Soy rebelde

No es necesario que lo repita para aquellos que siguen las entradas de este blog, Beatriz Sarlo es para mí una de las intelectuales más brillantes e implacables que tiene la Argentina. Hace una semana y días que participó en el programa “6, 7, 8”. Para mi gusto, no fue un debate, mientras ella reflexionaba sobre lo que le presentaban o planteaban, el resto del panel, incluido el “intelectual” Forster se dedicaban a sobreactuar un discurso aburrido, repetido y sin matices que es la ideología del “modelo”. En fin. El programa devino en un diálogo poco eficaz, pero mostró a Sarlo en capacidad de decir lo justo y callar ante las brabuconadas que debían ser pasadas por alto.

Fueron muchísimas las repercusiones de ese programa, no podía ser de otra manera, así lo entendí desde el mismo momento que lo estaba mirando en vivo (me avisaron oportunamente). Eso habla de la potencia Sarlo.

Primero quiero poner una breve entrada del blog “Sin quórum” del diario La Nación:

Sarlo, a la carga: “La calidad periodística de 678 no existe”

Cuando pensaban que la polémica había terminado, ella dobló la apuesta. Beatriz Sarlo volvió a cargar contra 678 y contra el “aparato cultural” que impulsa el kirchnerismo. Luego de una semana de acusaciones cruzadas, la intelectual volvió al ruedo: “678 no existe como programa periodístico”.

Luego de reconocer que el “fenómeno” de la comunicación oficialista es “digno de ser estudiado”, Sarlo fue lapidaria con el ciclo ultra K. “Esto no tiene nada que ver con la calidad periodística del programa que no existe, repito, no existe como programa periodístico”, lanzó.

La semana pasada, la intelectual asistió como invitada al programa y dejó un puñado de declaraciones que resonaron durante los últimos días. Ante siete panelistas, Sarlo cuestionó al kirchnerismo y hasta se animó a atacar a Osvaldo Barone, un ícono del programa con la recordada frase: “Conmigo no, Barone”.

“El kirchnerismo impone no una dirección política meramente basada sobre un sistema enorme de subsidios y reparto de dinero, sino también sobre iniciativas culturales. Pagadas, por supuesto, todas ellas por el Estado”, dijo, en una entrevista con la agencia Paco Urondo.

Y agregó: “Es un aparato importante, no centralizado, no tiene una cabeza responsable de agitación y propaganda, pero sí hay un uso del dinero del Estado a través de la publicidad pública que va hacia ese aparato”.

Ahora quiero compartir el primer tramo del mentado programa. Destacable el grado de desconexión entre lo que se dice (Sarlo) y las respuesta de los supuesto críticos de lo que escuchan. Se reza un padrenuestro K que, más que una intervención en el debate, expresan un mensaje para que desde Olivos les pongan una nota. No entiendo sino esa desconexión y la repetición de frases, frases y frases que se dicen sin variciones así se está hablando de España, de Santa Cruz o de la milanesa con fritas.

    8,7,8 (24/5) primera parte

Antes de seguir mirando el programa 6, 7, 8 con Beatriz Sarlo, comparto un artículo de los muchos que ese programa generó

El personaje

Una rebelde en el centro de la escena

Jorge Fernández Díaz
LA NACION

Viernes 27 de mayo de 2011

Una rebelde en el centro de la escena

Beatriz Sarlo, en la biblioteca de su oficina, donde pasa varias horas por día. Foto Archivo

Néstor Kirchner abrió la puerta que comunicaba con el despacho de su jefe de Gabinete, saludó a todos con una sonrisa y dijo: "Las ideas son importantes". Lo hizo ante una mesa servida para la ensayista Beatriz Sarlo y el historiador Tulio Halperin Donghi. Los intelectuales almorzaban en la Casa Rosada con Cristina Fernández de Kirchner, que venía de Nueva York encandilada por las ideas de los economistas Joseph Stiglitz y Paul Krugman. Ese encandilamiento no producía la más mínima mella en los dos académicos, que la miraban con escéptica curiosidad.

Hacía poco tiempo que el kirchnerismo había llegado al poder y Julio Bárbaro había convencido a Alberto Fernández de que sería beneficioso para el matrimonio presidencial conocer en persona a dos de los pensadores más prestigiosos del país. "Las ideas son importantes", dijo Néstor aquel mediodía. Y Sarlo le respondió: "Sí, son importantes, Presidente. Pero lo que más me preocupa es qué va a hacer usted con el Partido Justicialista. Y sobre todo, qué va a hacer el peronismo con usted". Sarlo, en retrospectiva, especula con lo que en aquel instante estaría pensando Kirchner: "Esta tonta no sabe que en dos meses lo tengo acá a [José María] Díaz Bancalari tomando mate conmigo".

