Esta publicación es continuidad de otra entrada de hace un año atrás: “Noticias sobre el futuro del trabajo”.

Es notable como, paulatinamente, gana espacio un debate al que siempre se lo trata de disimular, ocultar o minimizar con argumentos falsamente tranquilizadores: el futuro del mundo del (no) trabajo. La aparición de numerosas notas sobre el tema en diferentes medios en nuestro país es un síntoma que dicho debate se hace ya cada vez más visible  y, por ende, más difícil de ocultar.

Tomo como ejemplo las notas publicados hoy en el diario Clarín en su suplemento “Económico” donde se destacan los interrogantes que nos abre la tecnologías de la información, automatización e inteligencia artificial y su impacto en el futuro del empleo.  En la nota titulada “Quién podrá ganar y quién perder frente a la inteligencia artificial” se hace mención al mismo estudio del World Economic Forum (Davos) al que hago referencia en mi anterior nota sobre la destrucción de empleos en el corto plazo, de aquí al 2020. Correctamente se pone el acento en que buena parte de la solución viene de la mano de reconocer económicamente y jerarquizar las tareas de cuidado de las personas:

Otro estudio de mediados del 2015 de NPR indica que telemarketers, cajeros y choferes tienen una probabilidad superior al 97% de desaparecer en los próximos 10 años. Las disciplinas más valoradas en el futuro tienen mucho que ver con lo “humano”. De este modo, algunas ocupaciones de “menor riesgo” son trabajadores en salud mental y abuso de drogas, terapistas ocupacionales, dentistas y nutricionistas, todos con chances de desaparecer inferiores al 0,4%, según el mismo estudio.

Las fuerzas de seguridad también estarían a salvo de ser reemplazadas masivamente. Los empleos menos afectados se relacionan con las habilidades sociales y las tareas que requieren un enfoque basado en la empatía y cooperación, habilidades de muy difícil replicabilidad en las máquinas.

Por supuesto, otra componente esencial para afrontar el dilema de un mundo con escasez de empleos es el establecimiento de un Ingreso Universal Básico o como lo queramos denominar:

En el mejor de los casos, las personas que resulten redundantes en un proceso de automatización podrán re-entrenarse en otras tareas; aunque vale aclarar que esto implica necesariamente un esfuerzo de capacitación y reubicación que no todas las empresas podrán brindar y no todos los empleados aceptarán. En el caso extremo de un aumento masivo del desempleo estructural, Bill Gates, Stephen Hawking y Elon Musk mencionan diversas alternativas, tales como el impuesto al robot e instauración de un régimen de Ingreso Básico Universal sin una contraprestación laboral. Estas ideas son bastante disruptivas y están siendo estudiadas (e inclusive probadas) con minuciosidad, ya que muchos gobiernos reconocen que la tendencia hacia la automatización es prácticamente irreversible.

Creo saludable que comencemos a pensar y a debatir con sinceridad y valentía este tema que aún sigue siendo tabú en muchos ámbitos políticos, empresariales y sindicales.  Como ejercicio para pensar sobre estos temas, los invito a escuchar “Ingreso básico universal. ¿Por qué ahora?” por Eduardo Levy Yeyati, brindada en TEDxRíodelaPlata (2016).

 

 

Written by Juan Carlos Villalonga