La cuesta arriba que nos deja la pandemia

Que nadie le ponga romanticismo a la post-pandemia, por favor!

Todo lo que viene será costoso, difícil e ingrato. Ojalá salgamos al menor costo posible y con inteligencia. El mundo enfrenta un desafío que será verdaderamente cuesta arriba. En Argentina, más difícil aún.

Por más que uno procura alentar a que las medidas de recuperación sean idóneas y virtuosas desde lo económico y ambiental, nada será sencillo. Es muy equivocado creer que sucederán cosas buenas por obra y gracia de la crisis. Lo que traen las crisis es dolor, y mucho, para la mayoría. Los antecedentes de salidas políticas y económicas de megacrisis como ésta, no son nada alentadores.

La verdad, yo no sé de dónde sale tanto optimismo ambiental que manifiestan algunos. Parece que creen que la pandemia actuará como redención de pecados y nos hará más sabios. Caramba, no sé de dónde surge ese optimismo.

Estoy convencido que, más que nunca, hay que apostar por un “Green New Deal”, un gigantesco esfuerzo mediante el cual la recuperación económica no se lleve puesta la emergencia climática. Para esto será clave en qué sectores económicos los gobiernos ponen énfasis, en qué prioridades, de dónde se sacan y dónde se ponen recursos. Aún, en la dirección correcta, un Green New Deal significa un esfuerzo colectivo monumental.

Quiero repasar algunos datos para evitar las simplificaciones y para que encaremos esto que se viene de la forma más apropiada posible.

Recomiendo:

¿Es El Momento Para Un “Green New Deal”?

Despejar El Camino Para La Transición A Una Economía Verde (Un Keynesianismo De Mercado)

La economía que viene, con fuertes restricciones:

Según el Fondo Monetario Internacional se producirá una caída de la economía global del 3%, la mayor caída desde 1930. Nunca vivimos algo así. Para la región de América latina implicará una contracción de 5,2%! Todo esto suponiendo que en el segundo semestre de 2020 la pandemia logra ser superada. La “caída” económica implica directamente la “caída” en el desempleo de millones de personas. El Banco Mundial indicó que 60 millones de personas caerán en la extrema pobreza.

Yo sé que algunos alientan el llamado “decrecimiento”, pero a ese “decrecimiento” deseable debemos llegar por medio de un camino de desarrollo sin abandonar gente en el camino. Lo que viene es una pulverización masiva del empleo a escala global.

En Argentina, el pronóstico es de los peores en la región. Según economistas locales tendremos en 2020 una caída del 7%-10% (en 2002 sufrimos una caída del 10,8%). Según UNICEF Argentina, la cifra de pobreza infantil trepará a cerca del 60% a finales de año. Enfrentamos una situación comparable con la crisis 2001-2002 y aquella crisis implicó terribles problemas económicos y sociales de los que Argentina aún no se recuperó.

Por estas razones, no veo nada bueno por delante.

Todo lo anterior no tiene nada que ver con desaliento ni mucho menos. Debemos reclamar más que nunca por la adopción de las mejores medidas para la salida de la post pandemia. Debemos reclamar y ser muy severos para que la reactivación se realice adelantando pasos en la transición energética, pero aun lográndolo, no será nada sencillo. Optimistas, pero bien informados.

Leer:

Perspectivas de la Economía Mundial, abril de 2020 — Capítulo 1. FMI

La crisis del coronavirus en Latinoamérica – Encuesta a líderes de opinión de Latinoamérica – IPSOS – Abril, 2020

Ciudades. Transporte Público como lugar de riesgo.

He visto a algunos que le dan la bienvenida a que la bicicleta sea reivindicada como una alternativa al transporte público! Alternativa al transporte público! No muchachos, el cambio no era de esa forma!

La vida en sociedad ha comenzado a ser una “situación de riesgo”. La pandemia nos obligó a propiciar el “distanciamiento social” como medida eficaz para controlar la pandemia. El transporte público es uno de los sitios en los que más fácilmente se transmite el coronavirus. Esto hará que todos tenderemos a evitar su uso lo más posible por un buen tiempo.

Claramente, será un paso atrás que habrá que intentar revertir lo antes posible, ya que el transporte público es central para transformar la movilidad urbana e interurbana hacia esquemas de mayor sostenibilidad y ciudades más amigables.

Es decir, tenemos un impacto muy negativo para la valoración del transporte público debido a la percepción de que se trata de un sitio de riesgo sanitario. Y muy probablemente, veamos una segmentación social en el público que lo utiliza. Un retroceso que deberemos recuperar poco a poco. Insisto, nada bueno nos dejará la pandemia en este punto.  

Leer:

Time to buy a car? Industry hopes for coronavirus silver lining

Nearly half of New Yorkers plan to avoid mass transit post-lockdown: poll

(continuaré)

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