IMAG0387 Frecuentemente reviso algunos cajones y la biblioteca para retirar libros, search revistas e informes que contienen información acerca de distintos tópicos que hacen al estado del mundo: desde la expansión del HIV, los gastos en armamentos, emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, crecimiento del mercado de paneles solares o el acceso al agua potable. En fin, lo que uno podría llamar los signos vitales del planeta y la sociedad. Por dónde marchan las cosas y cuáles son las tendencias a corto y mediano plazo.

Suelo retirar esas publicaciones una vez que ya tienen 10 años de antigüedad. Por razones de espacio y porque la información ya es entonces obsoleta.

Mucha de esa información hoy la bajo de internet y se trata simplemente de eliminar archivos si ningún tipo de miramientos. Cuando se trata de libros y papeles es inevitable pegarles una mirada antes de que vayan a la caja de papeles sin uso.

Hace unos días comencé a dar de baja una serie de libros. Lo primero que me hicieron recordar es que muchos de ellos provienen de la época del “uno a uno”, medicine época en que era posible comprar libros importados o fuera del país fácilmente (no sólo whisky caro!) En esa rápida mirada pude recordar las cosas que pensaba y percibía en el momento que los leí. Las cosas no estaban bien hace un poco más de diez años, ni tampoco iban por el buen camino. Pero había un margen por donde suponer que era posible torcer la realidad. Ya era un margen estrecho.

Esa información provista, mayoritariamente, por entidades como el Worldwatch Institute y otros similares, no era información para quedarse tranquilo ni mucho menos. Siempre recuerdo la frase que alguna vez alguien dijo, e hice mía, “qué es ser ecologista?, un optimista bien informado”. A pesar que nada indica que vayan a salir bien las cosas, a pesar de las malas noticias que hay a montones para el que mira lo que pasa más allá del marketing y la publicidad, “tenemos el deber de la esperanza”.

Sucede que cuando veía algunos gráficos y curvas y las comparo con la situación actual, es como ver los análisis de un enfermo terminal a medida que se acercan sus días. Disculpen que pueda parecer catastrófico. Nunca lo he sido ni lo soy ahora. Sólo lean.

Quiero señalar sólo un caso, un signo vital, que será el parámetro que nos acompañará obsesivamente por bastante tiempo, muy probablemente, toda la vida de los que puedan leer esta nota. La evolución del Cambio Climático.

Hace diez años era posible imaginar que, en 1997, luego de haberse firmado el Protocolo de Kioto, habíamos dado un muy pequeño paso, pero un paso en la dirección correcta al fin. Más de diez años después ese paso no se ha concretado y todavía titubeamos en dar el próximo.

Si uno compara las chances que teníamos a finales de los ´90 para conducir el desarrollo global hacia un sendero de emisiones de gases de efecto invernadero que pudiera poner al cambio climático en un límite razonable, ahora nuestras chances son infinitesimales y más que un sendero, es un hilo cada vez más delgado, y que nos estrangula.

Hemos perdido el tiempo y agravado el problema. Ahora estamos atravesando momentos decisivos. Lo lamento, ni Kirchner ni Carrió ni Macri lo van a decir con todas las letras. Los Argentinos no somos grandes culpables de lo que pasa, pero eso no nos exime de ser conscientes de lo que ocurre y actuar en consecuencia en el plano que corresponda. Cuando lo hacen, mayoritariamente, son gestos inconducentes e irrelevantes, como el recientemente hecho en la “hora del planeta”, lo siento decirlo, porque en él participó gente que aprecio, pero lejos de acercarnos al núcleo grave de la situación, adormece con gestos que llevan tranquilidad donde no la debe haber.

Aclaro que no escribo sobre estos temas en este blog porque mis opiniones se manifiesten en sobreabundancia en oIMAG0388tros sitios. Pero aquí vale esta preocupación personal e íntima.

Algunos datos: con las emisiones de gases de efecto invernadero desde la revolución industrial para acá, la temperatura promedio global de la Tierra se ha elevado ya en 0,7 grados. Muy poco, pero suficiente para percibir los múltiples cambios que ya existen. Por razones de la inercia en reaccionar del sistema climático, con los gases ya presentes en la atmósfera emitidos en las últimas décadas, la temperatura promedio se elevará a 1,5 grados, eso es inevitable, así dejemos de emitir desde ahora, es decir dejemos de consumir petróleo, gas, carbón, dejemos de deforestar, etc. Todo eso desde este minuto.

