septiembre 6, 2015 Publicaciones No hay comentarios

Este texto es uno de los capítulos de “Carbón: combustible para el Cambio Climático”, nurse un informe que realicé para Greenpeace en el año 2009. El informe completo puede verse aquí.

 

El 13 de junio de 2004 se produce la tragedia que terminó con la vida de 14 mineros. “Era un peligro latente que veníamos denunciando desde hace doce años”, denunció el secretario de ATE de Santa Cruz, Alejandro Garzón. Los operarios quedaron atrapados por el derrumbe generado tras un incendio en una de las galerías, a unos 600 metros de profundidad y varios kilómetros de distancia de la salida principal. Todas las autoridades imaginables se hicieron presentes: el gobernador provincial, Sergio Acevedo, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, el secretario de Minería, pills Jorge Mayoral y el propio Presidente de la Nación, Néstor Kirchner.

El incendio que provocó el derrumbe comenzó alrededor de las 22 del lunes 13 en una de las galerías de la Mina 5, a unos siete kilómetros de la salida principal. Según informó el Secretario de Producción del municipio de Río Turbio, el fuego se produjo “por una fricción de la cinta transportadora del mineral”. El siniestro ocurrió en momentos en que se estaba realizando un cambio de turno de empleados: un grupo de cincuenta mineros ingresaba a bordo de un camión. Según contaron algunos de los sobrevivientes, el vehículo chocó contra una columna. En pocos minutos, el fuego volvió intransitable el sector debido a la falta de visibilidad y de oxígeno, según describieron los mineros que lograron salir. “Hay muchos compañeros que se han caído, que no los pudimos levantar”, relató, cargado de angustia, uno de los sobrevivientes. Otro contó: “Tuvimos que salir agarrados de la mano. Salíamos tanteando las paredes”. Si bien los cascos que tenían puestos llevaban linternas incorporadas “con el humo intenso esa luz no servía”, detalló. Caminaron a oscuras, en medio de la humareda, unos cuatrocientos metros hasta la salida, lo que les demandó más de dos horas y media.

· El 13 de junio se desató un incendio en la mina de carbón de Río Turbio. El fuego provocó derrumbes en las galerías entre la Unión 9 y la Unión 12, y el humo se esparció rápidamente por las galerías del yacimiento.

· Fue la peor tragedia en 60 años, desde que se inició la producción. Un camión que estaba en el interior rescató a 50 operarios, pero la dificultad para conducir en medio del humo provocó un accidente en el interior de la mina. Ahogadas y extenuadas, 37 personas pudieron escapar a pie y aparecieron en el chifón 7.

· Ese día, 14 operarios murieron. Las pericias médicas indicaron que las muertes se produjeron inmediatamente.

· El equipo de rescate, compuesto por más de 30 personas, demoró seis días en hallar los cuerpos sin vida, que en algunos casos estaban 7 kilómetros adentro de la montaña.

“El incendio desató la tragedia” (La Nación, 13/11/04)

Según lo hiciera público el diario Página/12, el 17 de junio de 2004, un informe oficial aseguraba que el yacimiento tiene un índice de siniestralidad que duplica el promedio. La Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT) detectó que la mina “tiene un índice de accidentalidad que duplica el promedio estimado para la actividad minera”, según reveló a Página/12 Carlos Rodríguez, gerente general de la SRT.

El índice de accidentalidad mide la relación entre el número de accidentes y el de trabajadores de la empresa. Para la actividad de “minería y canteras” el índice promedio es de 59,2. En la explotación del Yacimiento Carbonífero de Río Turbio es de 123,8, lo que significa que allí “ocurren muchos más accidentes que los estimados para el tipo de actividad”, señaló Rodríguez.

Cuando una empresa supera el 10 por ciento del índice promedio establecido para su rubro, la SRT la ubica dentro de lo que se denomina “grupo testigo”, por el cual obliga a la ART a cargo de la cobertura de los trabajadores a implementar un plan especial de reducción de la siniestralidad. Eso ocurrió ese año 2004 con el yacimiento de Río Turbio. La ART de la mina es la empresa “Responsabilidad Patronal”[1].

El accidente del 13 de junio de 2004 no fue el primero en el yacimiento de Río Turbio.