Como fuera, a partir de ese momento levemente incómodo comenzó a flotar un extraño frío en el ambiente.

Al salir a la calle, Beatriz le dijo a su compañero de almuerzo: "Yo no vengo más, Tulio. La única persona con la que se puede discutir es Alberto Fernández". Y se fueron para no volver. Al poco tiempo, un amigo de un amigo le hizo llegar la información de que los Kirchner le habían bajado el pulgar, algo que por supuesto la tenía sin cuidado. Ese resultó el único punto de encuentro entre los Kirchner y Sarlo, que se fue transformando con el tiempo en la más formidable crítica de sus sucesivos gobiernos.

Esta semana la autora de La audacia y el cálculo , un libro que analiza lúcidamente el aparato cultural kirchnerista, coronó una carrera que no buscaba, llegó a una centralidad que no le apetece y alcanzó una notoriedad que francamente la asusta. Todo se debió en gran parte al impacto de los artículos periodísticos de todos estos años, que abrieron debates y desmontaron mascaradas, y de su filoso ensayo que ya es un best seller , pero sería honesto decir que fue la televisión la que le dio el empujón final: su intervención en el programa 6,7,8 , principal instrumento propagandístico de la corporación gobernante, produjo una avalancha de tweet s, visitas a sitios en la Web, notas radiales y televisivas, crónicas y críticas en diarios, y comentarios obligados en la calle.

Sarlo se enfrentó sola a un panel de siete, y puso en jaque y tela de juicio el relato mediático que, cuidadosa y machaconamente, armaron el canal público y los intelectuales, periodistas y propagandistas del oficialismo para ganar "la batalla cultural". Fue una solitaria y única incursión, pero bastó para desarmar en minutos lógicas de hierro, discursos armados y montajes maliciosos. Y el episodio echa luz no tanto sobre Beatriz Sarlo y sus antagonistas paraestatales, sino sobre el vacío de la oposición política. Porque, ¿qué ausencia demuestra esa presencia? La ausencia de líderes opositores que tengan su coraje e integridad, su convicción y, sobre todo, la capacidad de articular una idea superadora, que no aparece a la vista.

En la trastienda de ese programa acaso histórico, al final de todo, Sarlo le dijo a Gabriel Mariotto: "Te quedaste en el 45". Y el presidente de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual le respondió: "Volvé al peronismo, Beatriz". Ella sonrió de costado: "¡Ni loca!".

En ese breve diálogo fuera de cámara está cifrado el pasado de la escritora, que en 1970 se fue a vivir y a trabajar a Trelew y fundó una filial de la legendaria JP. Casi todos los miembros de esa Juventud Peronista entrarían luego en Montoneros. Pero ella, al regresar a Buenos Aires, abjuró de esa salida y se afilió al Partido Comunista Revolucionario, fuerza maoísta que no tuvo pocas coincidencias con Juan Domingo Perón. Alguna vez escribió una frase emblemática: "Trato de pensar quién era esa mujer de 28 años que celebró el asesinato de Aramburu". Hablaba en nombre de toda una generación.

La derrota total y la llegada de la dictadura hicieron que Beatriz, junto con muchos otros intelectuales de izquierda de la Argentina y de Europa, revisara sus adscripciones revolucionarias. Fueron años duros de autocrítica en las catacumbas del régimen militar. Tras ese larguísimo proceso todos ellos se convirtieron en lo que todavía son: socialdemócratas sin partido, almas en pena.

Ese grupo de pensadores aprendió a respetar los funcionamientos democráticos, el pluralismo, la libertad de expresión, las reglas republicanas, la división de poderes. Veinte años después el kirchnerismo vino a interpelarlos y a decirles que todas esas cosas que habían aprendido eran irrelevantes o lisa y llanamente expresiones de la derecha. "Usan lo público como propiedad privada y partidaria, y el Estado como propiedad del gobierno, y eso me resulta intragable", me explicó cuando le pregunté por qué nunca se había sentido seducida por el kirchnerismo.

