abril 25, 2012 Publicaciones 3 comentarios

image

“Sería una buena noticia si no fuera el punto de inicio de una avanzada destructiva sobre los recursos fósiles no convencionales”. Así inicié mi nota referida al anuncio del Gobierno Nacional de expropiar el 51% de las acciones de Repsol en YPF. Los hechos y los dichos que se vienen acumulando en los últimos días, search desde el anuncio hasta hoy, muestran que el consenso para dar este nuevo salto en la industria de los combustibles fósiles no tiene prácticamente oposición.

Quiero simplemente exponer un poco más lo que ya dije en esa nota.

Desde todo el espectro político que se ha expresado acerca de la intervención estatal en la compañía petrolera no ha surgido señal alguna de preocupación o de dudas acerca de la inconveniencia de avanzar sobre el gas y el petróleo no convencional. Todo lo contrario.

El expansionismo petrolero, cure su ideología desarrollista y destructiva, la adicción por los combustibles fósiles, gozan de excelente salud hoy en Argentina. Están en auge. No hubo “especialista” energético que no haya hecho oír su voz por estos días, que más allá de los reparos administrativos de rigor, no haya señalado el urgente camino a seguir, hacia los yacimientos de shale gas.

Lo que viene serán inmensas cantidades de dinero destinadas al desarrollo de estos yacimientos. Nadie sabe a ciencia cierta de cuántos miles de millones de dólares anuales serán necesarios, es de suponer que serán empresas de Estados Unidos o chinas las que podrán poner el caudal de dinero y tecnología necesaria para realizar esta explotación.

Se trata de un método extractivo extremadamente caro, intensivo en uso de energía, agua y químicos, conocido por fracking o fractura que permite liberar el gas alojado en la roca del subsuelo.

Los yacimientos no convencionales, que desde hace muy poco han comenzado a ser evaluados en Argentina, están en el eje del debate en torno a YPF.

Los hallazgos de este tipo de combustibles en la formación Vaca Muerta (Neuquén) y dados a conocer en diciembre de 2010, arrojan estimaciones preliminares realmente impresionantes en cuanto a su potencial volumen.

Hay también un informe que es clave, “Recursos de gas proveniente de esquistos (shale gas): una valoración inicial de 14 regiones fuera de EE.UU.”, publicado por el Departamento de Energía de ese país (DOE)

Allí se puede ver el siguiente cuadro.

image

image

Argentina es el tercer país del mundo con “Technically Recoverable Shale Gas Resources”. Argentina aparece en dicho estudio con 774 trillones de m3 de recursos “técnicamente recuperables” de shale gas. Ocupa el tercer puesto, detrás de China y EE.UU. Estos recursos se ubican en la formación Vaca Muerta (Neuquén) y otras cuencas hidrocarburíferas.

¿Cuánto es eso? Miren la columna de reservas probadas de gas de Argentina: 13,4 trillones de m3. El shale gas potencial es casi 60 veces nuestras actuales reservas, 500 veces nuestro consumo!

Antes estos números, no hay oposición alguna a salir a buscar fondos y socios para empezar a triturar el subsuelo patagónico. Esto no es “más de lo mismo”, esto es “peor de lo mismo”.

Ante tanto consenso petrolero, yo quiero decir que NO hay que desarrollar los fósiles no convencionales, por su enorme impacto ambiental, porque implica intensificar una matriz dependiente de combustibles que están desequilibrando dramáticamente el clima del planeta y porque es intensificar un modelo de desarrollo en base a altísima concentraciones de capital y poder. Lo siento.

Termino con otro tramo de mi anterior apunte:

Una visión energética diferente es urgente en nuestro país. Un nuevo consenso energético que decididamente abandone el paradigma nuclear y fósil y pasemos a un modelo que despliegue la increíble potencialidad de las energía renovables que Argentina posee. Enarsa podría haber sido, en todos estos años desde su creación, el brazo ejecutor de la misma, impulsando a gran escala y con un esfuerzo económico mínimo un plan de despegue masivo de la energía eólica y solar en todo el país. Desarrollando además industrias locales que están ansiosas por lanzarse decididamente en el mercado local. Se podría haber utilizado mejor los enormes recursos económicos que se destinaron a subsidiar escandalosamente el consumo energético, sin prioridades sociales, y que ha sido un despilfarro inmoral de recursos. Eso también parece que lo descubrieron este año. Todos esos recursos podrían haber servido para generar una política de uso eficiente de la energía a escala nacional sacando al país del retraso que hoy tiene en esa materia.

No es que nos han faltado recursos. Faltó una visión acorde a los años que vivimos y mirando el futuro.

 

 

 

Written by Juan Echeverria