La necesidad de reducir la basura

“Los argentinos siguen siendo consumistas y los continuos bombardeos de todo tipo de anuncios para renovar electrodomésticos a través de planes gubernamentales o publicidades son más fuerte a cualquier predica que puedas intentar para bajar niveles de residuos. Por eso son necesarios que los programas de reducción sean comprensibles y fáciles de acceder para generar buenos resultados””, mind explicó a La Prensa Juan Carlos Villalonga, presidente de la Agencia de Protección Ambiental (APrA) de la Ciudad de Buenos Aires.

Cada año toneladas de basura generada por los porteños van a los rellenos sanitarios en la provincia de Buenos Aires. Según las estimaciones oficiales el promedio diario de generación de basura por habitante en el territorio de Capital Federal ronda a un kilo y cuarto.

La necesidad de reducir esta cantidad instó a generar programas de reciclado que promovieran la separación de la basura en las propias casas para facilitar su tratamiento. De esta forma se llega a bajar casi 900 gramos de la cantidad diaria de basura que un porteño genera.

“En noviembre del año pasado lanzamos un programa piloto, site junto a la Fundación Sagrada Familia, que promueve la recuperación de los bienes del hogar que ya no se usan. Acá hay un principio rector que es Basura Cero, es la meta que tenemos como horizonte. Para lograrla hay que aplicar muchas políticas como la separación, la recuperación y la mejoras de los centros verdes. Además, hay que ir logrando que determinados residuos puedan tener otros usos y sean desviados antes de terminar en el relleno sanitario”, explicó Villalonga.

El programa en su etapa piloto permite a los vecinos de las comunas 1, 2, 12, 13 y 14 que quieran disponer de bienes que ya no usan puedan comunicarse con el servicio de atención ciudadana al 147 para coordinar el retiro ya que no está permitido dejarlos en la vía pública. Una vez retirados los bienes, sale son llevados al taller de la Fundación, en Boulogne, para poder ser reacondicionados y comercializados.

Los rubros que entran dentro del programa son elementos del baño, cocina, aberturas o muebles que no pueden ser abandonados en la vía pública por su volumen. La ampliación al resto de las categorías se haría post etapa piloto y para la implementación en toda la Ciudad. Además, los bienes no incorporados en esta etapa piloto son retirados por el servicio de recolección de residuos voluminosos gestionado desde DGLIM con las empresas contratistas del servicio de recolección domiciliaria.

En tanto, el programa sólo abarca por el momento a los barrios de Retiro, San Nicolás, Puerto Madero, San Telmo, Monserrat y Constitución (Comuna 1); Recoleta (Comuna 2); Coghland, Saavedra, Villa Urquiza y Villa Pueyrredón (Comuna 12); Nuñez, Belgrano y Colegiales (Comuna 13); y Palermo (Comuna 14).

La iniciativa recibió hasta el momento 360 solicitudes y permitió recuperar 4.400 bienes de hogar en desuso. Así, entre los rubros recuperados un 41 por ciento fueron muebles; un 30 por ciento, materiales de la construcción; y un 15 por ciento, aberturas.

INCLUSION

El programa también cuenta con un vinculo social debido a que busca contribuir para que familias de bajos recursos puedan alcanzar una vivienda digna.

“Acordamos que la Fundación Sagrada Familia retirará lo donado para llevarlo a su taller, en Boulogne, para ser reacondicionado y comercializado. El trabajo que realizan en sus talleres termina agregando más valor al objeto en desuso. Finalmente lo venden a personas de bajo recursos que pueden llevarse a sus casas algo de buena calidad”, destacó el ambientalista.

De obtener resultados favorables, el programa será extendido al resto de las comunas porteñas, con la posibilidad de abrir talleres de capacitación.

Consultado sobre la respuesta del público a la necesidad de reciclar y cambiar el paradigma de la gestión de los residuos el especialista enfatizó que “En general la gente sabe que tiene que apostar por el reciclado, que tiene que tener un mejor comportamiento con los residuos”.

La inclusión del tema ambiental en los hogares porteños ya se notaba en la asistencia de los vecinos a los 32 Puntos verdes existentes en la Ciudad. Estos centro de acopio de material funcionan desde principios del año pasado y están distribuidos en los espacios públicos de todas las comunas de la Ciudad y funcionan de miércoles a domingo de 11 a 19. En ellos se recibe papel, cartón, plástico, vidrio, telgopor y metal. Además, se ofrece información acerca de la separación en origen.

Por otra parte, en los Puntos ubicados en Parque Centenario y en la Plaza Arenales, en Villa Devoto, también se pueden entregar aparatos de informática y pequeños electrodomésticos.

En tanto, según datos de APrA en los primeros meses del 2015, la Ciudad recibió en los Puntos Verdes la misma cantidad de material reciclable que se recolectó durante la segunda mitad del año pasado. Así, entre enero y marzo, más de 48.000 vecinos acercaron 230 mil kilos de materiales reciclables.

De mantenerse esta tendencia, se espera que el programa de reciclado duplique la cantidad de materiales y de visitas que se reciben en los centros de recepción.

En el caso de no vivir cerca de un Punto Verde, los vecinos pueden, a través de la administración de sus edificios, contactarse con la cooperativa de recicladores del barrio para que pasen a retirar el material o colocarlo en las campanas verdes que ya están ubicadas en muchos barrios de la Ciudad.

FALENCIAS

Cambiar un paradigma del tratamiento que se les da a los residuos en la Ciudad, es complejo. Si a esto se le suma la falta de normativas especificas en materia ambiental que permitan generar lineamientos para la preservación de los recursos naturales, los cambios serán más difíciles de conseguir.

“En el caso de los residuos electrónicos los gobiernos locales sólo pueden hacer alguna poca cosa para que la situación no se complique demasiado. La solución del tratamiento de los residuos electrónicos, que no debe ir al relleno sanitario por la toxicidad de sus componentes sino que tienen que ser ingresados a un circuito que tiene que ser administrado por las propias empresas que los colocan en el mercado”, subrayó Villalonga.

Luego agregó que “se debe aplicar lo que se llama la responsabilidad extendida del producto que existe en el mundo y que en el tema Argentina viene rezagada. Esto le sacaría un problema enorme a la Ciudad de Buenos Aires porque es una porción de residuos importante”.

Actualmente, un televisor que se fabricó en Ushuaia puede ser comercializado en la Ciudad de Buenos Aires y termina de usarse en Avellaneda, donde luego de cumplir su vida útil es tirado en la calle.

“El responsable que se debe hacer cargo de ese residuo, ¿dónde está?. Se debería gestionar de otra forma en que el fabricante tiene que hacerse cargo de ese aparato cuando se rompa. Lo hacen si el aparato tiene garantía pero cuando acaba se desliga de toda responsabilidad”, enfatizó el presidente de APrA.

La falta de este tipo de responsabilidad provoca que el costo del tratamiento este a cargo del municipio, es decir, del contribuyente local.

“Los gobiernos locales tiene una responsabilidad indelegable de los residuos solidos urbanos pero hay algunos, como el caso de los electrónicos, que requieren de legislación nacional. Sin esto cualquier acción termina siendo limitada y será complicado llegar a un consenso con otros municipios”, concluyó Villalonga.

Fuente: La Prensa