Beatriz fue, en consecuencia, fundadora y varias veces presidenta del Club Socialista, que en otros tiempos también frecuentaba el ahora filósofo oficial Ricardo Forster. Sarlo intentó en vano ayudar a unificar los partidos socialistas democráticos de la Argentina, y luego se sintió atraída por el gesto ideológico y la praxis rupturista de Chacho Alvarez. Lo acompañó hasta que éste quiso formar la Alianza que llevaría a Fernando de la Rúa al poder. Un día, sin que ellos lo hubieran acordado, Chacho la invitó a almorzar y Graciela Fernández Meijide a cenar. Ambos querían ficharla para su equipo. Sarlo les dijo a ambos que no. Y que les deseaba suerte.

Al regresar de un viaje académico por Alemania que le llevó cinco meses, se encontró con los primeros atisbos de Néstor Kirchner en el poder y los elogió con prudencia. "Me gustaron sus medidas", me dijo. Y luego, con cierta resignación, me dio un título para una entrevista que le hice: "Sólo el peronismo puede gobernar". Ahora que la crisis de 2001 quedó tan lejos, no piensa lo mismo. Su orfandad política, sin embargo, es la misma de siempre.

De su independencia a la hora de escribir soy testigo personal. Edito sus artículos en este diario, converso habitualmente con ella de política y periodismo, y juro que jamás acepta un encargo, salvo que suponga cubrir grandes acontecimientos: le encanta el género de la crónica. Pero las ideas para sus artículos surgen habitualmente de esos debates amistosos que tenemos. Más tarde ella, cuando está convencida del tema, lo estudia con mucho cuidado y lo escribe con total libertad en su vieja oficina.

En ese departamento mítico funcionaba Punto de V ista, una revista cultural que hizo época y que Beatriz dirigía para deleite de lectores calificados y escozor de escritores argentinos, que se quejaban por no entrar en el gran canon de Sarlo. Es que antes de ser esta figura central de la intelectualidad política, Sarlo fue durante décadas la más notable profesora de Letras de la UBA y la gran especialista en literatura nacional. Dejó muchos heridos en la vanidosa comunidad literaria con sus apologías y rechazos. Nadie le cuestionó jamás, sin embargo, su capacidad crítica. Además de escribir veinte libros, dictó cursos en Columbia, Berkeley, Maryland y Minnesota, y fue fellow del Wilson Center de Washington y profesora especial de Cambridge.

Una vez logré arrastrarla a una charla pública en el Centro Recoleta, que estaba abarrotado, y luego al salir a la noche fría quise conseguirle un taxi. "No, dejá, dejá -me dijo-. Andá vos. Yo camino." A mí me daba remordimientos permitir que atravesara barrios peligrosos. Ella, desarmada y sin auto, toda menudita, cruzando sesenta calles oscuras, parecía un blanco móvil. La acompañé algunas cuadras y al final, cuando ya nuestros caminos tenían forzosamente que separarse, le pregunté: "¿Qué le digo a tu marido si te pasa algo?". Beatriz se encogió de hombros: "No te preocupes; él sabe que me gusta callejear, que soy una exploradora". La dejé partir como Bogart deja partir a Ingrid Bergman en el final de Casablanca . Me di cuenta de que esa mujer era temeraria, nómade y tremendamente austera. No era vulnerable a los elogios y no necesitaba demasiado para vivir. Ni plata ni premios. Sólo un disco de Bill Evans y un buen libro. "No estoy escribiendo sobre el Gobierno ni los medios esta semana, y ni sueñes con que voy a ponerme con eso ahora, dame unos días: estoy escribiendo una nota sobre Borges, no sabés la felicidad que siento -me dice a veces cuando la llamo-. ¿Te das cuenta? Al final yo sólo quería ser una chica sencilla."

El destino, que es porfiado, la colocó una y otra vez en el centro de la escena. Allí está en este otoño electoral de palabras ásperas, lucha dialéctica y graves enconos.

© La Nacion

Vamos a ver la segunda parte del programa 6,7,8. Aquí se roza esa pequeña idea delirante de que la actual crisis social europea se produce por ignorar los pilares del “modelo” argentino, idea tan pretenciosa como inapropiada. Tanto Forster como Mariotto lo despuntan. Luego se focaliza en uno de los grandes enemigos del modelo y que se proyecta como una sombra sobre la patria: Chiche Gelblung. Ay ay ay!.

Beatriz Sarlo hace una descripción de la democracia argentina, la transa del PJ con lo militares y la memoria sesgada que se ejercita. De algún modo, algo parecido quise expres en mis propias palabras en la entrada “Nunca más! (no al “nunca digas nunca”). Acto seguido Mariotto repite el padrenuestro y el avemaría.

