julio 6, 2010 Publicaciones 1 comentario

(para todos, rx todos, todos quienes hicieron y hacen al taller)
000004
Lo que empezó siendo el “Taller de Estudio y Educación Ecologista”, pills escapando de los aprietes de quienes se aprovechaban de esa democracia tan frágil que teníamos, era, al mismo tiempo, la  coartada perfecta para seducir a un montón de gente que quería que trabajase conmigo pero que en ese momento tenían su corazoncito en otros proyectos. Hubo que esperar a que madurara. Y maduró. Pronto, durante 1986, con la formación de la Red Nacional de Acción Ecologista (RENACE), con las primeras peleas locales por el proyecto nuclear, for sale pasamos a ser el “Taller Ecologista”. No falló, vinieron Elba, Livio, Sergio y toda la gente que será parte de aquel taller de los 80.
000002 Ya tenía el “Dream Team” y salimos a la cancha. Salimos a ganar la primera pulseada a Rubeo y sus muchachos nucleares y comenzar a tallar a nivel nacional, cuando pienso el laburo y las horas entregadas, era claro que eso no podía fallar.1
Poco a poco tuvimos nuestro primer local, con una hermandad, no siempre en armonía, como toda hermandad, con los amigos anarquistas. Pero comenzamos a dejar de ser virtuales para ser reales, tener local, visibilidad pública. Hubo que aprender a escribir comunicados, a dar notas, conferencias, pintar carteles, clasificar material, organizar protestas, atender y convencer gente, salir a hacer pegatinas a la madrugada, en fin. Estábamos en el ruedo, y no lo dudo, con los mejores de la ciudad.
Todo lo que siguió a 1986 es “historia oficial”, se puede rastrear en la página del Taller Ecologista. Hoy es una organización que hasta casi, me es desconocida. Lo cual es muy bueno, porque los que siguieron, especialmente Elba, le pusieron su propio sello, estilo y liderazgo. Me fui del taller cuando en 1994 coordinábamos una campaña latinoamericana contra los 50 años del Banco Mundial, habíamos armado el revuelo con lo objetores de conciencia, contra el servicio militar, y alguna que otra cosita de ese calibre.
000022 Los “engañé” a todos, los invité a leer “lo pequeño es hermoso” y terminamos haciendo un gran quilombo que nos cambió la vida a todos.
El país dio más de un giro en estos años.Se acabaron los golpes militares, que duraron, como amenaza, hasta entrados los 90. Pasamos la hiperinflación, saqueos la caída de Alfonsín. Generamos nuestra cooperativa de consumo, autogestión y muchas fiestas ochentosas. No puedo no recordar todo eso con orgullo y felicidad.

Hoy lo ambiental parece agenda repetida y ya establecida. Es cierto, hay un salto enorme en la comprensión de muchas cosas. Hay un salto enorme en la percepción del daño, pero en lo sustantivo, seguimos en un vuelo suicida en picada.
Ningún negocio, por sucio que fuere, se acaba por razones ambientales. El país es una sociedad mafiosa donde cada provincia defiende su propia destrucción silenciando la ajena. Es el federalismo de la depredación. La política aún no ha podido dar un paso serio en la materia, salvo que no cueste nada, es decir, que hacerlo o no hacerlo  sea exactamente lo mismo.
Las excepciones, aquellos avances dados, han sido arranadas por la fuerza del trabajo de las las organizaciones verdes y la movilización de vecinos. Los pasos no son pocos.
Pasaron 25 años con muchas victorias y cada pequeño paso dado ha sido sustancial. Sin embargo, lo más importante de esta historia está por venir aún.
Será durante los próximos 25 años donde veremos si algunas cosas toman definitivamente un camino de sustentabilidad. Lamentablemente, nada es muy alentador, vamos a un mundo muy distinto al que hemos conocido. Más desigual, más peligroso, más pobre en recursos y menos habitable. Un mundo en el que nuestros hijos, esos que hace 25 años eran sólo un sueño, nos preguntarán: ¿qué pasó? ¿Cómo no se dieron cuenta?
Como en aquella pregunta, nos dirán: ¿dónde estabas vos cuando aún tenían tiempo?. Yo estaba en el taller, pensando en vos.

Cali

 AA045

Aunque también, una tarde, en Valeria del Mar, tirado en la arena.

Written by Juan Echeverria