Con su llegada al cargo de presidente de la Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad de Buenos Aire hace ya casi dos años y desde la organización eco-política Los Verdes de la que es vocero, Juan Carlos Villalonga se posicionó en los últimos tiempos como un referente de la política ambiental argentina. Con casi treinta años de militancia ecologista, el candidato a diputado nacional por la lista Cambiemos se refiere en esta entrevista a los temas clave que, según su mirada, componen la agenda de coyuntura que debe estar en el centro del debate frente a estas elecciones 2015.

Es entonces oportuno conversar acerca de dónde está y hacia dónde va la Agenda Verde en la política argentina, según la mirada de uno de sus referentes.


Cali Villalonga: expectativas ante el futuro

Estamos en la recta final de las elecciones de este año ¿cómo estás viendo este proceso?

Mirá, cuando el año electoral arrancó Los Verdes publicamos un documento titulado “¿Qué significa el cambio para Los Verdes?”[1]. Allí decimos, básicamente, que la continuidad o el cambio en relación a la permanencia del modelo que ha impuesto el kirchnerismo es una disyuntiva crucial en este proceso electoral. Es crucial en muchos aspectos, pero lo es también para el debate en torno a la agenda verde. Entre otras cosas, la muy baja calidad del debate político inhibe la expansión del debate sobre la sostenibilidad. Por otro lado, la sostenibilidad es un valor absolutamente menor para este gobierno.

Pero, además, las condiciones macro de la economía y la baja calidad institucional tornan imposible e irreal la agenda verde. ¿Quién puede pensar en un desarrollo de las energías renovables en las condiciones que impone este gobierno? ¿Cómo se puede proyectar el cambio de la matriz energética cuando hay que movilizar inversiones y desarrollos tecnológicos en diferentes sectores y durante décadas? Las condiciones que el kirchnerismo impone en estos temas hacen que prevalezca el conservadurismo, tanto político como tecnológico.

¿Quién puede pensar en desarrollar un modelo de agricultura de menor impacto en Argentina cuando no hay posibilidades de ni siquiera proyectar de acá a cuatro años la producción convencional? ¿Qué sector industrial o de la producción puede dar un salto de calidad en materia de producción limpia o innovación tecnológica si el corto plazo domina la agenda por razones de supervivencia?

Lo que quiero decir es que bajo condiciones de mala calidad institucional y con políticas económicas caprichosas y cambiantes, se torna prácticamente imposible que la agenda de la sustentabilidad o agenda verde pueda mínimamente desarrollarse. Es una agenda que intrínsecamente incorpora el largo plazo y, el largo plazo hoy en Argentina, no existe para casi ningún sector.

Fijate que excepto por algunos proyectos mineros y de explotación de fósiles o casos como los acuerdos con china por centrales nucleares, todos basados en condiciones excepcionales otorgadas por el Estado, no hay sector productivo o económico que esté pensando para dentro de 30 años. La sostenibilidad necesita una sociedad que piensa de otro modo.

Este es un modo de explicarte por qué es necesario incorporar el dilema de la República en la agenda de la sostenibilidad.

Voy a darte otro ejemplo: recientemente Argentina presentó ante la COP21 la denominada INDC: su propuesta de mitigación de gases de efecto invernadero. Eso debió implicar un trabajo consciente pensando en el desafío climático para los próximos 15 años, hasta el 2030. Se hizo un ejercicio de sólo cuatro meses, juntando proyectos existentes y planteando una meta ínfima. Lejos de ser un ejercicio a la altura del desafío climático, se buscó una salida del compromiso y punto. En definitiva, allí tenés un ejemplo reciente de cómo gana el conservadurismo bajo este contexto político.

Charla USAL- Los verdesPero, ¿vos crees que la sociedad está viendo ese dilema en estas elecciones?

Sospecho que no en estos términos y no es lo que esperaría que ocurra. Lo que me sorprende es que no sea visto de este modo por muchos dirigentes políticos y sociales que reclaman por una agenda verde y la exigen de manera disociada de las condiciones institucionales macro o de, lo que se suele denominar, la “gobernanza”.

