Nueva NDC ¿y ahora?

Posibles metas a 2030 (nueva NDC)

Al momento de evaluar la adopción de una segunda NDC o meta de emisiones al 2030, es necesario verificar algunos valores de referencia. En el siguiente cuadro tenemos los valores de las emisiones de la actual NDC presentada en 2015 (revisada en 2016). Allí también se colocan el nivel de emisiones nacionales que harían que Argentina mantenga su contribución del 0,7% de las emisiones globales para los escenarios de emisiones acordes a los objetivos climáticos del Acuerdo de París:

MetaEmisiones 2030 (MtCO2e)Origen
NDC actual incondicional (2016)483NDC Argentina (2016)
NDC actual condicional (2016)369NDC Argentina (2016)
Meta consistente 2°C2870,7% emisiones globales (1)
Meta consistente 1,8°C2450,7% emisiones globales (2)
Meta consistente 1,5°C1750,7% emisiones globales (3)
Cuadro 1

(1)(2)(3) Es el 0,7% de las emisiones globales estimadas por el “Emissions Gap Report UNEP 2020” para cada una de dichas metas. Se asume que Argentina mantiene su actual peso en las emisiones globales (0,7%). El 0,7% de contribución a las emisiones globales surge del informe de la NDC argentina 2016.

Si colocamos esas metas junto a las emisiones históricas desde el año 2000, tenemos:

Gráfico 1

El criterio de mantener a la Argentina contribuyendo con un 0,7% de las emisiones globales y tomando como referencia los escenarios de UNEP es una alternativa entre muchas otras posibles. Por ejemplo, una referencia en este tipo de evaluación es el Climate Action Tracker. Esta organización califica a la actual NDC argentina como “critically insufficient”, la peor calificación. Si el mundo adoptase un comportamiento en materia de mitigación como el de Argentina, superaríamos los 4°C durante este siglo.

Gráfico 2

En el siguiente gráfico del Climate Action Tracker traza los escenarios posibles y deseables para el caso de Argentina. Se puede ver que el impacto del COVID-19 en las emisiones para los años venideros puede llevarnos al cumplimiento de la actual NDC, la cual cae dentro del rango o banda negra (“critically insufficient”)

Gráfico 3

Las emisiones que caen en un rango coherente con las metas de 1,5°C – 2°C van desde 207 MtCO2e a 258 MtCO2e (banda amarilla). Si comparamos ambos criterios utilizados podemos ver:

ObjetivoClimate Action Tracker0,7% escenarios UNEP
2°C258 MtCO2e287 MtCO2e
1,5°C207 MtCO2e175 MtCO2e
Cuadro 2

La diferencia es del 10% para los 2°C y del 15% para 1,5°C, no es una diferencia importante por tratarse de un cálculo aproximado y es lógico que al reducirse las cantidades absolutas el error tienda a crecer. Entonces podemos de este modo evaluar cuánto se aproxima la nueva NDC a una contribución consistente con las metas climáticas del Acuerdo de París. Lo esencial a corto plazo es ingresar en un camino de reducción sostenida de aquí al 2025.  La NDC 2015/16 sirvió como ejercicio inicial, por ejemplo, permitió una evaluación sectorial nunca antes hecha. Argentina debe ahora mostrar un nivel de ambición que comience a torcer la curva tendencial de emisiones y generar las condiciones económicas e institucionales que permiten ser realistas con el objetivo de neutralidad al 2050.

Procurando equilibrar objetivos climáticos con la oportunidad y circunstancias que representa para Argentina esta segunda ronda de contribuciones nacionales (NDC) es posible identificar un rango admisible para la nueva NDC. Ese rango lo identifico dentro de los 290 MtCO2eq a los 369 MtCO2q (rango coloreado en Gráfico 1). Insisto, ese rango combina una contribución de mayor ambición, un radical cambio de tendencias respecto del escenario actual y le permite al país continuar las negociaciones desde una posición proactiva. Aquí debemos tener en cuenta que esta meta deberá ser reconsiderada dentro de pocos años, en 2025, en una tercera revisión de las NDC.

Gráfico 3

El anuncio de la nueva NDC

El pasado sábado 12 de diciembre se desarrolló la denominada “Climate Ambition Summit 2020” convocada por Naciones Unidas, el Reino Unido y Francia, en asociación con Chile e Italia, como paso previo a la Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) que se realizará en noviembre 2021 en Glasgow (Reino Unido).

Esta cumbre se realizó al cumplirse cinco años de la adopción del Acuerdo de París y alcanzarse el momento en que los países deben presentar sus nuevas NDC. Es en este marco que Argentina anunció la presentación de una nueva NDC que incluiría una sustancial reducción de emisiones respecto de la anterior presentada en 2016. El nuevo objetivo es un nivel de emisiones de 359 MtCO2eq para 2030.

