Escribo esta nota cerrando así las sucesivas actualizaciones que he realizado a mi publicación «Sobre denuncias publicadas, aquí estoy». Las acusaciones que recibí de parte de la organización Greenpeace han quedado definitivamente descartadas por la justicia, por infundadas y por carecer de consistencia alguna. Durante más de un año he guardado estoico silencio, esperando que la justicia actúe y clarifique los hechos denunciados, y he evitado involucrarme, en la medida de lo posible, en el chiquero mediático al cual esa organización buscò llevarme.

Todo ha sido un fraude y un burdo montaje para ser divulgado por redes sociales. Es difícil catalogar a una organización que apela a ese tipo de estrategias para ganar adhesiones y ocultar sus pecados.

Inmoral ha sido y es la actuación de personas que por obediencia debida prestan su nombre, su palabra y su actuación en favor de acciones fraudulentas de sus superiores, sin tener la más mínima noción de la veracidad de lo que estaban diciendo. Más grave aún cuando se trata de dañar con calumnias a personas inocentes. Este accionar de Greenpeace es un ejemplo muy claro de lo que ocurre en ámbitos endogámicos: aparecen las taras de «obediencia debida» y la cohesión organizacional se fortalece mediante la negación del «otro», a través de los medios que sean necesarios. Un escalón bien bien bajo en la moral humana.

Fraudulenta fue toda la actuación de esta organización, que diseñó una comunicación que me atrevo a calificar de políticamente interesada, con herramientas que inducían a la confusión mediante el uso de la mentira flagrante, como es el video trucho que circularon por las redes sociales. Difícilmente se vuelva de algo así, particularmente cuando una institución utiliza su poder desigual y de manera tan desproporcionada. (1)

Tal vez la credibilidad de Greenpeace ya esté herida de muerte. O tal vez le sea posible sobrevivir a pesar de semejante locura. Al fin y al cabo, son tantos los oscuros personajes e instituciones que han cometido aberraciones de todo tipo y siguen actuando como si nada.

Despótica y tirana ha sido la desmesura, la crueldad, la arbitrariedad y la injusticia de la actuación, tanto hacia adentro de la organización como hacia afuera. Y me permito asimilar ese modo de actuar al comportamiento de las tiranías, de los que detentan un poder despótico por el que logran sumisión y adhesión en base a infligir temor. Como en toda tiranía, para los propios, la demagogia y las mentiras; y para los demás, el garrote, en este caso, a través de su poder de fuego mediático. Podrán lograr los tiranos atemorizar, pero como dice José Martí, no lograrán «jamás la aprobación de un hombre honrado».

Para mí esta farsa ha sido el telón final de una época. El ambientalismo ha sido copado por personas con actitudes llenas de soberbia y falta de escrúpulos. La búsqueda de la verdad ha sido suplantada por politiquería barata, la honestidad intelectual por la retórica de ancianos decadentes, el respeto a la ciencia y la verdad por chantadas proverbiales. Todo eso tiene muy poco que ver con lo que alguna vez conocí y con lo que, poco o mucho, contribuí a construir.

Cali

Un breve repaso a las últimas novedades:

Luego de haber presentado dos escritos pidiendo ser llamado a declarar para así acelerar la resolución de la justicia contravencional, me acabo de enterar que el 14 de diciembre 2018 la causa había sido cerrada, es decir, descartada por completo las acusaciones que había recibido.

Lamentablemente, la justicia no tiene previsto informar al acusado en estos casos, en cambio la parte acusadora si es informada. Un mecanismo inentendible. En fin, caso CERRADO.

Algunas conclusiones finales:

  1. Se descartó toda conexión entre mi persona y el empresario Braun Peña, quien también había sido denunciado por la organización. Supuestamente, yo los habría amenazado en defensa del empresario, y para que Greenpeace cese una supuesta campaña en defensa de los bosques.
  2. El empresario fue sobreseído dado que el mismo testigo propuesto por Greenpeace negó que esas amenazas hayan ocurrido.
  3. La justicia penal descartó que la acusación hacia mí persona fuera un delito y la derivó a la instancia contravencional de CABA para que, primero investigara si el hecho realmente había ocurrido, y segundo,  si en ese caso constituía alguna contravención.
  4. La justicia contravencional no considero necesaria ninguna investigación debido a que la ONG no presentó NINGUNA PRUEBA y ningún testigo, por lo que descartó la denuncia.
  5. Toda la patraña de Greenpeace consistió en fabular una historia, bajo la responsabilidad de la misma dirección ejecutiva de la organización, para ser divulgada por las redes sociales, dado el fuerte impacto que generaría el hecho que un Diputado de la Nación, perteneciente al oficialismo, hubiese amenazado a una organización civil. En mi vida presencié una mentira de semejante dimensión ni semejante actuación inmoral como esta de Greenpeace.
  6. Toda esta puesta en escena fue diseñada por las autoridades locales para ocultar las denuncias sobre acoso laboral y sexual que ex empleadas y ex voluntarias de Greenpeace hicieron públicas a propósito del Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo de 2018, que derivaron en una intervención de la sede internacional de Greenpeace en la oficina local.
  7. Estamos en una época donde la política es campo fértil para la divulgación de “fake news” (*) con propósitos de cautivar a una audiencia crédula. Un verdadero chiquero al que apuestan los enemigos de la democracia, del debate transparente de las ideas, de la asunción de los errores propios y de la revisión de los malos hábitos internos.

    Notas

    (1) Aunque se quiere hacer pasar que en mi condición de Diputado Nacional represento una posición «intimidante» o de poder, resulta muy ridícula tal victimización.

    (2) Las fake news se emiten con la intención deliberada de engañar, inducir a error, manipular decisiones personales, desprestigiar o enaltecer a una institución, entidad o persona u obtener ganancias económicas o rédito político. La noticia falsa o noticia bulo tiene relación con la propaganda y la posverdad. Las noticias falsas, al presentar hechos falsos como si fueran reales, son consideradas una amenaza a la credibilidad de los medios serios y los periodistas profesionales. La difusión de noticias falsas con el objeto de influir en las conductas de una comunidad tiene antecedentes desde la antigüedad, pero dado que su alcance está relacionado directamente con los medios de reproducción de información propios de cada etapa histórica, su área y velocidad de propagación resultaba escasa en las etapas históricas previas a la aparición de los medios de comunicación de masas. El desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación permitió que la dispersión de noticias falsas y su utilización para fines políticos se transformara en una preocupación global.

    Para una completa revisión de los hechos y la lógica de esta maniobra, recomiendo leer completa la nota «Sobre denuncias publicadas, aquí estoy».

Written by Juan Carlos Villalonga