Imagino que lo habrás respondido muchas veces, pero ¿por qué estás participando en política con el PRO?

Es cierto. En primer lugar mi espacio político es Los Verdes, ese es el lugar desde donde yo hago política. Los Verdes hemos decidido participar con el PRO y, ahora en Cambiemos.

Las razones son múltiples. Te enumeraría tres razones que me parecen básicas: en primer lugar, el PRO tiene una agenda verde de avanzada y la ha desarrollado en la gestión real. No sin dificultades, con las dificultades propias de la gestión en el mundo real.

Por otro lado es un espacio con capacidad de aglutinar a gente con una clara vocación republicana y democrática y esto se vincula con un tercer atributo que lo describiría como la capacidad de convocar a gente con diferentes trayectorias y a una nueva generación de dirigentes, funcionarios, militantes y simpatizantes. Eso genera un gran potencial para renovar el debate político.

Son tres elementos que me parecen estratégicos para hacer avanzar la Agenda Verde en la Argentina.

¿Pero crees que eso es suficiente o alcanza…?

No. Pero es lo necesario en la coyuntura actual.

La decisión de actuar en política implica que uno debe estar dispuesto a destrabar u operar sobre la coyuntura para facilitar los pasos que siguen. Para hacerlo hay que identificar las disyuntivas que tenemos en frente en cada instancia  y elegir el camino más eficaz para actuar e incidir en los asuntos públicos.

Sospecho que entendés que no hay otra opción mejor…

Es que uno siempre puede operar sobre el presente desde diferentes frentes. He ahí el desafío político, saber elegir dónde ubicarse; desde dónde operar sobre la coyuntura. Hay opciones distintas, no sé si se puede hablar de mejores o peores, eso depende del diagnóstico que uno haga del contexto y el tipo de respuesta que uno crea que se debe dar a esa realidad.

En base al diagnóstico que hacemos y el tipo de respuestas que hoy hay que generar, es para nosotros la mejor opción contribuir en este espacio político. La consolidación de Cambiemos con la incorporación, por ejemplo, de la Coalición Cívica y la UCR, nos indica que el diagnóstico que hacemos lo hacen muchos otros.

Estando en la gestión pública, ¿tuviste que renunciar a tus ideales o a las demandas sociales que has sostenido?

Buena pregunta. Es fundamental. Lo primero es que uno no abandona nunca nada de aquello en lo que realmente cree. Lo que para mí es claro es que son dos dinámicas diferentes, cuando uno está desde la sociedad civil desafiando al Estado o a la política, requiere de ciertas conductas y prácticas que son propias de ese tipo de actuación. Ahora, cuando uno decide participar en el ámbito político, o más aún, cuando asume un rol dentro del Estado, las responsabilidades son diferentes. Lo que se espera de vos es diferente. Yo, de un funcionario, espero que se haga cargo de las cosas, que dé respuestas, y si no las puede dar, que se haga cargo. No espero de un funcionario que repita mis demandas como si fuera una ONG inserta dentro del Estado.

Lo que quiero decir es que, como funcionario, como legislador o dirigente político, o lo que sea, rendís cuenta por lo que hacés, lo que dejás hecho en lo que te tocó administrar o gestionar. No sirve lo que digas o lo sensible que te muestres ante ciertos temas. Lo que vale es la calidad de la respuesta que estás dando desde tu posición.

Uno puede sostener principios y demandar en base a ellos. Se puede actuar como organización social y allí, por ejemplo, el “testimonialismo” es una herramienta de acción absolutamente válida. Es lo que he hecho durante mucho tiempo. Ahora, uno puede hacer sus reclamos de un modo nítido y contundente desde la demanda social, y ese es el valor de ese tipo de acción. Pero eso no es lo que yo llamo, “actuar en política”. Actuar en política es participar del debate electoral, asumir responsabilidades públicas, construir acuerdos o alianzas para, precisamente, ser interpelado y dar respuestas a las demandas sociales.

