Oficialismo y oposición trabajan en la actualización de la Ley de hidrógeno en Argentina

Juan Carlos Villalonga, presidente de Globe International, autor de la Ley 27,424 de energías renovables, y ex Diputado del Frente Cambiemos, analizó en una entrevista para Portal Movilidad las novedades que trabaja el Congreso para estimular la producción de hidrógeno.

Por Gaston Fenes (Portal Movilidad)
gastonfenes@portalmovilidad.com

 

¿Qué propuestas están trabajando desde Globe International con el hidrogeno?

A partir de lo que está ocurriendo en el mundo con el hidrógeno, del renovado interés que se está generando en torno a esta tecnología a escala global, vemos necesario que los gobiernos de la región estén atentos y puedan diseñar políticas de desarrollo en torno a esta nueva agenda.

Desde Globe estamos impulsando la creación o actualización de marcos normativos que impulsen y aceleren la inserción de esta tecnología que es clave para asegurar la transición energética. El vigor que ha tomado el llamado “hidrógeno verde” se debe a que sus costos están yendo a la baja rápidamente, y esto ocurre, fundamentalmente, por la baja de los costos de las renovables.

¿En Argentina?

En Argentina estamos iniciando un proceso legislativo con el objetivo de evaluar la actualización de la Ley Nacional del Hidrógeno, Ley 26.123. Esta Ley se aprobó en el año 2006 en el marco de las expectativas que generaba entonces un futuro desarrollo de la tecnología del hidrógeno como vector energético. En verdad, no sucedió casi nada con esa ley. Quizás tampoco hubo grandes expectativas en la ley puesto que los altos costos del hidrógeno lo alejaban de una inserción importante en Argentina.

Eso ha cambiado en los últimos años y por eso con el Diputado Nacional Gustavo Menna (UCR-Chubut) quien presentó un proyecto de actualización de la Ley 26.123 y junto con el presidente de la Comisión de Energía de esa cámara, el Diputado Darío Martínez (Frente de Todos – Neuquén) queremos arrancar una conversación que esperemos concluya con un texto renovado y, tal vez lo más importante, con un renovado interés en el ámbito político sobre la industria del hidrógeno.

Tenemos expectativas de poder impulsar procesos similares en otros países de la región.

¿En qué usos se pueden aprovechar el hidrógeno? 

El hidrógeno es un complemento ideal para una matriz energética renovable, puesto que permite almacenar energía y podemos utilizarla de muy diversos modos. Sus usos y potencialidades se conocen desde hace mucho tiempo, lo que ocurre ahora, lo que está generando las expectativas extraordinarias que hoy vemos con el hidrógeno, es que la electricidad de origen renovable ha bajado sus costos dramáticamente.

El modo de producir hidrógeno limpio o “hidrógeno verde” es a través de la electrólisis del agua, separando el hidrógeno y el oxígeno, utilizando energía eléctrica proveniente de fuentes renovables, con cero emisiones. La mayor parte del hidrógeno que hoy se utiliza con fines industriales se obtiene a partir de combustible fósiles, por eso se lo llama “hidrógeno gris”, ya que en esa producción de hidrogeno hay emisiones de CO2.

El uso de las celdas de combustible, en las que el hidrógeno se recombina con el oxígeno para producir electricidad, tienen toda la gama de usos posibles que uno pueda imaginar para un dispositivo de almacenamiento eléctrico.

¿En qué sectores presenta mayores posibilidades?

Los segmentos más interesantes para el uso del hidrógeno están en la industria, la maquinaria pesada y el transporte pesado a largas distancias.  Estos son, precisamente, algunos de los sectores de la economía más difíciles de descarbonizar puesto que requieren de potencias y prestaciones difíciles para las baterías. El hidrógeno es la tecnología que nos permite cubrir la “última milla” en la transición energética, en descarbonizar los sectores más complejos del transporte y la industria, por ejemplo, del acero.