El 24 de mayo de 1949 hubo una explosión en el interior de la mina de Río Turbio y quedaron aislados seis mineros, los que, a pesar de las tareas de salvamento, fallecieron. Eran trabajadores de entre 21 y 26 años.

Luego de la pertinente investigación de aquel entonces se reconoció como causa del accidente el encendido de un fósforo por parte de uno de los mineros, el que, al tomar contacto con el gas grisú, produjo la explosión.

En aquel año, el 30 de agosto, se produjo otro hecho trágico. Esta vez fue en Malargüe, Mendoza, en la mina de carbón Los Castaños hubo una explosión, según se presumió, por la inflamación de grisú. En esos momentos, unos 70 hombres trabajaban en la mina; nueve de ellos murieron.

El complejo minero de Río Turbio fue escenario desde su creación, en 1942, de varios accidentes, aunque los más trágicos ocurrieron durante la década del 70. En 1975, 13 personas murieron por una explosión en la mina cuatro, un año después fueron 12 los fallecidos por una explosión en la mina tres y, en 2000, tres personas quedaron atrapadas en la mina cinco”.

(La Nación. “Desde su creación, en 1942, murió una veintena de trabajadores. http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=610729)

Los sobrevivientes fueron trasladados al Hospital General de Río Turbio, y al San Lucas, de la vecina localidad de 28 de Noviembre. Llegaron intoxicados con monóxido de carbono, algunos agotados físicamente, pero ninguno con un cuadro de gravedad.

El secretario general de ATE Río Turbio, Raúl Wanso, señaló que la tragedia ocurrió “por falta de inversión y controles” estatales. “Era un peligro latente que veníamos denunciando desde hace 12 años”, señaló el secretario de ATE de Santa Cruz y destacó que “la desinversión que hubo en esta mina desde que fue concesionada fue tan grande que no estaban dadas las mínimas condiciones de higiene ni seguridad para los trabajadores”. El secretario de Producción de Río Turbio reconoció que “la tecnología que utiliza la mina está atrasada 20 años”.[2]

Si bien las causas de la tragedia tienen su origen en el estado de abandono de las instalaciones y la falta de mínimas condiciones laborales, ambientales y de seguridad para realizar su explotación, de manera inmediata a la tragedia se inició en la Justicia Federal de Santa Cruz una investigación para evaluar las actuaciones de las autoridades durante la tragedia.

Luego de ocurrido el accidente presentó su renuncia el interventor de Yacimientos Carboníferos de Río Turbio, Esteban Loncaric. El 23 de junio de 2004 el PEN con el Decreto N°810/04 designa como nuevo interventor a Daniel Roman Peralta, el actual gobernador de Santa Cruz.ycrt2

La dimisión del ex interventor Loncaric se produjo pocas horas después de que el presidente Néstor Kirchner recibiera al intendente de Río Turbio y a una delegación de mineros del yacimiento. Durante el encuentro, los representantes de los trabajadores presentaron los mapas y la investigación realizada sobre la evacuación, responsabilizaron directamente a los encargados de seguridad de la mina y reclamaron la remoción íntegra de la cúpula gerencial del yacimiento. Peralta, quien era presidente de la bancada justicialista en la Legislatura provincial, se desempeñó durante casi una década al frente de la Subsecretaría de Trabajo de la provincia durante la gestión de Kirchner como gobernador.

El accidente, lejos de imponer racionalidad y mesura en los anuncios respecto de la viabilidad de la producción de carbón, hizo que diversos funcionarios provinciales y nacionales, junto al Presidente de la Nación, promovieran una nueva e improvisada política para Río Turbio: la inmediata construcción de una usina a carbón, la Central Termoeléctrica de Río Turbio (CTRT).

En octubre de 2004 el proyecto de la usina ya estaba lanzado: De Vido firmó un protocolo de entendimiento con la República Checa y la central sería construida por la empresa Skoda por adjudicación directa.


[1] Página 12 “Llega la hora de investigar la tragedia”, 17 de junio de 2004. http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-36822-2004-06-17.html

[2] Las citas y principales referencias de los párrafos anteriores pertenecen a la crónica realizada por el diario Página/12 del 16 y 17 de junio de 2004.

Written by Juan Carlos Villalonga