Quiero aclarar algo sobre lo que dice el Secretario de Medios: que Italo Luder haya sido el candidato del PJ en 1983 no se explica sencillamente por las bajas sufridas por el peronismo durante la dictadura. Luder había sido electo Senador de la Nación en 1973 por la lista del Frejuli (la lista de Cámpora), fue elegido luego presidente del Senado de la Nación, puesto estratégico, dada la salud de Perón. Debido a esa razón llegó a la Presidencia provisional de la Nación durante el período de licencia de Isabel Perón. Luder no estaba allí por casualidad. Que Luder haya sido el candidato a la presidencia de la Nación en 1983 por el PJ cuando finaliza la dictaudra parece tener poco que ver con la masacre realizada por la dictadura, mas bien parece ser la continuidad de una cierta cúpula dirigente del PJ que ya existía previamente a la dictadura. Pero bueno, si se trata de acomodar las cosas, Mariotto lo hace. Veamos el segundo tramo. Ah! acá finaliza con el ya famoso “conmigo no Barone!”, parándole el carro a Orlando Barone, alguien que en cualquier barrio se lo conocería por un “buscarroña”.

8,7,8 (24/5) segunda parte

Vamos a la tercera parte. Aquí lo de Mariotto pasa a la categoría de papel triste, en tanto Forster, hablando sobre el mecanismo de la elección interna (de Cristina Kirchner) del candidato del FPV, logra armar la siguiente frase: “…me parece que lo que se decidió finalmente, Filmus como Jefe, para la Ciudad, y Tomada como vicejefe, representa muy profundamente una vocación transformadora, democrática, popular, progresista en la Ciudad de Buenos Aires…” . En fin, todos eso adjetivos yo los hubiera asociado a un mecanismo muy distinto de decisión. Supongo que el escape fue hablar de esos valores en relación a los elegidos y no al proceso de elección, que fue el punto planteado, pero bueno, esa es la función del intelectual orgánico, explicar con una parva de palabras evasivas lo inexplicable.

11 Comentarios

  • Muy bueno. Si hay algo que comentar es sobre Foster, el único sujeto respetable de la patota K en ese programa. Y porque lo considero muy respetable, inteligente, capaz, me decepciona tanto cuando trata de explicar las (no) internas del FpV en capital, las cuales habían quedado en evidencia por las internas en Santa Fe. Esta parte me habla de la falta de sentido crítico frente al gobierno, que puede tenerse y seguir bancando el “modelo”, o es aquí también necesaria la obediencia debida. En el resto, acerca de los medios y su rol en la sociedad y sus construcciones de poder, puede gustar su postura o no, pero está argumentada desde un posicionamiento teórico/ideológico, igual que el de Sarlo. Creo que un debate Sarlo/Forster hubiera sido interesante y suficiente, porque los demás, como lo demostraron estuvieron incluso Mariotto que se pasa de lame botas, chicanero y bruto. Debatir intelectualmente justificando tod ocon la marchita peronista es de otro siglo.

    Anonymous 5 junio, 2011
  • Me parece que seguir enroscado en si 678 es o no un programa periodístico, es una pérdida de tiempo de todos. Está claro que 678 no es un programa periodístico, que es una poderosa máquina de propaganda y que ha sido útil para algunos (para mi) para echar luz sobre algunas cosas (por estúpido que parezca).
    Sarlo me parece más o menos interesante como Verbitsky, entre los dos hay que tejerse la realidad. Lo verdaderamente preocupante es lo que menciona Fernández Díaz “el episodio echa luz no tanto sobre Beatriz Sarlo y sus antagonistas paraestatales, sino sobre el vacío de la oposición política.” Sobre lo que recomiendo http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/169501-54014-2011-06-05.html Además estos parece ser regional, no quisiera estar en un zapato peruano!
    Ni hablar del periodismo, tenemos a los 678 de una lado y del otro a las duplas Rambito y Rambón (Alfano-Bonelli) (Blank-VdK), tamo n´el forno!

    Mawo Chisuk 5 junio, 2011
  • Hay tres cosas distintas en la entrada y sus anexos, videos y notas.
    1) los que mienten/distorsionan/manipulan la información no son sólo los periodistas de un programa televisivo, son funcionarios de gobierno. Eso trasciende la buena o mala calidad del “dispoistivo” 678, tal la calificación del propio Forster, (ver el video).