Aquí empiezan los problemas. Una elevación de la temperatura global entre 1,5 y 2 grados es muy complicada y grave. Sucederán cosas graves desde el punto de vista de los ecosistemas y las economías que ellos sostienen. Tan solo pegar una ojeada aquí.

Desde hace años se ha asumido que pasar los 2 grados es un límite moral del cual no podemos admitir atravesar. Con esa temperatura, la cantidad de víctimas será de proporciones y el planeta mínimo que le dejamos a nuestros hijos es una miseria del tamaño del egoísmo de nuestros tiempos.

Entonces en un intento desesperado para no sobrepasar ese límite (2 grados) debemos pensar qué es todavía posible de hacer en los próximos años. Lo que sigue es un gráfico que muestra en curva roja la evolución de las emisiones por consumo de combustibles fósiles tal como van las cosas hoy día, la tendencia. Esa curva llevará la temperatura global más allá de los 3 grados y quizás 6 antes de final de este siglo. Un mundo en el que vivirán, insisto, los chicos de hoy,y por supuesto, sus hijos. No es tanto tiempo.

La curva negra muestra la evolución de las emisiones de 1850 hasta el día de hoy y el sendero de emisiones posibles que deberíamos seguir si quisiéramos que nos mantengamos debajo de los 2 grados y luego comenzar, en el largo plazo, a bajar la temperatura a 1 grado, y quedarnos allí, en uno o dos siglos.

Dibujo

Para entender lo que significa la curva negra. En primer lugar deberíamos antes del año 2015 haber estabilizado las emisiones globales, es decir que lleguen a su máximo y no crezca más. NO sólo eso, comiencen a decrecer. Es como intentar detener un tren a toda velocidad en 100 metros. Si no lo hacemos con cuidado y como corresponde, no lo vamos a detener, o será a costo de un golpazo de todos los que estamos ahí arriba.

Luego debemos empezar una curva descendente, que se ha ido haciendo cada vez más abrupta en la medida que el tiempo sin acción se nos fue de las manos, hasta llegar al año 2050 con una reducción de esas emisiones cercanas a cero… si cero dije. No más nafta, no más gas, no más joda.

Luego, sólo actividades que absorban con cierto grado de seguridad gases de invernadero de la atmósfera, para comenzar a enfriar el partido.

Se puede?…

Miro el “Vital Signes” de 1997 y dice

“Irónicamente, cuanto más tiempo se espera para comenzar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, más difícil y costosa será la transición a una economía de baja dependencia de energía fósil. Sin embargo el mundo está comprometido en los años venideros, a construir un vasto número de plantas de energía fósil, automóviles y edificios, muchos de los cuales estará consumiendo energía de manera inadecuada por muchas décadas. Pero si las políticas cambian hoy, podemos instalar una nueva generación de fuentes de energía limpias y económicas. Es esencial que el mundo industrializado demuestre liderazgo en Kioto, y abrir el camino para que los países en desarrollo puedan crecer, ya que el mayor incremento de la demanda energética estará allí”

Luego, Estados Unidos se retiró del Protocolo de Kioto. Ese acuerdo no fue un instrumento legalmente vinculante hasta el año 2005. China es hoy un mayor emisor que Estados Unidos. Y tenemos casi nada de tiempo.

Dentro de unos meses se realizará la reunión de Copenhague y allí se decidirá que hacer en los próximos, por lo menos, 10 años. Quizás los decisivos. Por eso hay tanta atención. Arriba a la izquierda de este blog pueden ver un reloj que cuenta los minutos y días que falta para esa reunión. Mucho más importante que todas las reuniones de los G20, G7 y operativos clamor en el PJ. La historia recordará del 2009, Copenhague. No la historia de los libros, la recordarán los adultos del 2050, 2080 y 2100.

También por eso, en la columna izquierda del blog hay un link a una página que cuenta los meses que nos quedan antes del 2015, nuestros años para producir el cambio, como para seguir en carrera. De otro modo, bueno, la carrera seguirá, aunque nadie se atreva a decir que esa carrera valga la pena, sólo se tratará de buscar un mal menor (uno que será bastante grande por cierto)

Cali


Written by Juan Echeverria