Acompañar las demandas sociales no es hacer política. Eso es interpelar al sistema político, pero desde afuera de él. Insisto, uno puede hacerlo, pero su sólo ejercicio no implica hacer política.

Hoy todos los políticos se visten de verdes, eso es bastante hipócrita…

Es probable. Pero lo que indica ese fenómeno es otra cosa. Indica que la agenda verde está hoy en discusión por el “establishment” global y local. Se les impuso la agenda verde porque se les vino encima, lo haga por convicción o por oportunismo, lo que fuere. Lo importante es que el debate en el ámbito político está lanzado y crece día a día. El mensaje del Papa Francisco refuerza esto que digo.

Ante este escenario, la acción política es, para mí, el desafío de este tiempo. Es el sitio donde hoy tenemos que hacer que sucedan las cosas.

Charla USAL - Los verdes¿Sabés que muchos dicen que te pasaste a la derecha?

Lo sé y los he escuchado atentamente. Lo que descubrí es que ese tipo de expresiones hablan más de quienes lo dicen que de mí. Muchos designan como “izquierda” al lugar que ellos ocupan, y así, cómodamente, sin mayores autocríticas, todos los demás estamos a su “derecha”. Eso habla más de pereza intelectual que de ideología.

Además, jamás utilicé los términos derecha e izquierda para caracterizar mi pensamiento. Como ecologista, estoy lejos de esa polaridad. El desafío ecologista interpeló, desde su origen, tanto a derechas como a izquierdas.

Por otro lado, que Los Verdes participemos en el espacio Cambiemos nos asocia a gente que tiene probada trayectoria democrática, en favor de los derechos humanos, lucha contra la corrupción y en defensa de las instituciones republicanas y, al mismo tiempo, una probada gestión de gobierno en favor de fortalecer la equidad y lo público. Cambiemos es un gran espacio del cual estoy muy orgulloso en participar.

Pero en relación a derechas e izquierdas, todo eso me parece muy poco representativo del debate contemporáneo y muy poco útil para hablar de política.

El ecologismo surgió como respuesta a la ceguera destructiva de las derechas e izquierdas de la segunda mitad del siglo pasado.

Hoy el desafío pasa por la construcción de economías inclusivas, bajas en carbono y que hagan un uso racional de los recursos naturales, y todo eso en un marco de sociedades abiertas y democráticas. Con esta visión arranqué en 1983 y con esa visión trabajamos hoy Los Verdes. Lo bueno es que esta visión es hoy compartida por muchos más actores políticos y sociales. Lo complicado es que el tiempo se nos agota rápidamente.

¿Crees que se alcanza a revertir la tendencia destructiva que domina al planeta?

Matemáticamente, todavía tenemos chances. Mientras esas chances existan, es la política la que debe dar respuestas.

El cambio climático y la crisis de los recursos nos exigen una transformación radical en nuestro modo de producción y consumo. La situación se torna muy compleja cuando al mismo tiempo tenemos que enfrentar los problemas de inclusión que arrastramos históricamente más los graves desafíos emergentes para la democracia como el crimen organizado el narcotráfico y los fundamentalismos políticos y religiosos. Este es el còctel de alto riesgo de este siglo.

Creo que podemos superar esta etapa histórica sólo si la política toma con valentía estos temas. Creo que eso todavía es posible, y creo además, en la inteligencia humana que es un recurso inagotable y confío en esa capacidad. Pero no hay un solo minuto para perder, como decía Javier Martínez, “cada minuto es un minuto menos”.

 

Entrevista realizada por: Mauricio Nolo Pedrat.

Nota del entrevistador: “Los ideales , el conocimiento y el compromiso que se desprenden del discurso de Villalonga, dejan en claro que cuenta con las herramientas y con el equipo necesarios para defender la Agenda Verde en el mapa legislativo argentino”.


[1] Documento


Podés leer también: “Historia de un hacedor”, por Alejandra Arancet.

Y

“Villalonga: el ex Greenpeace que llegó a diputado”, por Damian Profeta