Junio 18, 2017 Publicaciones 1 comentario

Ahora que se calman los ánimos, baja la espuma y la información fluye con mayor tranquilidad, quiero hacer algunos comentarios referidos a la supuesta “eliminación de las pensiones por invalidez”.

En primer lugar, se trató básicamente de una maniobra para sembrar preocupación en la sociedad, alimentar la idea de que la política social de Cambiemos es de total abandono de los más necesitados, generando desánimo y desconcierto.

Desconcierto que, en un primero momento, sufrimos todos. Para los que somos parte del oficialismo nos toma de sorpresa y nos lleva a procurar inmediatamente conocer qué es lo que ocurre, consultar con los funcionarios del área y tener las precisiones que se necesitan para responder a la demanda social y, si fuese necesario, corregir lo hecho.

Apenas uno comienza a informarse sobre los fundamentos de las denuncias descubre que se trata de otra campaña, fundamentalmente a través de redes sociales, de las que casi semanalmente se lanzan. Casi con una periodicidad perfecta, se suceden una tras otra, algunas son absolutamente falsas, otras se basan en alguna situación irregular, como puede ser la baja incorrecta de una pensión. La irregularidad o el error es inmediatamente utilizado para extrapolar a la “eliminación masiva de pensiones” o aseveraciones similares y de allí pasar a calificaciones generales sobre la gestión del gobierno. Patrañas que se caen a los pocos días,  nadie se hace responsable y a la semana siguiente se sucede otra denuncia, olvidando la fragilidad de la anterior.

La dinámica de estas denuncias es la que llamé  como “escandalismo” en una nota previa en este blog. La lista de las campañas de la ciber-militancia en redes sociales hechas con la lógica antes descripta es abundante y arrancan desde diciembre de 2015 y, en algunos casos, toman ribetes desopilantes, como las protestas protagonizadas por un grupo de artistas hace pocos meses atrás. Esta dinámica no debe sorprendernos demasiado ya que el populismo ha encontrado en la “posverdad” un modo muy eficaz de agitar a la opinión ciudadana. (1)

Algunos puntos importantes para tratar de poner en claro algunos conceptos sobre la reciente controversia sobre las pensiones por invalidez.

Un ejemplo de la campaña realizada a través de las redes sociales. Una denuncia sin sustento pero con un alto impacto emocional.

  • La primera, es absolutamente falso que el gobierno está pensando en eliminar las pensiones o reducir la atención a las personas con discapacidad y sus familias. No existe medida alguna que vaya en esa dirección.
  • La segunda es que, si alguna familia siente que ha sido excluida erróneamente del beneficio, tiene derecho a ser escuchada y que existe una línea gratuita específica para eso (0800-222-3294). Esta posibilidad estuvo disponible desde siempre.
  • La tercera es que las pensiones por invalidez son uno de los componentes del Plan Nacional de Discapacidad anunciado recientemente, el primer plan integral de discapacidad de la historia del país, en el cual se reformarán y ordenarán los programas existentes y se trabajará para ofrecer un acercamiento integral al tema.

 

Es falso, entonces, que el gobierno esté eliminando las pensiones por invalidez, que hoy son más de un millón. Está en plena vigencia el mismo sistema y los mismos criterios que había cuando comenzó el gobierno de Cambiemos y se siguen sumando personas todos los meses.

Todos los meses también hay bajas administrativas, porque hay beneficiarios que se jubilan (y pasan a recibir un beneficio mayor) o consiguen un empleo en blanco o, también, lamentablemente, porque fallecen, entre otros criterios que se vienen aplicando desde hace muchos años. De hecho, en 2015 no gobernaba Cambiemos y se dieron de baja 168.000 pensiones, muchas más de las que se dieron de baja el año pasado. Desde diciembre de 2015, y continuando el trabajo que venía haciéndose en la gestión anterior, la Comisión Nacional de Pensiones Asistenciales genera altas y bajas en el sistema todos los meses, cumpliendo la ley y cuidando a quienes más lo necesitan.

Son muchas las denuncias que pudieron conocerse sobre la mala instrumentación de estas pensiones y el mal uso que se hizo de las mismas. Esto es representativo de la necesidad de la revisión y mejora en todo la administración del sistema de pensiones.

Otro concepto importante es que la pensión por invalidez fue pensada con dos requisitos: 1) que exista una discapacidad tal que le impida al beneficiario tener un empleo, 2) que exista una situación de vulnerabilidad social. Los dos criterios deben estar presentes para otorgar el beneficio, al menos en teoría.

