, refiriéndose al caso de Buenos Aires. Y señaló que el tema se presentaba como un conjunto de buenas intenciones o buenos objetivos, pero la pregunta que no dejaba de rondar era la referida a si en la realidad era posible.
“En Buenos Aires costó mucho empezar, pero desde el mismo momento en que tomó la decisión fuerte de apostar por cumplir con la Ley Basura Cero, los resultados comenzaron a verse en términos numéricos”, dijo Villalonga respecto a la ley 1854 promulgada en enero de 2006, orientada a la eliminación progresiva de los rellenos sanitarios.Buenos Aires.
Un dato claro que arrojó para representar el éxito obtenido, fue que Buenos Aires producía y enterraba alrededor de 6.000 toneladas diarias de residuos hace dos años, mientras que hoy redujo ese número en un 50 por ciento. “Esta reducción a 3.000 toneladas demuestra que es posible hacerlo, siendo que es una ciudad con muchas contras, ya sea por su enorme tamaño y su gran diversidad de actores con la complejidad social que implica. Es un buen ejemplo de una política decidida, sostenida en el tiempo y que es aceptada por la gente sin grandes impedimentos”.
Señaló que hoy en la Argentina comenzó a verse el tema residuos como una cuestión ambiental, siendo que antes eran otros los importantes y el de la basura, por ser de administración local, nunca había sido tomado “como un gran asunto”.

Programa, leyes.
El ambientalista relató que hace poco tiempo se llevó a cabo un congreso nacional sobre residuos sólidos urbanos en San Juan, con cerca de 2.000 participantes representando a municipios de todo el país, y “todos mostraron programas avanzados de reciclado y recuperación”. “Esto muestra que estamos en un momento muy interesante, ideal para plasmar esta vocación en buenas ordenanzas, en buenas leyes y en buenas conductas”, dijo Villalonga.
Luego, destacó el papel que desempeña el Estado, que es el que tiene que marcar las pautas. “El tema de la basura pasó a cobrar hoy mucha importancia, porque los basurales ya no están lejos, incluso el olor se siente en la ciudad y esto hace que comience a hacerse lugar como un problema visible”.

Cambio de gestión.
Ante la pregunta sobre el cese de las actividades de separación en origen a partir del cambio de gestión en nuestra ciudad, Villalonga señaló que el error consiste muchas veces en el cambio en las maneras de comunicar. “El cambio en el mensaje, en la estrategia termina enloqueciendo a la gente, haciendo muy difícil que el proyecto prospere”. Retomó el caso de Buenos Aires y Basura Cero, explicando que cuando en el 2011 se tomó un rumbo y no se cambió, adoptando una directriz fuerte y que marcó hacia dónde ir, de qué manera medir los resultados, el resultado fue positivo. Y después colocar a todas las fuerzas sociales en el mismo sentido. “Por ejemplo en Buenos Aires el sindicato de los encargados de edificios es un actor clave. Hasta que la basura sale a la calle el encargado del edificio es un eslabón importantísimo que no debe fallar, ya que caso contrario, por más que haya conciencia por parte del vecino y exista un sistema perfecto de recolección diferenciada, el que está siempre en el medio es ese encargado del edificio”, señaló.

Bolsas plásticas.
En Buenos Aires, al igual que en nuestra ciudad, se planteó una discusión sobre el tema de las bolsas de los supermercados. En el caso de Buenos Aires, lo que se hizo al respecto fue que los supermercados sí entreguen bolsas, pero estas deben cumplir las normas IRAM de modo que cumplan con ciertas exigencias de calidad para su uso. “Cuesta que la gente se acostumbre, no es fácil el reemplazo del plástico a corto plazo”, indicó Villalonga y agregó que existió la oportunidad de optar por otra tecnología, como son las bolsas oxo biodegradables, que es un plástico que se va disgregando en partículas pequeñas, pero se descartó ya que tiene un alto poder contaminante. Ante esto, el plástico se mantuvo entonces tal cual es y la gente usa las bolsas para la recolección de residuos, diferenciadas en colores verde y negro, para que sean compatibles con los contenedores que hay en la calle.

El cambio cultural.
“Todos estamos de acuerdo en la importancia de reciclar, de producir menos basura, de compostar, pero después hay que hacerlo; hay que separar en casa, en la oficina, en el negocio, etc. A todos nos cuesta y tenemos que sacarnos de encima ciertos hábitos. Y es justamente ahí donde el gobierno tiene un rol fundamental”, dijo. En el caso de Basura Cero se están haciendo grandes gestiones en comunicación, por lo que en la calle hay gente trabajando como concientizadores, tocando timbre casa por casa; también están los contenedores diferenciados esparcidos por los barrios; 32 puntos verdes donde la gente puede llevar los residuos, y más tareas comunicacionales “que por sí solas no son suficientes, pero todo en conjunto da un efecto acumulativo que va a provocar el cambio esperado y que logró que se pase de 6.000 a 3.000 toneladas diarias”.

Comunicar.
Siguió Villalonga: “El gobierno local para esto también tiene que contar con el acompañamiento de la sociedad, y para esto la tarea comunicacional debe tener en consideración las diferencias que hacen a la sociedad para poder llegarles a todos”.
La ley de Basura Cero no es voluntarista, dijo el ambientalista, es una ley con objetivos exigentes que establece parámetros y tiempos, “de otra manera no se sabría cuando están bien hechas las cosas, cuándo se comunicó de manera efectiva y cuándo no”. Y señaló al respecto que no puede quedar todo en el terreno de hacer una campaña y ver qué es lo que sucede, sino que hay que plantear objetivos, de modo que el Estado, si comunicó de una manera y no le dio resultado, busque otra alternativa.

El Atuel.
“Dilema histórico conocido, así como el dolor de los pampeanos; es un conflicto entre argentinos sobre el uso de una misma cuenca, con el cual evidentemente estamos fracasando”. Ante la pregunta sobre por qué Greenpeace u otras organizaciones ambientalistas no están involucrados en el asunto, Juan Carlos Villalonga señaló que “el tema del agua está muy distorsionado para los porteños, por ende para los medios de comunicación y Argentina es un país muy centralizado. Como la metrópolis del país, Buenos Aires, Rosario vive en una abundancia de agua, da la falsa sensación de que la escasez no es tal, pero la realidad es que cuando uno se aleja de estas zonas, la carencia de agua es notable hasta llegar a ser crítica”, dijo.

Ana María Pozniak
Lic. en Comunicación Social

Written by Juan Echeverria