El legislador repasó la agenda ambiental argentina, donde a la clase política le cuesta aceptar que la regulación es clave para el desarrollo.

Deforestación, represas en el sur, energías renovables, agroquímicos e inundaciones son algunos de los temas que componen la agenda ambiental de Argentina, donde a la clase política en general (sin distinción de partidos) le cuesta horrores desprenderse de la idea que las regulaciones ambientales no sólo no impiden el llamado “progreso”, si no que en la actualidad son una pieza clave para garantizar un desarrollo sustentable. Así lo expresó Carlos Villalonga, ex Greenpeace y hoy diputado nacional por Los Verdes en alianza con Cambiemos. Tras un año y medio de gestión, destacó la apertura a dialogar del actual gobierno aunque asumió que “falta visión estratégica” en la política energética y que en algunos temas puntuales como el Riachuelo “no se cumplieron las expectativas.

También hizo un llamado de atención al sector agropecuario en relación a dos temas muy sensibles: el uso de agroquímicos, y la relación entre inundaciones y expansión de la frontera agropecuaria: “Mientras el campo lleve sobre sus espaldas la responsabilidad de que en Argentina se siga deforestando es muy difícil que el sector pueda tener una buena imagen”. A la hora de trazar una evaluación de la política ambiental del gobierno de Macri, señaló que un ejemplo “de lo bueno y lo malo” es lo que pasa ahora con las represas. “Lo bueno es que hubo cierta capacidad de reacción para rediseñar la obra tomando recaudos para desacoplar el embalse con el lago Argentino y reducir el impacto en la biodiversidad, aunque también es cierto que eso no le quita polémica ni controversia al proyecto”, dijo. Según el legislador las represas “son la continuidad de una decisión del gobierno anterior”, y la decisión fue reformar el proyecto, pero no discontinuarlo. “Igualmente, las represas siempre son una obra de gran impacto disruptivo para el ecosistema” subrayó.

Política energética

En relación a la política energética nacional argumentó que existe “un buen plan” de energías renovables, algo que nunca había tenido Argentina. “Es un proyecto con vigor y tendremos 20 por ciento de energía renovable en diez años”.

El problema es el menú que acompañará esa transición hacia una matriz más limpia: “Lo que viene como acompañamiento es convencional y en ese menú no se puede hacer mucha magia: petróleo, gas, carbón, nuclear, hidroeléctrica y eso es”.

Esa transición se muestra poco flexible y con escasa capacidad para ir incorporando a su matriz lo que se vaya generando gracias a las fuentes renovables.

“El gobierno tiene ese menú abierto pero creo que falta visión estratégica sobre cómo transitar la transición de los próximos 20 años. El menú convencional para acompañar un escenario de transición debe ser pensado estratégicamente y creo que eso no está pasando. El gobierno no escapa a algo que alcanza a toda la dirigencia política argentina, que es una forma vieja de abordar estos temas”, dijo.También se mostró convencido de que el debate sobre la sustentabilidad y el desarrollo será un tema central en la agenda pública y política de Argentina en los próximos diez años “una vez que se supere la agenda de hoy que está saturada por la corrupción”. “No tengo dudas de que el debate que viene es el del desarrollo”, apuntó.

Uno de los mayores problemas ambientales, productivos y económicos que atraviesa buena parte de la Pampa productiva es el de las inundaciones, cada vez más graves y más recurrentes. Villalonga señaló que la provincia de Buenos Aires “desde el aire parece el Delta”, un panorama que puede hacerse extensivo al suroeste de Santa Fe y al sureste de Córdoba.

“Nunca vi una cosa así y toda la zona núcleo está así. Eso es un impacto en la columna vertebral económica de Argentina. Tenemos que darnos cuenta que tenemos un nuevo régimen de lluvias con grandes descargas en poco tiempo” explicó, para agregar que el cambio climático “nos dice que este tema es insoslayable y ya nos está impactando económicamente”. “Hay campos que dejaron de ser productivos y hasta ayer lo eran, esto es gravísimo y se va a agravar más. Vamos hacia un escenario más complejo y no es un escenario futuro, eso será mañana”. En ese punto, recordó algunas de las consecuencias del mal uso productivo del suelo, un problema que agrava aún más la crisis hídrica. Villalonga aseguró que la antinomia sustentabilidad/campo es una antinomia “de la cual tenemos que salir” ya que como país “estamos obligados a que el campo sea una actividad productiva sostenible”. “Quien trabaje en contra de eso es un suicida”.

Para eso, se mostró favorable a que el sector agropecuario “cumpla sus deberes” respecto al manejo de agroquímicos, un tema en el que debe ser “mucho más transparente y responsable”.

La Capital

14/08/17

Written by Juan Carlos Villalonga