La reglamentación que establece estos criterios rige desde 1997 y no se ha modificado. Las bajas efectuadas se deben exclusivamente a incompatibilidades e irregularidades detectadas en las revisiones periódicas que se realizan de acuerdo a los criterios que establece la ley.

El objetivo del Gobierno es terminar con la ayuda social de manera clientelar. Se procura que la plata de la ayuda social vaya a quienes la necesitan y a quienes la tienen que tener. En este caso, justamente, se puede constatar que durante muchos años se había hecho un uso político de las pensiones por invalidez, que habían generado clientelismo. Se trata de ir reconstruyendo un Estado transparente, eficiente y que utiliza los recursos públicos de manera verdaderamente solidaria. Es inexplicable quienes bajo supuestas banderas de compromiso social defiendan un sistema corrupto e injusto.

En todos los casos en que se hayan cometido errores, como dije antes, está abierta la posibilidad de comunicarse y reveer la situación si es que se dio una baja que no debió ocurrir.

Carolina Stanley (Ministra de Desarrollo Social) : “Están queriendo hacer una utilización política y de generar pánico en la gente. Nosotros en un año y medio hemos demostrado que, no solo no dimos de baja ningún plan, sino que hemos dado más planes y hemos trabajado sobre todas las ayudas y acompañamiento que han requerido las familias más vulnerables. El de este Gobierno este año es el gasto social más grande en porcentaje del PBI de toda la historia del país”.

Las pensiones no contributivas son una herramienta establecida por ley para acompañar a grupos vulnerables o especiales. Hay cuatro tipos de pensiones: 1) a las personas incapacitadas en forma total y permanente, 2) a las madres de siete o más hijos, 3) la pensión a la vejez, que está siendo reemplazada por la nueva Pensión Universal al Adulto Mayor, y 4) las “pensiones graciables” que entregó el Congreso. Estas cuatro categorías suman alrededor de un millón y medio de personas, de las cuales alrededor de un millón son pensiones por invalidez.

Independientemente de esto se ha encontrado que, como sucedió en otras áreas del gobierno, durante los últimos años se desvirtuaron los requisitos de otorgamiento de pensiones. Entre 2003 y 2015 la cantidad de pensionados se multiplicó por cinco, de 300.000 a casi un millón y medio.

Hoy se publica en Clarín una columna de Gonzalo Abascal en donde señala, con bastante agudeza, que luego de episodios como el de las pensiones, el gobierno debe ocuparse, entre otras cosas, de dar a los innumerables excesos y abusos la suficiente visibilidad pública para que al momento de intervenir no sólo nadie dude de la legitimidad de las políticas, sino que su ejecución se convierta en un reclamo masivo. Asegurar, al fin, y si no resulta demasiado complejo, que primero se conozcan las razones que justifican una decisión, y no los errores que la invalidan”.

Entonces, por supuesto que los errores deben ser subsanados y es correcto señalarlos. Pero montar sobre esto un escándalo, que desde el vamos, todos  sabemos que no tiene sustento alguno, me parece que es un modo de hacer política muy artero y manipulador de la opinión pública. Las pensiones por invalidez tienen un fin específico y bien delimitado por la normativa vigente, por lo tanto no deben utilizarse desnaturalizando su propósito, esto significa que fondos que deben ser destinados a un objetivo no se desvíen a otro. Eso es recuperar al Estado.

Cali

(1) Posverdad o mentira emotiva es un neologismo que describe la situación en la cual, a la hora de crear y modelar opinión pública, los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales. En cultura política, se denomina política de la posverdad (o política posfactual) a aquella en el que el debate se enmarca en apelaciones a emociones desconectándose de los detalles de la política pública y por la reiterada afirmación de puntos de discusión en los cuales las réplicas fácticas -los hechos- son ignoradas. La posverdad difiere de la tradicional disputa y falsificación de la verdad, dándole una importancia “secundaria”. Se resume como la idea en “el que algo aparente ser verdad es más importante que la propia verdad”. Para algunos autores la posverdad es sencillamente mentira, estafa o falsedad encubiertas con el término políticamente correcto de posverdad que ocultaría la tradicional propaganda política y el eufemismo de las relaciones públicas y la comunicación estratégica como instrumentos de manipulación y propaganda. (Wikipedia: Posverdad)

 

Written by Juan Carlos Villalonga