Por Gastón E. Monjes

Juan Carlos Villalonga, online responsable de Protección Ambiental, destacó los logros alcanzados. “La curva de envío de residuos por la Ciudad comenzó a tener una caída extraordinaria”, dijo

Con la nueva sede del Gobierno porteño como emblema, Buenos Aires ratifica su perfil de ciudad verde, un proyecto que lleva años de desarrollo y que ya empezó a entregar importantes resultados. La gestión de los residuos, la reducción de gases de efecto invernadero y la recomposición de la Cuenca del Riachuelo son sólo algunos de los ejes de esta política.

A cargo de la Agencia de Protección Ambiental (APrA) de la ciudad está Juan Carlos Villalonga, sale ex Greenpeace, quien cumple un rol preponderante en la gestión ambiental porteña desde fines de 2013. En diálogo con BAE Negocios destacó el cumplimiento de los objetivos previstos para 2014 y detalló cuáles son los desafíos pendientes para este año. “La gestión de los residuos es un tema central”, dijo el funcionario, al recordar que en 2004 impulsaron desde la ONG ecologista la ley de Basura Cero porque los rellenos sanitarios estaban llegando al borde de su vida útil.

Después de varias idas y vueltas, los resultados comenzaron a notarse en 2012, año en el que “la curva de envío de residuos por la ciudad de Buenos Aires comenzó a tener una caída extraordinaria”. “En 2012 hubo una reducción de 6 por ciento y en 2013 cayó entre 25 y 30 por ciento. El año pasado, la caída fue de alrededor de 15 por ciento. Una baja importante”, celebró.

Para Villalonga, esta estadística demuestra que “las cosas que se comenzaron a hacer muy bien y dan resultados”.

Pero si se quiere lograr que esta política mejore cada día es fundamental que la población tome conciencia de la importancia de separar los residuos en origen. Por eso, el funcionario consideró que el vecino es el “primer eslabón” de esta cadena, seguido por el “encargado de edificio”. Sin embargo, reconoció que para conseguir el éxito deseado aún hay un déficit en la instalación de contenedores verdes y negros, situación que, aseguró, estará resuelta durante este año, cuando se complete la “contenerización de la totalidad de las calles”.

Recuperadores urbanos

No obstante, en la ciudad de Buenos Aires lo ecológico no puede analizarse sólo desde el punto de vista de la higiene urbana, ya que también se debe tener en cuenta la cuestión social de los 4.500 recuperadores urbanos formalizados y de los 3.000 informales. Para eso, la puesta en “condiciones de los centros verdes en los que trabajan las cooperativas de recuperadores” se volvió fundamental para avanzar con el reciclado.

La tarea de los cartoneros es también  importante en aquellas calles en las que aún no llegó la doble contenerización, ya que en esas zonas “seguramente está pasando alguna cooperativa para llevar los reciclabes que separan los vecinos en un sistema denominado “puerta a puerta””. Por eso, aunque no haya aún contenedores es importante la separación en origen.

Para el  presidente de la APrA, “es importante que el recuperador encuentre los residuos bien separados, si encuentra una bolsa con residuos mezclados es muy probable que se desperdicien materiales o se termine separando en la calle, con el consiguiente desorden en la basura”.

 

Nuevo edificio

Por otra parte, Villalonga evaluó que la nueva sede de Parque Patricios del Gobierno porteño se convirtió en un emblema porque “está hecho con el máximo de los estándares de eficiencia energética, tanto en iluminación como en climatización, y con conceptos muy modernos sobre la habitabilidad del lugar”, esta intervención foverecerá “un desarrollo urbano equilibrado de la ciudad”, gracias al crecimiento integral que propiciará en la zona sur.

 

Reducción de gases

Por último, el funcionario destacó que las ciudades deben cumpli hoy un rol fundamental en la reducción de gases de efecto invernadero. En ese sentido, Buenos Aires se propuso lograr una importante baja en el período 2010–2030, con un resultado parcial de 5 por ciento abajo para este año. “Los números preliminares nos acercan bastante a esa cifra”, dijo y agregó que manejan “un plan de acción hasta 2020”. “La ciudad hizo muchos esfuerzos. En eficiencia energética, las luminarias led reducen 40 por ciento el consumo de la iluminación pública; las obras de movilidad sostenible y las mejores en el transporte bajan el consumo de combustible. Todas estas medidas generan una reducción de emisiones”, concluyó.

Tras realizar un balance por la gestión ambiental de los últimos años en la ciudad de Buenos Aires, Villalonga destacó que todavía falta mucho por hacer. Sin embargo, hay muchos proyectos que ya están en marcha y, lo más importante, es que todo lo que ya se realizó “empezó a mostrar buenos resultados”.

 

La recuperación del Riachuelo

Una de las tareas ciclópeas que encara la Agencia de Protección Ambiental es el cumplimiento del fallo de la Corte Suprema que obliga a la Nación, a la ciudad y a la provincia de Buenos Aires a sanear la cuenca Matanza – Riachuelo. Y en este tema, el año pasado, “se cumplieron los metas”.

Frente a dos siglos de naturalizar la contaminación, el trabajo actual no sólo consiste en limpiar el espejo de agua, sino que también deben atender “la calidad del aire, la salud y los servicios que se le brindan a la gente que vive en la cuenca”. Entre estos objetivos, Juan Carlos VIllalonga resaltó que “se hizo mucho en cuanto a la salud y a lo urbano”, como la “relocalización de villas, al despejarse el camino de sirga”, por lo que ya el “91 por ciento del borde del Riachuelo de la ciudad es accesible y con sus mágenes en recomposición”.

Con respecto las tareas realizadas el año pasado, el funcionario detalló que cumplieron el objetivo de tener “la totalidad de los establecimientos industriales de la cuenca fiscalizados, con más de 40 clausuras”. “Hoy nos quedan 118 establecimientos que consideramos clave, que si los tenemos bien controlados y logramos que reconviertan algunos procesos  por  los que los estamos intimando, en 2015 estaremos muy cerca de decir que la contaminación industrial de la ciudad estará cumpliendo la normativa ACUMAR”, aseguró.

Además, Villalonga resaltó la fiscalización de todos los “ductos pluviales”, que permitió la detección de conexiones clandestinas y su consiguiente sellado y denuncia.

“Este año tenemos que poner la lupa en esos establecimientos y el Riachuelo seguirá siendo un eje fundamental”, destacó el jefe de APrA, quien sueña con convertir a ese curso de agua en un polo de atracción turístico, como ocurre en “cualquier ciudad del mundo que es atravesada por un río”.

Written by Juan Echeverria