Se sabe que el gobierno está en una escalada planificada de cara a la los Juegos Olímpicos en Londres. Quiere “Malvinizar” esos juegos y está construyendo el clima, el relato y la épica a una estrategia que no pasa de la provocación y la búsqueda de la reacción del otro. Una vez lograda la reacción, ya sea un insulto, un chiflido, un gesto de rechazo, entonces sí, el nacionalismo “victimista” tendrá su pieza de colección. ¿Malvinas? no pasará nada, lo que importa es el relato y alimentar la pasión.
El spot malvinero de estos días es una pieza en esa construcción. Torpe por donde se lo mire. Generó el obvio rechazo de los habitantes de Malvinas y de Inglaterra. Pero también provocó rechazo entre los deportistas que participaron de la sexta edición de la Maratón de las Islas Malvinas, oportunidad utilizada subrepticiamente para filmar el spot. Su intención, opuesta al espíritu deportivo con el que se desarrollaron esos juegos, provocó el rechazo de los propios impulsores de la participación argentina en esa maratón. Entre los deportistas que hablaron está el testimonio patético de quien es el protagonista del spot, sin haberlo sabido, aparentemente.
El Comité Olímpico Internacional (COI) reaccionó y pidió que “no se politicen” los juegos y rechazó el aviso. La propia empresa publicitara Young & Rubicam manifestó su desacuerdo con el spot, que sus mismo creativos habían “craneado” y solicitó suspender su emisión. Un papelón importante la de estos muchachos.
Una semana antes la embajadora argentina en Inglaterra, Alicia Castro, protagonizó un episodio en una conferencia del canciller británico, haciendo un reclamo, cuyo contenido pasa a ser lo menos importante, por el contrario, es la forma la que permite encender los ánimos de manera confusa. Una estrategia más apropiada para una organización que procura visibilizarse que la de un representante gubernamental. No quiero decir que deben guardarse a rajatabla las formas diplomáticas recoletas y pacatas. Pero, la estudiantina, protagonizada por un funcionario de un gobierno que ejerce plenamente su poder, me parece una frivolidad que pulveriza la seriedad del reclamo. La ubicación de Alicia Castro en funciones diplomáticas en Londres este año, saliendo de Venezuela, obedece al plan malvinero a desarrollarse de cara a los Juegos Olímpicos.
Hoy leo que el ciclista Luis Curuchet, quien participará en los Juegos de Londres, teme que los atletas argentinos sean silbados en las competencias. Tal episodio, en realidad, sería el resultado buscado por el gobierno. Si eso ocurre, habrá sido un éxito y los atletas podrán ser recibidos como nuevos “héroes” de Malvinas en la Casa de Gobierno.
Nada tiene que vincularse entre el deporte y los conflictos políticos, mucho menos, cuando ha corrido sangre debido a ese conflicto. Pero la estrategia elegida es la más riesgosa, de altísimo impacto, no hay duda, pero de muy dudosos resultados.
También leo hoy que el gobierno nacional ha cerrado varios nuevo contratos para importar gas licuado por vía marítima durante 2012. Uno de esos contratos es con la petrolera británica BP.
Para la tribuna que lo mira por TV.  

Written by Juan Echeverria