marzo 24, 2009 Publicaciones 1 comentario

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Desde hace varias semanas ando con un suplemento publicado por el diario “La Nación” donde se procura dar un pantallazo del mundo que se viene, ed con sus adelantos tecnológicos y reflexiones diversas sobre el tema. De ese suplemento, me resultó destacable un artículo titulado “Minería de realidad”. Allí la cronista Kate Green explica como una serie de investigadores del MIT se dedican a indagar e investigar comportamientos y relaciones entre grupos sociales a través del rastro digital que vamos dejando a lo largo de nuestras vidas.logo_new

El propio artículo dice: “cada vez que usted usa su celular deja tras de sí un rastro de información. El teléfono emplea la antena celular más próxima, physician revelando así su localización. Su servidor registra la duración de la llamada y el número al que llamó”. Luego agrega, con razón, que “algunas personas se inquietan por dejar rastros digitales tras de sí”. Si embargo, luego procura dar tranquilidad porque “Sandy Pentland trabaja con ellos. De hecho, el profesor de artes y ciencias mediáticas del MIT desearía que los celulares brindaran aún más información sobre sus usuarios”.

Investigar esa huellas digitales es lo que se denomina, al menos en el MIT, “minería de realidad”. Bien, ¿quién le proporciona la información a Sandy?. He aquí uno de los puntos claves del nuevo mundo digital que se está construyendo y que promete más y más.

Los fundamentos explícitos del trabajo de este profesor de artes y ciencias mediáticas son difusos, no rx como por ejemplo que “esa información podría ayudarnos a identificar cosas para hacer o nuevas personas a las que conocer”. También se expresa el conocer las dinámicas en los sitios de trabajo y grupos sociales e incluso identificar situaciones que podrían servir con fines epidemiológicos.

Según los datos ya publicados durante el año 2008, Sandy y su equipo, demostró que ya “podían predecir precisamente dónde los sujetos se reunirían con sus miembros de sus redes sociales en un determinado día de la semana”.

Las compañías de celulares están entregando información, así como todas las aplicaciones de “comunidades virtuales” y demás gadgets a quienes no sabemos y cuyo fin último, me atrevo a especular, es para desarrollar estrategias de marketing directo y diseñados a la medida de cada potencial cliente.

Desconozco la letra chica de cada contrato que suscribimos cuando contratamos una línea telefónica celular, un servicio de internet o utilizamos un servicio de blogs, comunidades, etc. No soy un perseguido ni alarmista ni soy un predicador de teorías conspirativas. No. Pero que están usándonos sin que lo sepamos o seamos realmente conscientes, es cierto. La minería de realidad busca clientes hurgando comportamientos, gustos e intimidades.

Tengo especial aversión a quienes pretenden sacarme datos procurando que no me de cuenta para ser usados luego para enviarme propaganda. Me parece berreta. Iniciativas creadas por jóvenes emprendedores creativos del marketing berreta, berreta por mentiroso y taimado. Por algún tiempo, durante los ‘90, cuando el “garketing” se puso de moda y comenzó a ser negocio. Todas las empresas colocaban chicas en los centros turísticos procurado obtener información de la gente, con el obvio propósito de luego ser bombardeados. La gente, ante la novedad (o las chicas), daba sus datos. Un arranque anarco de mi parte era pregonar que había que contestar todas esas encuestas pero poniendo datos falsos, de manera de contaminarles las bases de datos y cagarles el negocio a los charlatanes. Por supuesto, lo hice durante un tiempo. Era una causa perdida. Los charlatanes eran muchos.

Pero esto está yendo cada vez más lejos y tiene derivaciones cada vez más complejas.

“La minería de realidad tiene gran potencial, pero la idea de reunir tanta información personal plantea muchas cuestiones con respecto a la violación de la privacidad, según reconoce Pentland”. Bueno, por lo menos Sandy lo reconoce, aunque el párrafo siguiente es un tanto confuso o francamente escandaloso: “Pero hasta que exista legislación adecuada.lo entusiasma la capacidad de la minería de realidad para simplificar la vida de la gente”. Para indagar un poco más sobre esto pueden visitar “reality mining”.

Pero esta “minería” en las vidas de las personas tiene otras expresiones. Hace pocas semanas atrás, estando en Inglaterra, escuché el comentario que quienes estaban buscando empleo que solían ser investigados por sus sitios en facebook. Que luego de algunas entrevistas recibían la invitación para ser “amigo” del encargado de recursos humanos de la empresa a la que se habían postulado.

facebook Esto me sorprendió, pero indagando un poco, resulta ser una práctica frecuente entre las empresas. Sospecho que pronto esto será una realidad entre nosotros, si es que aún no lo es.

Según un informe de la BBC los sitios como facebook, myspace, etc., están siendo aprovechados para invadir la privacidad de sus miembros. Entre esos casos, se incluye el hecho de que potenciales empleadores están revisando internet para conseguir información que podría ser usada en detrimento de quienes van a solicitar empleo.

Un informe del diario británico The Times señaló que uno de cada cinco empleadores utilizó redes como Facebook para verificar los antecedentes de candidatos a puestos de trabajo. El diario destacó que el 75% de los que recurrieron a esa fuente de información señalaron que su decisión de contratar o no a la persona estuvo influida justamente por esa consulta.

“Cuando los jóvenes elaboran sus perfiles, no están pensando en una solicitud de trabajo o de universidad. Simplemente están pensando en sus amigos”, dice John Carr, secretario de la Coalición sobre Seguridad en Internet. “Los empleadores o personal de admisión universitaria que hurgan en estos lugares están siendo entrometidos de una forma inapropiada. Es como leer el diario de alguien”.

Myspace

Hace poco tiempo, Facebook estuvo en el centro de una polémica por la que debió modificar su política de privacidad con la idea de dar más control a sus usuarios. Pero nada de eso evita que los empleadores hagan investigaciones sobre perfiles, fotos y comentarios que los usuarios de facebook colocan inocentemente allí.

Facebook debió cambiar el mecanismo de ventas a través del servicio Beacon ya que luego de la compra, los datos de tal transacción eran compartidos con otras empresas, trampas sutiles de la era digital.

A pesar de ese cambio, sigue siendo un tanto penoso para la privacidad de uno ver en Facebook esa columna de la derecha en la cual aparecen publicidades “a medida”, acorde a los perfiles e intereses que manifiestan “amigos” y los propios usuarios. Esa publicidad es la clara evidencia que las empresas comerciales que deciden publicitar en Facebook lo hacen en la medida que Facebook les garantiza colocar sus publicidades frente a usuarios cuyos perfiles son analizados, rastreados y puestos a disposición de ellas. Los datos que cada uno pone para compartir con los amigos, Facebook los pone al servicio de las empresas.

Por supuesto que estamos habituados a que la publicidad se cuele en cada espacio e intersticio de la vida cotidiana. También esa publicidad tradicional utiliza el conocimiento y las costumbres y preferencias del público para colocar adecuadamente sus avisos, ya sea en determinado horario de TV o en determinada línea de trenes. Pero en internet, en la era digital, se están utilizando datos que supuestamente no son públicos, que alguien colocó para que sean leídos por un grupo específico de personas, una conversación privada por celular, el rastreo de la navegación por internet, etc.

Facebook: efecto boomerang, es un interesante audio de la BBC.

Un video de “Radiohead”, ya que mañana tocan acá y se llama “All I need”, lo pongo para que en mi “profile” que venda google diga, “es un jodido, pero escucha Radiohead, por ahí le pueden entrar”.

Cali

Written by Juan Echeverria