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por Juan Carlos Villalonga

Pte.Junta Directiva, see Los Verdes–Foro de Ecología Política

Inesperadamente el tema de las bicicletas y las bicisendas se convirtió en un tema de cierta importancia en la campaña electoral en la Ciudad de Buenos Aires. No deja de ser positiva esa discusión. Nos habla, por un lado, de que la bicicleta hoy ocupa un espacio en el transporte público en la Ciudad de Buenos Aires que no lo tenía hace unos pocos años atrás. También, evidencia que, seguramente, habrá cosas que revisar y mejorar. Pero de lo que debemos estar claros es que la bicicleta llegó para quedarse, y que quien tengan un mínimo sentido de desarrollo humano, sustentabilidad y de tornar a las ciudades amigables para el ser humano,  no sólo para los automóviles, no pude dejar que la bicicleta vuelva a replegarse a sitios marginales y usos domingueros exclusivamente.

Hace poco conversaba con uno de los emergentes nítidos de esta nueva “bici-cultura” que este fenómeno no tiene más de dos años. Confieso que me sorprendió su aparición como debe haber sorprendido a muchos. Una “tribu” de cliclistas que no tiene nada de marginal y que están trasformando radicalmente el paisaje urbano. Bienvenidos. image

Las bicisendas aparecen como respuesta, demanda y necesidad frente a esta irrupción. ¿Son correctas? Claro que si, son necesarias, inevitables e innegociables. ¿Son mejorables?, por supuesto. Deben revisarse, y eso es lo que cda gestión de gobierno debe procurar hacer el mejor papel en eso.

Las bicisendas no ocultan todo lo que no se hizo en materia de transporte público. Esa desidia e inacción favoreció la explosión de la bicicleta, obviamente, no en las mejores condiciones. Pero bienvenido que haya quienes lo pongan en evidencia no desde lo discursivo. Cada bicicleta es un fragmento del mundo que hay que construir y que como un rompecabezas esta hoy disperso.

Las bicicletas, las bicisendas, los ciclistas son parte de la solución. Todo lo que no se hace es parte del problema. Más aún, es parte el problema lo que se promueve de las esferas gubernamentales, asociadas y enamoradas de las estadísticas economicistas que sólo indican cuánto profundizamos el colapso. No veo estadísticas que indican cuántos coches nuevos se incorporan en el ferrocarril, cuántos kilómetros nuevos son cubiertos por el transporte ferrovial, cuánta gente mueve el transporte público. Esos valores aparecen cada vez que se indica la decadencia de ese sistema de transporte, de lo mal que se viaja o cuando la ira, comprensible, aunque no deseable, de los usuarios, prende fuego a vagones e instalaciones del ferrocarril.

Sin embargo, en los suplementos económicos “serios”, donde se colocan con frecuencia las “buenas noticias” aparece con contundencia y gestos de orgullo que la venta de automóviles ha aumentado respecto del año anterior, y que ingresaron 600.000 autos nuevos en el mercado. Por el contrario, hay caras largas cuando tal aumento no se produce. Señal evidente que la economía que alimenta un capitalismo basado en la sociedad de consumo es incompatible con una economía verde. Mientras esa tensión ocurre. Las bicicletas, en el ámbito urbano, son una avanzada del mundo por venir.

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Written by Juan Echeverria