El comunicado del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible señala que “el país asume un nuevo compromiso en materia climática que busca no exceder las 358,8 MtCO2eq de gases de efecto invernadero (GEI) al año 2030, elaborar su estrategia de desarrollo a largo plazo con el objetivo de alcanzar un desarrollo neutral en carbono en el año 2050, y trabajar en el Plan Nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático. En 2016, la Argentina presentó su primera NDC, la cual establecía la meta de limitar las emisiones a 483 MtCO2eq con miras al 2030”.

Esta meta climática presentada por el Gobierno Nacional representa una estabilización respecto del nivel actual. Según el último inventario nacional de gases de efecto invernadero, las emisiones en 2016 fueron 367 MtCO2eq (ver Gráfico 1).

¿Es esta una meta buena o mala?

Es mala porque está lejos, muy lejos de colocar a Argentina en una trayectoria de emisiones compatible con el Acuerdo de Paris. Es buena porque significa un incremento en la ambición y es lo que debe ocurrir, así es el proceso del Acuerdo de París. Se ubica en el límite superior (menos ambicioso) del rango que evalúo como “admisible”. Aun así esta meta tiene implicancias muy importantes. Por supuesto que habrá que esperar el detalle de trayectorias estimadas, volumen de emisiones totales (carbon budget), etc. Por lo pronto, es evidente que no puede haber suba alguna de emisiones sin una clara identificación de cómo será neutralizada durante la década. Eso es estabilizar.

La meta anunciada es una meta “admisible”, no es óptima, pero cambia por completo el escenario, y lo mejora. Si bien se ubica en el extremo más conservador, es una meta que he recomendado hace tiempo. Aunque es conservadora, permite ponernos en una trayectoria correcta para 2020-2025 y abandonamos la laxitud en el que veníamos hasta ahora.

¿Qué implicancias tiene?

Como lo señale anteriormente, habrá que conocer el detalle técnico, los números precisos, el volumen total de emisiones (carbon budget), la trayectoria esperada, los sectores analizados, etc. Pero es claro que una meta de estabilización de emisiones durante esta década es un paso histórico y puede ser muy relevante.

En el siguiente gráfico muestro una hipótesis simplificada de posibles trayectorias de emisiones hasta 2030. La curva roja representa un conjunto de posibles trayectorias en las que las emisiones aumentan en los próximos años y luego deben caer para llegar a 2030 cumpliendo la meta. La verde sigue una trayectoria de estabilización desde ahora y durante la década.

Gráfico 4

Cualquier trayectoria parecida a la curva roja, implica que todo lo que se sube debe bajar rápidamente. Esto significa que en los próximos 10 años deberemos tener cero crecimiento neto de emisiones. La trayectoria verde es la más económica para el país y la más realista.

Toda inversión que genere nuevas emisiones obligará a un doble esfuerzo económico posterior para neutralizarlas. En el sector energía esto es claro, por ejemplo, si se pone en marcha Río Turbio habrá que cerrar luego plantas térmicas que compensen esas nuevas emisiones, y además incorporar nueva generación renovable para compensar el retiro de capacidad de generación térmica. Una ecuación ruinosa.

Costo total = Costo Río Turbio + costo plantas renovales + costo cierre temprano de otras térmicas.

Toda nueva incorporación de generación eléctrica deberá ser renovable si queremos gastar menos plata y cumplir con la meta. Imaginemos que el país necesitará incorporar, como mínimo, unos 1000 MW de potencia eléctrica anual (escenario crecimiento moderado). No hay tiempo ni plata para triplicar inversiones y para que los tiempos y las metas se cumplan. En todos los sectores de la energía ocurre lo mismo: transporte, gas, etc. Sólo la deforestación CERO desde ahora nos puede dar un pequeño margen para crecer en emisiones energéticas.

Todo nuevo proyecto de desarrollo e inversiones deberá ser verde, de cero emisiones o muy bajas. Si no lo es, deberá realizarse, al mismo tiempo, una reducción en otro sector de la economía. Esta NDC pone a la Argentina en un sendero básico de racionalidad climática.

Gráfico 4 – Escenarios Energéticos 2030 – Secretaria de Gobierno de Energía (2019)

¿Y ahora?

La adopción de la NDC es importante, pero nada ocurrirá en la vida real por si sólo. Nada sucederá si no hay una acción política decidida y creíble por parte del Gobierno Nacional desde ahora mismo. Los primeros años son cruciales para hacer creíble la NDC, tanto en el escenario doméstico como en el internacional.

Tendrá que estructurarse un modo de seguimiento casi en tiempo real de algunos sectores claves de la economía. También un mecanismo de acuerdos políticos que permitan sostener programas de mediano y largo plazo en áreas como la energía, la forestal, el transporte, etc.

En semanas conoceremos el respaldo real de este anuncio.

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