noviembre 10, 2017 Sala de Prensa No hay comentarios

En una entrevista para Energía Estratégica, el Diputado Nacional de Cambiemos, Juan Carlos Villalonga, analiza la COP23 y el cimbronazo que la baja de Estados Unidos puede ocasionar en la recaudación del Fondo Verde para Clima, la Contribución Nacional Determinada (NDC) argentina y los impactos que tendrá la regulación de la Generación Renovable Distribuida a nivel nacional. Por otra parte, ¿qué rol jugarán los vehículos eléctricos?

 

¿Cómo palpita este COP23 con una nación como Estados Unidos afuera?

Bueno, Estados Unidos no está formalmente fuera del Acuerdo de París, eso, si se cumplen todos  los pasos formales, recién ocurrirá en el 2020. Ahora bien, eso no quita que la actitud de esa delegación puede ser muy obstructiva en estas negociaciones. Hay muchas expectativas para descifrar cuál es la actitud de los Estados Unidos durante la COP23. Quizás ese sea uno de los datos relevantes que esta COP registrará, el papel que juega Trump en Bonn.

Esto es muy importante porque determinará el tono que tendrá el próximo año, que es un año clave para las negociaciones climáticas. A finales de ese año debería producirse una tendencia masiva a la reconsideración de las ambiciones propuestas por las NDC, fundamentalmente de los países industrializados. Veremos si las COP23 genera un buen clima para que durante 2018 suceda eso o no.

También recordemos que el año próximo se realizará en Buenos Aires la reunión del G20, dependerá del clima que emerja de la COP23, si tendremos buenas expectativas para esa reunión. El mal humor que Trump pueda generar repercutirá en el clima que rodeará la reunión del G20, donde el debate climático no estará ausente.

Además, un área donde el papel esperado de los Estados Unidos es muy importante es como aportante al Fondo para el Clima, para ayudar en los esfuerzos de mitigación y adaptación de las economías más frágiles. Ese es el punto donde Trump fue más enfático a la hora de rechazar el Acuerdo de París. Este es el punto que yo miraría con más atención. En buena medida la suerte del Acuerdo se juega en el flujo de fondos que debe generarse.

¿Y qué balance hace sobre la NDC presentadas por Argentina?

Argentina hizo lo correcto, hacer una revisión metodológica de la NDC presentada por el gobierno anterior. Para que lo presentado esté correctamente calculado  y bien fundado.

Ahora, no tengo dudas que los objetivos de mitigación de Argentina, como las NDC hasta ahora presentadas por casi todos los países, deben ir hacia objetivos de mayor ambición.

La brecha que existe entre las emisiones comprometidas y las necesarias para cumplir con el objetivo de 2°C es muy grande. Ya doy por perdida la posibilidad de cumplir con el objetivo de 1,5°C. Esa es la cruel realidad de la que nos vamos arrepentir dentro de algunos años.

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Hay sectores que señalan que el Gobierno sigue apostando fuertemente por los hidrocarburos, más allá del desarrollo de las renovables a través del Programa RenvoAr. ¿Qué consideraciones hace al respecto?

No es cierto. El Programa RenovAr está recuperando aceleradamente el tiempo perdido por Argentina en esta materia. Tenemos una demora de unos 20 años en poner en marcha el sector de las renovables. La verdad que se está realizando un esfuerzo difícilmente superable. Se está en línea con el cumplimiento de la meta de alcanzar el 20% de renovables en la matriz eléctrica en el 2025. Es muy difícil acelerar ese proceso.

Ahora dicho esto, la verdad que hay que acompañar ese crecimeinto con otras fuentes para satisfacer la demanda energética creciente. Entonces, el menú de fuentes convencionales debe diseñarse con cuidado. Por ejemplo, es mucho más sensato introducir gas en esa matriz que otras fuentes convencionales, por su flexibilidad futura para adaptarse al ingreso masivo de las renovables, que son variables por su naturaleza.

Alguna gente cree que es incompatible el desarrollo de las renovables con el gas, pero las renovables hoy ocupan el 3% de la electricidad, no acompañarlas con gas significa que incrementamos el uso de combustibles líquidos o carbón, o hacemos más represas o más nucleares. Hay que entender el conjunto.

Respecto del gas, hay también que entender que ese gas lo importamos o explotamos yacimientos locales, es decir, Vaca Muerta. Decisiones complejas todas.

¿Cómo cree que impactará una normativa como la de Generación Distribuida a reducir emisiones?

La generación distribuida es un complemento necesario para cumplir con objetivos de ingreso masivo de renovables, al igual que la eficiencia energética. Yo veo a ambas cosas de manera conjunta, porque hace a mejorar la ecuación del lado del consumo.

Las renovables deben crecer a valores muy importantes durante los próximos 30 años, para alcanzar el objetivo del 100% para el 2050. Es en ese marco donde la generación distribuida es absolutamente necesaria.

¿Y en el corto plazo?

En el corto plazo tendrá un impacto fenomenal en la ciudadanía porque mostrará a las renovables de manera muy cercana y amigable con los usuarios, la ciudadanía.

Es quizás la expresión más revolucionaria de las renovables, estamos en un proceso acelerado de transformación del sector de la energía eléctrica, la generación distribuida será el catalizador de esos cambios.

Dentro de este rubro, a mí me gusta incluir la energía solar térmica, un actor de enorme importancia también, a veces suele verse como la hermanita pobre de las renovables. Para nosotros, que consumimos mucho gas para calefaccionar, es esencial. Además de la enorme ayuda que es para muchos que no tienen red de gas y pagan precios carísimos para calentar agua. Espero que pronto tengamos normativa y programas muy agresivos de despliegue de esta tecnología.

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Sobre vehículos eléctricos, ¿considera que es hora de impulsar un proyecto en ese sentido? 

Para la Argentina, el esfuerzo a hacer es mejorar el transporte público, prepararlo para lo que se viene.

Electrificando los ferrocarriles, como se está haciendo, y diseñando el  transporte público automotor a modalidades más eficientes y preponderantes en el ámbito urbano, es el caso del Metrobús.

Acá hay mucha ansiedad, pero la verdad que el driver fundamental es el rol de las automotrices, ellas están teniendo el liderazgo y son los países más desarrollados los que pueden acelerar el proceso, no es un rol donde Argentina vaya a mover la aguja.

No digo que no debemos hacer nada, señalo que el mercado automotor internacional ya está en un proceso de electrificación que se verá a partir del 2020 también en Argentina. El auto eléctrico será el actor que irrumpe en materia de movilidad en la próxima década.

Argentina debe pensar seriamente qué sucederá con las industrias vinculadas al sector hidrocarburos, como refinerías y enclaves petroleros, que irán perdiendo empleos paulatinamente. A mí me preocupa más eso, la movilidad eléctrica ya es algo que tiene su propia dinámica.

Me preocupa mucho más cómo desde el Estado Nacional y desde las provincias afectadas se diseña una transición económica y social para adecuarse a la transición energética que habrá que hacer. Ese es el rol del Estado. Los autos eléctricos yo se los dejo a la Volswagen o Toyota. Sé que esto puede sonarle mal a algunos, pero  a mí me preocupa el impacto económico de lo que se viene, hay sectores y regiones que van a perder y hay que decirlo, no esconderlo, de otro modo es esconder problemas y no afrontarlos ni solucionarlos. Lo siento, nunca fui de esconder los problemas.

 

Energía Estratégica

8/11/17

Written by Juan Carlos Villalonga