    2) La función que cumple 678 es, al menos para mí, algo que nunca antes había ocurrido con los mdios estatales, excepto durante la dictadura. Supera la tendenciosidad de cualquier medio “oficialista”, para colocarse en el campo de batalla más escabroso que es la manipulación, el recorte y la descontextualización. Insisto, nunca antes lo había visto en Canal 7 o Telam, al menos a ese nivel.

    3) Si hay un programa o periodista que distorsiona en TN o en el diario El Tribuno de Salta, me preocupa poco, porque es una empresa periodística que pone en juego su prestigio y su propio negcio. Cuando eso se hace desde un medio público, al que todos pagamos para que ccumpla un servicio diferente a los medios privados, la cosa es totalmente diferente, yo realente espero otra cosa, jamás lo equipararía.

    Justificar la mentira por la mentira del otro, es la más patetica manera de hacer política o perdiodismo.

    Cali 5 junio, 2011
  • Cali, tu análisis me parece ajustado excepto en una cosa: para mi Sarlo no es una intelectual brillante. Es una ensayista, si. Pero de ahí a ser una intelectual con todas las letras, le falta mucho, pero muuuucho.
    Ah, y otra cosa más. 6,7,8 es un programa de propaganda política (eso es claro). El mérito que tiene tal vez sea que no procuran ocultarlo, como si ocultan otros medios sus intereses políticos bajo el mote de “periodismo independiente”, cuando de independientes precisamente no tienen nada.

    Paula Brufman 6 junio, 2011
  • No encuentro orgullo ni mérito alguno en declararse un “programa de propaganda política”, no porque el programa tenga un corte ideológico, claro está que todos los tienen, sino porque el formato de programa de propaganda política, entendido en el espesor del concepto, sólo amplifica y reproduce el discurso de quien detenta el poder del Estado y eso es totalitarismo.

    Anonymous 6 junio, 2011
  • Paula, admito que quizás deba calificarse a Beatriz Sarlo como ensayista, reconozco que no es mi fuerte ese tipo de categorizaciones.

    Respectos de 6 7 8, me resulta preocupante que se tolere un programa de propaganda política en un canal del estado, no sólo de propaganda, sino además un “dispositivo” de ataque y acción política. La verdad, escucho mucha gente defender a 6 7 8 con el argumento de “bueno, es un programa de propaganda”.

    Los fondos que administra el actual gobierno provienen de los dineros que aportamos cada uno de nosotros, en ada una de las provincias, gente que pensamos de distinta forma y provincias que poseen diferentes gobiernos. Esos fondos solventan 6 7 8.

    Aceptar que el Gobierno Nacional puede usar los fondos públicos para “propaganda política”, lisa y llana, en un cnal del estado nos coloca en un escalón bastante primario de democracia.

    Finalmente, y lo dije en el comentario anterior, me importa poyco, o me preocupa desde otro lugar, la calidad o las mentiras de un medio privado, se trate de un diario o un magazine de la tarde. Cada uno pone en juego su prestigio y su negocio cuando lo hace. De todos modos, cuando se habla de “otros” medios que mienten u “otros” periodistas que se disfrazan de independientes, resultan un tanto vago, porque pareciera que es 6 7 8 y todo lo demás son los “otros”. Me parece que hay que decir quiénes son los “otros”, porque por ahí, esa generalidad sirve para suponer un “consenso” que no tengo claro que exista. Ademas de ser, seguramente, tremendamente injusto con muchos “otros”.

    Cali 7 junio, 2011
  • Cali,
    El gobierno se pasa de la raya con la emisión de 678 desde el canal público, es cierto. Está mal. Como también se pasan de la raya las corporaciones empresarias (Clarín entre ellas) que desde hace décadas se viene apropiando de empresas y dineros públicos. Tanto ha sido la transferencia de ingresos a su favor que ha obtenido una posición de poder suficiente como para condicionar a los gobiernos democráticamente electos. Eso es grave, no? En todo caso no puede soslayarse de cualquier análisis político más o menos serio.
    Que una ley como la ley de medios no pueda aplicarse debido a la presión de esta corporación (entre otras), es un reflejo claro de hasta donde ejercer su poder. De manera que pensar que si hay un programa que distorsiona la realidad desde una empresa privada es relativamente poco preocupante me resulta un tanto ingenuo.
    Lo que quiero decir (y esto es para mi verdaderamente importante) es que, si nos preocupan “las instituciones”, todos los factores de poder, incluido el gobierno deberían estar en regla porque un análisis desapasionado de la historia argentina de las últimas décadas nos debería recordar que no es el único o incluso el principal locus del poder en la Argentina.

