La milonga de Leonard Cohen

Estoy escuchando reiteradamente el disco “Cara B” (2008) de Jorge Drexler. Drexler es el cantautor que gusta mucho a las chicas por sobretodo (no sé si por eso de que canta “suavecito”, sales je) pero si uno supera ese pequeño preconcepto, puede disfrutar de un grande. El disco está grabado “en vivo”, algo raro. En escenarios, habitaciones de hotel, con sonidos tomados en los alrededores del escenario y lo que se escucha es esencialmente a Drexler en voz, guitarra, efectos y sampler, sin retoques! Todo muy minimalista y moderno.


Es el estilo Drexler, algo que su hermano ha bautizado como templadismo”, la canción moderna de estos lugares donde no nos da la cosa exuberante del “tropilcalismo”. Canciones que se vinculan más con la milonga que el Bossa Nova, sin por eso dejarse de tocar. Al final coloco un texto del blog de Daniel Drexler sobre ese interesante y, probablemente, inútil elucubración.


No voy a explicar a Jorge Drexler, mind pero se me ocurre que una buena muestra de ese “templadismo” es una mezcla inédita entre “Dance me to the end of love” de Leonard Cohen y una milonga, que lleva a pensar, “¿era una milonga lo que escribió el canadiense?”. Escuchen:



El disco es doble y nada sobra!.. y los buenos temas son muchos. Comparto algo más y si pueden, regálenselo a algunas de las chicas que tengan alrededor y pídanselo prestado.




Va una parte de una entrevista sobre el Templadismo (Daniel Drexler)


-El templadismo es una corriente musical incipiente pero reducida en la que formás parte al igual que tu hermano Jorge, drugstore ¿de qué se trata exactamente el templadismo?


Bueno: la verdad que no tengo una respuesta concreta a tu pregunta. Todo surgió de una de esas largas y frecuentes charlas que tenemos con Jorge. Estábamos hablando sobre el tropicalismo, la antropofagia y el libro “La estética del frío” de Vitor Ramil y a mí se me ocurrió un tanto en broma plantear un “tropicalismo de las pampas” de los climas templados. Y bueno, se me ocurrió la palabra “templadismo”. Creo que Jorge se lo tomó un poco más en serio que yo y empezó a mencionarlo en entrevistas. Si tuviera que definir el templadismo en pocas palabras, te diría que es una especie de marco teórico para la creación (en mi caso de canciones) desde la cuenca del río de la plata. No pretende ser un movimiento, ni una secta críptica, ni mucho menos. En todo caso sería un movimiento “de hecho” ya que con varios creadores como Kevin Johansen, Carlos Casacuberta, Jorge, Fernando Cabrera, Vitor Ramil, me encontré de una forma natural, en un punto de gran coincidencia estética e ideológica, aunque en el fondo no sé si todos ellos se sienten en coincidencia con cada uno de los otros…. La búsqueda por definir esa coincidencia está viniendo después. En realidad la presión por irlo definiendo, se da de afuera hacia adentro, porque varios periodistas empezaron a citar al templadismo y a preguntar de que se trataba. Nunca hubo una reunión donde decidiéramos lanzar -por ejemplo un manifiesto-. Todo está pasando de forma natural, en charlas de a dos o de a tres y la verdad que no interesa si tal colega o tal otro pertenece o no. El templadismo es una fuente abierta para el que quiera acercarse a beber, para el que quiera integrarse al debate.


Como muy bien decía Ezequiel Martinez Estrada en “La radiografía de las pampas” el clima y la geografía de una región tienen un peso muy importante en la forma de pensar de sus habitantes. El “humor” de los creadores refleja en gran medida el paisaje que los rodea. Escuchando la música de Björk o la de la movida de Bristol, se puede “adivinar” el frío, así como se puede intuir la luz solar intensa que hay detrás de la música “Axê” de Salvador de Bahía. Con Jorge tratamos de empezar a darnos cuenta cuanto había influído la posición geográfica en nuestra postura estética y en la de nuestros colegas. Si bien me gusta mucho Björk y Carlinhos Brown, y disfruto mucho oyendo lo que hacen, claramente me sentiría extraño creando exclusivamente dentro de sus coordenadas. El clima templado de nuestra región, ni muy frío ni muy caliente, la geografía suavemente ondulada de la penillanura, el agua, parecen reflejarse en partes importantes de mi trabajo y del de los músicos que cité más arriba. A partir de ahí nos pusimos con Jorge a tratar de identificar cuales eran esos reflejos. Si tuviera que enumerar sintéticamente los principales, a tono personal te diría:


1) La búsqueda en la creación del camino del medio. La intención o simplemente la acción inconciente de evitar la estridencia en los colores, en el timbre de los sonidos, en la impostación de la voz y en las palabras. El tratamiento de las temáticas sobre las que trabajamos en nuestras canciones de la forma más equilibrada posible, buscando siempre reflejar y entender las diferentes partes de un conflicto. El término medio te ubica equidistante de los extremos y por lo tanto con mayor chance de comprender el todo.


2) La búsqueda del riesgo en el equilibrio. A veces puede parecer más seductor encontrar el riesgo en los extremos, pero los caminos más directos no son casi nunca los mejores. Al igual que lo que pasa con los ríos de llanura, que llegan sinuosamente al mar, creo percibir en nosotros una tendencia a desconfiar siempre de las líneas rectas.






3) La búsqueda del punto medio (tan claramente planteado en el manifiesto antropofágico) entre identidad regional e influencias extra-regionales. Ninguno de los dos extremos –cerrarse al mundo o diluír nuestra identidad- parece deseable. Tampoco parece deseable la recreación museística de expresiones culturales regionales. Este punto adquiere especial relevancia y es un desafío permanente en un mundo que se globaliza a una velocidad vertiginosa. La antropofagia es bidimensional, es geográfica-espacial pero también temporal. Se trata de buscar los puntos de encuentro entre el universo creativo de por ejemplo, Beck y Atahualpa Yupanqui.



4) Un cierto denominador común de melancolía claramente asociado al clima y al paisaje. La melancolía tiene un toque de esperanza que la hace bien distinta de la depresión. Los tropicalistas tenían como grito de guerra “alegría, alegría”. ¿Será el de los templadistas “melancolía, melancolía”?



5) Un denominador común de nostalgia quizás relacionado con la alta tasa de inmigrantes que hay en la cuenca del plata.



6) La búsqueda del énfasis de lo no enfático, la fuerza de no forzar. La búsqueda de la acción de la no acción (de Lao Tse). El agua es una presencia constante en nuestro entorno. El agua es blanda y la piedra dura, pero de tanto correr el agua termina moldeando a la piedra.



7) No regirnos por fronteras políticas parece ser otro denominador común. La distribución geográfica de la Milonga (por poner un ejemplo que nos toca muy de cerca), se saltea las fronteras de Argentina, Uruguay y el sur de Brasil. La cultura es un ser vivo y a las flores del campo no les gustan las macetas.

¿Es útil este marco teórico? A mi por lo menos me sirve. La creación es por lo general un acto solitario, surge del vacío. Saber que tenés compañeros de ruta con los que dialogar siempre es bueno y aparte cuatro ojos ven mejor el paisaje que dos.