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Me resulta paradójico que luego de 12 años de kirchnerismo, ed en los que se supone hubo una reivindicación de la “política”, tengamos un nivel tan alto de exasperación en cualquier discusión de temas que apenas rozan la palabra política. Más bien, lo que hubo en estos años fue una exaltación del maniqueismo y del blanco o negro en el terreno de las ideas y opiniones. Nada más alejado de la “política” que el pensamiento binario y la lógica del “amigo” o “enemigo”.

En estos días volví a escuchar, con mucha intensidad, la voz de mucha gente criticar despiadadamente a ciertos “candidatos” que provinen del mundo del espectáculo o del deporte. Lo dije ya antes, me parece un pensamiento intolerante y elitista.

No tengo, a priori, motivos para señalar que tales “candidatos” representan necesariamente una desagradable improvisación o un superficial acercamiento a lo “público”. Por la experiencia acumulada, tampoco puedo suponer que un candidato que proviene de la militancia política es un portador natural de mayor responsabilidad, ecuanimidad y lucidez en la función pública. No creo que nadie, con una mínima dosis de sensatez, pueda sostener opiniones terminantes en esta cuestión. Se puede opinar, y por cierto mucho, pero de ahí a despreciar la vocación del prójimo por su profesión de origen, habla bastante mal de nuestra “cultura política”.

Written by Juan Carlos Villalonga