    Paula Brufman 10 junio, 2011
  • El cantautor y músico Luis Alberto Spinetta aseguró que el presidente Néstor Kirchner es un dirigente “muy valiente y muy romántico”

    Spinetta dijo de Kirchner que era “un valiente y un romántico”. En realidad, se lo dijo al propio Néstor hace unos años, luego de tocar en el Salón Blanco de la Casa Rosada. “Le dije al presidente que lo veo muy valiente y muy romántico, pero no un romántico victoriano, inoperante, sino como un romántico impulsivo”, le dijo a los periodistas luego de dialogar con el entonces Presidente.

    Anonymous 15 junio, 2011
  • Paula, sobre tu último comentario, yo no digo que “me importe poco” lo que diga un medio privado, mi expresión completa fue “Finalmente, y lo dije en el comentario anterior, me importa poco, o me preocupa desde otro lugar, la calidad o las mentiras de un medio privado”.

    Y dije eso, porque el tema en cuestión es la calidad y el uso de un medio estatal, que es algo bastante diferente a Crónica, TN o el canal local de sarandí.

    Si vamos a hablar de los medios en generla, “desde ese otro lugar” merece una conversación bien diferente.

    Cuando hablo del rol que el gobierno le ha asignado a Canal 7 y la constelación de dispositivos de propaganda a lo largo de todo el espectro mediático, me refiero a que el Estado no puede, ni debemos permitirselo, actuar con las mismas reglas que las empresas privadas, sea en el terreno que fuere.

    No podemos justificar las mentiras y ataques arteros y mendaces de 678 por el hecho que consideren que Clarín miente. Con desarticular la mentira, suficiente.

    Llevando este ejemplo a un extremo, y lo digo con sumo cuidado, lo mismo se aplica para diferenciar el terrorismo de estado de las actividads terroristas de grupos armados. No tienen equiparación. Por eso se juzga con la máxima severidad al terrorismo de Estado.

    Cuando el Estado posee medios de comunicación, no puede usarlos con las armas del peor periodismo. Yo no lo admito. Y repito, no me interesa en lo más mínimo las opiniones de Susana Gimenez (que desvelaron tanto al Gobierno en su momento).

    Por útimo, por supuesto que los medios son un factor de poder, entonces qué hacemos? los abolimos? Esa es la solución aplicada en santa Cruz, por ejemplo.

    La opinión pública es un factor de presión y poder, los grupos económinos lo son, pequeños y grandes. los sindicatos, las ONGs, etc. El Estado está para que no existan posiciones dominantes y abusivas de ninguno de ellos. Ni del propio Estado.

    Eso es poner al Estado en el lugar que le corresponde, al menos en esa custión.

    Sucede que la estrategia de poder (y lo es de cualquier populismo) es inventar de manera incesante una división tajante entre los poseedores de la “verdad” y los “vendepatrias”, lo ha sido siempre, lo es en cualquier lugar del mundo, sea populismo vestido de derecha o de izquierda.

    Lamentablemnete, Kirchner, apenas logró hacerse del poder suficiente, que no tenía al comienzo de su mandato, comenzó a ejercitar esa política.

    Esa es la razón profunda de por qué existen expresiones como 678.

    Cali

    Cali 15 junio, 2011
  • fue un programa buenisimo , eso no se rescata , solo se lo usa para abrir brecha , no se ve en todo el programa la brabuconada o lo que el blog quiere mostrar por parte de los panelistas que a propocito participaron muy poco y com total respeto hacia sarlo.
    es cierto programas como 678 nunca se habian visto en la tv publica , antes estaba sofovich con la manzana

    martin 9 agosto, 2011
  • fue un programa buenisimo , super enrriquecedor y cordial, eso no se rescata , solo se lo usa para abrir brecha marcar diferencias profundas , que de echo no existieron y despreciar el pensamiento de los que estan con este momento politico .
    los panelistas intervinieron muy poco y siempre con un respeto gigante hacia sarlo . marioto y foster eran invitados y pusieron sus puntos de vista , quiza lo que molesto un poco , no a mi, fue el discurso tan de funcionario y militante de marioto , por lo demas no me parecio un programa para que desate criticas tan fuertes para con el programa , sus panelistas e invitados y el gobierno y su politica . es cierto 678 es un programa raro atpico en la tv publica antes estaba sofovich con la manzana.

    martin 9 agosto, 2011