Planta de producción de hidrógeno Hychico (Comodoro Rivadavia)

Las celdas de combustible serán clave para motorizar locomotoras en reemplazo de los motores a dieses, equipos pesados como los que utilizan la industria minera, camiones que realizan trayectos

Pero no podemos perder de vista que el hidrógeno es un insumo importante en la industria, más allá de su uso energético, y eso implica que el hidrógeno verde también debe ser impulsado como insumo en la industria química y metalúrgica.

¿Qué novedades se esperan?

En Argentina tenemos todo lo que se necesita para producir hidrógeno en cantidad y a costos muy competitivos. Esto último es muy importante porque todo parece indicar que el hidrógeno será un commodity a partir de 2030, es decir habrá una demanda y una oferta global. Por eso es importante que Argentina se prepare para esta nueva frontera tecnológica que se está abriendo.

Para aprovechar nuestra potencialidad hacen falta dos cosas. Por un lado, continuar con nuestra descarbonización de la matriz eléctrica, procurando que la eólica y solar vayan reduciendo sus costos aún más en nuestro país. Todavía Argentina tiene costos altos respecto de otros países en la generación renovables y eso tiene que ver con el contexto marco de la economía. Eso tiene que ir resolviéndose, de otro modo, no tendremos costos competitivos al nivel que nuestros recursos naturales permitiría.

Lo segundo es generar las condiciones para que el sector local de I+D, así como el sector privado, comiencen a ganar impulso en este terreno. Ya se puede ver que tenemos un movimiento muy interesante en esta materia con un actor que puede ser determinante como es Y-Tec, la empresa tecnológica de YPF. También vale señalar como pasos dados en este terreno a iniciativas como la de la empresa Hychico, en Comodoro Rivadavia, y aún más atrás, el proyecto pionero de Tipo Truncado, con la labor en torno a la Asociación Argentina del Hidrógeno.

Argentina tiene recursos humanos y naturales como para ser un actor relevante en el mercado global del Hidrógeno.

¿Cómo se vincula con el desarrollo de energías renovables?

Por mucho tiempo se estimó que el hidrógeno sería la tecnología que permitiría cerrar el ciclo en la transición energética a partir de 2040 en adelante, hoy los costos que están teniendo las renovables nos permiten pensar en adelantar la etapa del hidrógeno. Esperemos que sea así, sería muy bueno para garantizar que podamos reducir emisiones más aceleradamente.

Entonces, las renovables deberán ser las grandes proveedoras de electricidad en una matriz energética que se electrifica más y más, pero también las renovables deben ser las generadoras de electricidad para producir a escala hidrógeno para alimentar al transporte, utilizarlo en equipos de backup de redes eléctricas, como insumo industrial y para productos químicos como fertilizantes.

Todo indica que el hidrogeno verde será un insumo exportable, esto representan un salto de escala en cuanto a la demanda de energía renovable dentro del mercado local como en la región.

¿Estamos a tiempo de desarrollar tecnología o ya perdimos la carrera con otros países?

Es una gran cuestión, y que siempre nos aparece en relación a estos temas. Argentina tiene grandes oportunidades y grandes condiciones naturales. Tenemos que aprovecharlas y para eso, este desarrollo definirá tecnologías y grandes jugadores durante los próximos diez años.

Veo que el hidrógeno está ahora como la energía eólica estaba a inicios de los 90, en ese momento su participación era insignificante pero el despegue era algo previsible y esperable. Es el momento de establecer vínculos estratégicos, dotarnos de los marcos regulatorios apropiados y tener, por sobre todo, continuidad en una política energética e industrial en los próximo años con foco en el hidrógeno.

Yo espero que podamos contribuir a algo de todo eso con la iniciativa legislativa que estamos lanzando, que pueda derivar en lo que llamamos una Hoja de Ruta para el Hidrógeno para la Argentina.

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