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Continúo con el texto de Pablo Alabarces (PA) y su infinita irresponsabilidad al mando de un procesador de texto. El tercer párrafo comienza a desplegar la hipótesis central de su artículo, la “venganza de clase”.

Veamos:

“Carballo murió tres días después del recital de Spinetta: había sido golpeado hasta la agonía por la Policía Federal dos semanas antes en los alrededores del mismo estadio donde tocaron las bandas eternas. Como soy un tipo impresionable, había pasado la entrada, el recital y la salida atento a esa circunstancia, para comprobar que el control, el cacheo y el ordenamiento de los desplazamientos eran livianitos, atentos, hasta obsecuentes. Me empeño en pensar que ese cambio tenía más que ver con la condición de clase de los espectadores –el precio de las entradas no era un dato menor– que con un rediseño de la seguridad a raíz del desastre de Viejas Locas. Lo cierto es que las cinco horas y pico del recital no tuvieron, ni de parte de los músicos –demasiado ocupados en celebrarse a sí mismos– ni del público, ninguna mención de los palos al pibe Carballo. Más allá de muchas otras críticas que merecen, la mayoría fundadas, deberíamos reconocerles a los públicos del “chabonismo” un poco más de consecuencia, aunque fuere ritual: ellos insisten en recordar a Bulacio, a casi 20 años de su asesinato, nuevamente a manos de la Federal”.

Primera cuestión, me parece que no hace falta ser “impresionable” para darse cuenta que el despliegue policial para un concierto gratuito y al aire libre de Lito Vitale y otro de Viejas Locas no tendrán la misma cobertura y celo policial. Esto, sea por las razones que fuere, lo uso como ejemplo hipotético procurando despejar, hasta donde se puede, la variable económica de los precios de las entradas. Que hay componentes culturales, sociales y económicos, que determinan que existan disímiles medidas de seguridad por parte de la policía, e incluso de los organizadores, sin duda. Ahora, esto que describo, no es otra cosa que lo que ocurre cotidianamente en cualquier sitio que se aglomera gente. Difícilmente se vea a la policía realizando un cacheo a la gente que asiste a un recital de Luis Salinas mientras que, seguramente lo harán, en un recital del Indio Solari. Los propios productores del espectáculo lo exigirían. No estoy juzgando, trato de describir algo que todos vemos y sabemos, hay un conjunto de variables que hacen que los comportamientos sean los que son.

Segunda cuestión. ¿qué tiene que ver eso con las características del “Spinettismo”? Porque se supone que PA está criticando a los seguidores de Luis Alberto Spinetta (LAS) y a los músicos que estaban en Vélez. Porque si de eso se trata, dado que son diferentes las medidas de seguridad al ingreso de un recital de Arjona respecto de las medidas que se adoptan a la entrada de la Bombonera cuando juega Boca, eso colocaría al público de Arjona en el lugar de acomodados-sociales-que-la-policía-no-toca. Un absurdo, las diferentes medidas de seguridad no responsabilizan de nada al público de Vélez del 4/12. Todos los días transitamos por sitios con diferentes medidas de seguridad y eso no nos culpabiliza necesariamente de las razones que les dieron origen.

La tercera: La no mención por parte de los músicos “ni del público” del pibe Carballo. Yo no me imagino cómo sería una mención por parte “del público”, supongo que armando un cantito o algo así. En fin, poco serio. Respecto de los músicos prefiero no opinar por lo que ya dije, se pueden defender solos si quisieran. Me interesa opinar en tanto público de LAS. Como público no tengo ningún interés en practicar ese tipo de “rituales”. Según PA lo virtuoso de los públicos del “chabonismo” está en la consecuencia, “aunque sea ritual”, de recordar 20 años el asesinato de Bulacio. Bien, ¿cuántas víctimas de la violencia policial o militar hubo en estos 20 años?. Incontables. ¿Qué hacemos?, ¿cada uno recuerda a “sus” muertos? ¿debo suponer que la muerte de Bulacio me “representa” más que la de Cabezas? ¿el soldado Carrasco era menos rocker que Carballo? ¿Pocho Leprati califica? Una locura. Lo que plantea PA es una locura.

Un público amplio en su conformación, que posee historias diferentes, experiencias y sueños de las más diversos, que se amplifican cuando el rango de edades van desde adolescentes a tipos de más de 60 años, un público así, carga colectivamente con innumerables historias y tragedias de todo tipo. Es imposible que ese público pueda practicar alguno de esos rituales colectivos como a los que hace referencia PA. No practicarlos no significa ignorar o soslayar a las víctimas.

Lo que propone PA es ejercitar el “aguante” o la “resistencia”, actitudes dignas de abrazar en contextos y circunstancias que ameriten. No era este el caso a mi juicio.

Como persona, asumo responsabilidades frente a esos hechos violentos. También asumo un rechazo profundo a la demagogia, a la manipulación, a la falta de autocrítica y la hipocresía. ¿Por qué debería abandonar esa conducta cuando entro a un estadio?

Critiqué, y muchos lo hicieron, que LAS pretendiese que el público repudiara la actitud de una revista, que no se mencionó, por no haber sacado en su tapa la consigan de “Conduciendo a conciencia”, un despropósito sin justificación. Un error.

Seguiré.

Cali

Para despuntar el vicio: ensayo y prueba de sonido de Spinetta, invitado por Liliana Herrero, en ND Ateneo

Versión original “Todos estos años de gente”, Spinetta-Paez (1986)

Written by Juan Echeverria