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Tal como lo dije en la última entrada de esta historia, look la sensación de haber quedado inmovilizado, cuando todo se estaba poniendo en marcha y tomaba velocidad, se me hacía insoportable.

En septiembre de 1984 se había  realizado otro nuevo encuentro del naciente movimiento ambientalista nacional, sería la “Primera Reunión Nacional de organizaciones ambientalistas no gubernamentales”. En ese encuentro comenzaron a manifestarse algunas diferencias metodológicas e “ideológicas”, que en ese entonces nos parecían muy importantes, hoy me suenan a casi irrelevantes. No porque no lo fueran, las cosas han empeorado en tantos frentes, que algunas prioridades han cambiado para mi. Quienes estábamos, supuestamente, más “radicalizados”, preferíamos construir una “red” de ONGs antes que consolidar una estructura tradicional. Hoy puede sonar pueril, viagra per en ese momento inaugural y de definiciones, resultaba muy importante. Considerábamos que la construcción de redes era el “más vital, inteligente y organizativo” de los modos para actuar. No había “centro”, eran muchas cabezas actuando y con rápida capacidad de respuesta. Debo recordar que “internet” no existía en el horizonte aún. Era el espíritu de la época. red

Teniendo en cuenta mis últimas experiencias, tanto con Acuarela y el Ecoenlace, me imaginaba que el modo de arrancar era con algo pequeño, ágil y que no implicara grandes estructuras ni grandes proyectos. Con la revista no supe redimensionar el proyecto, y Ecoenlace era a todo o nada.

A los tres meses (no al año como me había comprometido!) comencé a convocar para un nuevo proyecto. La idea era armar grupos de estudio, de capacitación y discusión entre la gente que andaba alrededor. Sin que implicara para nadie tener que “sumarse” a un nuevo grupo, que sirviera de ámbito de discusión y reflexión a gente que tenía diferentes tipos de actividades, desde la militancia política a actividades artísticas. No armar una nueva organización. El terror de los meses anteriores no lo permitía y debía ser estableciendo vínculos de trabajo muy “soft”.

Así  comencé a convocar, junto con reducídísimo grupo, a ex-compañeros de facultad, ex-Ecoenlace, gente de otras ONGs, a participar de lo que sería un nuevo espacio, el que no competiría con sus otras actividades, por el contrario, debería servir para enriquecer el activismo de cada uno.

Así, para julio de 1985, nace el “Taller de Estudio y Educación Ecologista”. Su nombre era un mensaje para quienes quería convocar, un mensaje para mí mismo y, por las dudas, para los “servicios”, que más que “leer y tomar mate”, no haríamos. En fin, por suerte, no fue así, tal como lo soñaba.

Así comienzan las primeras reuniones, sin lugar fijo, con diferentes grupos. Siempre a la noche, peleando contra el sueño, pero muy divertido. Era muy impresionante lo que se abría adelante nuestro y pasaron apenas unos pocos meses para que el grupo comenzara a ser “activo”. En esos primeros meses, recuerdo que dos libros eran bastante frecuentados y usados como ejes para muchas grupos y reuniones: “Ecología y Sociedad Alternativa” (1979) de Humberto Da Cruz y “Lo Pequeño es Hermoso” (1973) de Ernst Friedrich “Fritz” Schumacher.image

“Ecología y Sociedad Alternativa” era breve y preciso. A Humberto Da Cruz lo conocí varios años después, creo que en 1992. No recuerdo cómo cayó en mis manos una fotocopia de su libro, copia que luego comenzó a fotoduplicarse hasta el infinito. “Lo pequeño es hermoso” era un clásico de clásicos, acerca de cómo pensar una economía y tecnología “verde”. Sus premisas básicas, siguen siendo importantes, pero el contexto global en el que fue escrito poco tiene que ver con la economía y cultura global que irrumpió en los 90. Este libro me lo había comprado recientemente, dentro del aluvión de libros que a partir de la democracia pudimos tener al alcance de la mano (previo paso por la caja).

En ese entonces, mi fuente de sustento, era la infomática, producto de eso, había conocido a Osvaldo Giuello, quien en ese momento comenzaba a abrirse camino con ideas locas, por eso pegamos bien. Por ese entonces había armado el “Club del Tiempo”, una especie de proto-internet, ticketek, correo electrónico y delivery, todo en los 80s. La idea era ofrecer a los asociados diferentes servicios: desde pago de impuestos, compra de entradas, mensajería móvil, casilla de correo, alquiler de libros y películas, etc. Tengo que recordar de nuevo: no había internet, no había teléfonos (no, no había líneas!), no existía el e-mail, no existían los celulares, muy pocos tenían un contestados automático, era un mundo muy distinto!. Yo le hacía el sistema de cobranzas y no recuerdo qué mas. Del “Club del tiempo”  tomé varias ideas, una fue la de tener una biblioteca cooperativa “virtual”, donde una persona administraba los préstamos, y así podíamos tener al alcance los libros de todos, una biblioteca gigante, y alguien velaba por su devolución en tiempo y forma. Todo era “virtual” y sin grandes estructuras.

Todo era así. Buscando flexibilidad, escala apropiada y nada que atara a compromisos pesados. En el camino se vería adónde llegábamos. La idea era, si dura un mes, que ese mes haya sido útil para quienes hayan estado. Si dura seis meses, mejor. Si dura 25 años, habrá sido una apropiada y oportuna idea.

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Aquí un escrito de Robert Fripp que nos daba vueltas por la cabeza en esos años y que vale recordar ahora. (No lo encuentro es español!)

Let The Power Fall
By Robert Fripp

I

1 One can work within any structure.
2 One can work within any structure, some structures are more efficient than others.
3 There is no structure which is universally appropriate.
4 Commitment to an aim within inappropriate structure will give rise to the creation of an appropriate structure.
5 Apathy, ie passive commitment, within an appropriate structure will effect its collapse.
6 Dogmatic attachment to the supposed merits of a particular structure hinders the search for an appropriate structure.
7 There will be difficulty defining the appropriate structure because it will be allways mobile, ie in process.

II

8 There should be no difficulty in defining aim.
9 The appropriate structure will recognise structures outside itself.
10 The appropriate structure can work within any large structure
11 Once the appropriate structure can work within any large structure, some larger structure are more efficient than others.
12 There is no larger structure which is universally appropriate.
13 Commitment to an aim by an appropriate structure within a larger, inappropriate structure will give rise to a large, appropriate structure.
14 The quantitive structure is affected by qualitative action

III

15 Qualitive action is not bound by number
16 Any small unit committed to qualitative action can affect radical change on a scale outside its quantitative measure.
17 Quantative action works by violence and breeds reaction.
18 Qualitative action works works by example and invites reciprocation.
19 Reciprocation between independant structures is a framework of interacting units which is itself a structure.
20 Any appropriate structure of interacting units can work within any other structure of interacting units.
21 Once this is so, some structures of interacting untis are efficient than others.

En 1984, King Crimson saca “three of a perfect pair”, cerrando una trilogía comenzada en 1981.

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King Crimson: Adrian Belew, Robert Fripp, Tony Levin, Bill Bruford

Written by Juan Echeverria