“Cigarra” (1978) es el nombre del quinto disco de Simone. Allí aparece el tema del mismo nombre que Milton Nascimento le dedicara a la cantante. Desde ese momento, el apodo “Cigarra” quedó definitivamente asociado a la intérprete.

En este ejercicio terapeutico de compartir música, los viernes voy a compartir canciones interpretadas por Simone. Interprete descomunal en cuyo repertorio se despliega buena parte del riquísimo cancionero de ese país. Atravesando diferentes etapas, desde la joven que en los ’70 deslumbró en el ámbito de la MPB, pasando desde el microclima más intelectual hasta convertirse hacia finales de esa década en una de las voces más populares de un tiempo muy particular, la transición de la dictadura militar hacia la democracia. Su consolidación como artista superpopular, capaz de llenar estadios por años, compartiendo ese sitio privilegiado de popularidad con el imbatible Roberto Carlos. Luego, su viraje definitivo hacia un estilo romántico que desde finales de los ’80, comenzó a profundizar ampliando su espectro a los autores latinoamericanos.

Fue  transgresora, intimidante, mientras al mismo tiempo, era una figura “familiar”, adorada por un público diverso y amplio en todo sentido. La voz de Simone llegaba desde los discos, la radio, el cine y, por sobre todo, por la TV, musicalizando infinidad de tenenovelas que marcaron hitos a lo largo de su carrera.

No sé si es la mejor cantante,  no sé si sus atributos la colocan en algún podio, pero no cabe duda que está en la constelación de músicos más destacados de Brasil, eso ya es decir mucho dentro del mundo de la música global.

Pero por sobre todo es una artista con la cual he sintonizado a lo largo de los años, con épocas de mayor o menor apego. Mi devoción la pueden buscar en Tester de Violencia abundantemente con sólo buscar  por la etiqueta “Simone”. Verán que es mucho mi aprecio a su cordialidad, talento, grandeza, firmeza, su capaidad de sobreponerse al escarnio cuando hizo lo que la intelectualidad le pedía otra cosa. También su discreta vida privada, la que bien pudo haber sido escandalosa.

Uno de mis fetiches artísticos.

Written by Juan Carlos Villalonga