junio 11, 2010 Publicaciones 1 comentario

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Estoy rumbo a Río Gallegos, treatment Aeroparque, mientras Shakira hace alardes de la flexibilidad de sus articulaciones y espina dorsal por la TV, café mediante, recuerdo que la última vez que estuve allá, hace unas semanas, tuve una charla de sobremesa, que como toda charla de sobremesa, no resiste un seminario, pero resiste esa clase de conversación determinada por la rapidez argumental, estridencia de las aseveraciones y la esgrima más básica y efectiva. Así fue esa vez que se tiró sobre la mesa que “este gobierno la hizo bien porque repartíó un poco para cada lado, que por mas que haya quejas, todos han recibido algo”.

Sobre cuestiones como éstas, son infinitas las posibles teorías y explicaciones. Lo que creo es que son argumentaciones a las que hay que confrontar con algunas cifras, datos, estadísticas, que permitan aproximarnos a la realidad. Sólo aproximarnos.

Hay algo de cierto en que, sin crisis mediante, como fue el 2001/2002, la macroeconomía argentina no es esperable que se estrelle contra el piso. Argentina no es un país “pobre”, no estamos en el pozo, aunque esa explicación a veces se la utilice funcionalmente para algún discurso.

Dicho esto, en su mayoría, las crisis económicas e institucionales periódicas que hemos sufrido son, básicamente, de origen político. Esta es la razón por la cual se suele salir bastante rápido de los pozos en los que caemos, aunque siempre saliendo un poquito peor respecto de nuestra anterior situación.

Son muchas las entradas que he hecho en el blog siendo muy crítico del actual gobierno nacional. Todas, o en su mayoría, tienen que ver con trampas institucionales y la corrupción que implican mucha de ellas. Es allí donde estamos en el “pozo”.

Pero para no quedarme en palabras y palabras, quiero empezar a mostrara algunos parámetros, con las limitaciones que todo parámetro tiene, mostrar una radiografía de dónde estamos parados.

Mucha gente amiga conoce mi “propuesta” de “los 80 daneses”, una idea que procura desesperadamente provocar la autocrítica. Algún día se las contaré, pero básicamente se trata de 80 daneses haciéndose cargo de los principales puestos de gobierno de la Argentina durante 3 años. Tan sólo para que se haga palpable el potencial que tenemos.

Menciono el “chiste” anterior a raíz de que el primer parámetro que debería avergonzarnos y que habla mucho de nosotros y de nuestra clase dirigente a todo nivel y sector, es la corrupción.

Hay un índice que se llama “Informe Global de la Corrupción – Corrupción y Sector Privado”. Este informe es realizado periódicamente por la organización “Transparency International”, es uno de los informes más abarcativos y con prestigio en la materia. Es una muestra interesante:

A partir de una serie de variables (quienes lo deseen pueden consultar el informe directamente) se arriba a un “Indice de Percepción de la Corrupción 2008”.

Lo que muestra ese índice que que los primeros puestos, los mejores, son:

1.Dinamarca

2.Nueva Zelanda

3.Suecia

El índice sigue (bajando) hacia las situaciones peores. Argentina se ubica en un desastroso número 109

108. Tanzania

109. Argentina

110. Armenia

Bastante lastimoso. Recomiendo la lectura de ese informe. Es una radiografía de un aspecto de nuestra sociedad. Trasciende al actual gobierno, pero no lo excluye.

De la región, los mejores ubicados son:

23. Chile

27. Uruguay

38. Puerto Rico

No quiero sacar demasiadas conclusiones. Es obvio que la economía Argentina no tiene absolutamente nada que ver con la de Tanzania o con Armenia. No es posible comparar las capacidades tecnológicas y educativas de la Argentina con Tanzania o Armenia. Sin desmerecer a nadie, son datos que se pueden verificar.

Ese índice habla mucho de nosotros, por ejemplo, que más que pobres, somos ladrones.

A la observación inicial acerca de que hoy se reparte un poco cada uno, me permito dudar de la equidad, justicia y solidez de esa distribución. Sospecho que mucha de esa distribución proviene de mecanismos corruptos. Eso no genera una sociedad. Eso genera complicidades, clientelismo, capitalismo de amigos. Esos son algunos de los males de la Argentina. No son las epidemias ni las hambrunas por falta de alimentos. Ese mal nos coloca en el lugar 109 de 180. del ranking, más cerca de Somalía (180) que de Dinamarca (1). Es un parámetro. Sólo uno, pero que nos permite observar un poco más “estadísticamente” donde estamos.

Cali

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Written by Juan Echeverria